Innovación empresarial

La primera generación covid de 'start-ups' llama a la puerta del mercado

  • Los proyectos que complementan tendencias disparadas por la pandemia, como el comercio electrónico, o que impulsan la digitalización de los negocios ganan terreno ante el actual contexto de restricciones

Recibidor del vivero de start-ups de Barcelona Activa.

Recibidor del vivero de start-ups de Barcelona Activa. / Albert Bertrán

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Unas cabinas con temperatura regulable para recoger en cualquier momento las compras hechas por internet. Un servicio para ayudar a negociar a las empresas nuevos créditos en estos tiempos de crisis donde escasea la liquidez. O una aplicación para aprender a bailar sin salir de casa. La pandemia ha condicionado claramente el perfil de la mayoría de start-ups que acuden a la octava edición del programa de incubación de Barcelona Activa, con el objetivo de consolidar sus negocios para dar el salto a la selva del mercado. Son ‘hijas’ de la pandemia y nacen para hacer de la nueva normalidad un lugar algo menos hostil... y de paso hacer dinero con ello.

Toda crisis no deja de tener un componente de oportunidad y muchos de estos proyectos profesionales surgen o se amoldan para satisfacer nuevas necesidades creadas por la convivencia con el virus. El perfil de estos proyectos, hijos muchos de ellos del confinamiento, está claramente marcado por las restricciones y pretende dar respuesta a nuevos hábitos de consumo que han surgido o se han extendido en los últimos meses. 

Un ejemplo claro de ello es Columat, una ‘start-up’ creada en el 2019 y que empieza a coger velocidad ahora. Esta iniciativa fabrica taquillas digitales que se instalan en lugares públicos y concurridos (como una gasolinera, un mercado o un centro comercial) o en el interior de negocios. Su finalidad es que las empresas que venden por internet depositen allí sus productos y el comprador pueda pasar a por ellos en el momento que más le convenga. 

Un nicho de negocio con recorrido, tal como indican varios informes del sector del comercio electrónico. Para este año se pronostica un crecimiento cercano al 30%, según el informe ‘Logística para el Comercio Electrónico’, publicado por el Observatorio Sectorial DBK. Y sobre el que las taquillas de Columant ofrecen, según cálculos de sus fundadores, un 27% más de ventas para las empresas y una reducción del 45% del impacto ecológico en los transportes para el planeta.

Otro de los proyectos que empiezan estos días el proceso de preincubación en Barcelona Activa y que atacan directamente nichos a los que las restricciones de movilidad dan alas. Es el caso de Rebaila, una aplicación para aprender a bailar sin salir de casa. Sus fundadoras la definen como la “Netflix del baile”, pues permite a los usuarios acceder a un extenso catálogo de clases virtuales grabadas. 

Espíritu verde

Hay iniciativas que aprovechan tendencias al alza, como ese espíritu de sostenibilidad, y las mezclan con nuevas exigencias derivadas de la pandemia. Un caso de ello es Jibu H2O, que fabrican fuentes de agua para empresas o instituciones. Esta evita envases de plástico, trata el agua para eliminar sus impurezas y está equipada con tecnología “contact less” para evitar que las personas toquen nada y propaguen cualquier virus. En esa línea ‘verde’, la gente de Newex ha empezado a fabricar trajes para el barranquismo con neopreno ecológico o los de Mínima Organics, especializados en productos de higiene dental reciclados y compostables.

Digitalización

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El ecosistema de‘start-ups’, por definición, nace con el adn de la digitalización ya incorporado. Una vía que muchas empresas adoptan ahora para preservar sus actividades ante las limitaciones de movilidad impuestas por el virus. Marsupalis, por ejemplo, traslada a la nube un oficio casi tan viejo como el mundo: hacer de canguro. Esta ‘start-up’ ofrece a los padres con pequeños a vigilar una bolsa de personas que buscan sacarse un dinero (unos 12 euros la hora, precisan sus fundadores). También la opción de clases particulares y programas guardería pensados para empresas. O Arspect, que conecta a artistas con empresas para que estas segundas puedan alquilar o comprar las obras de las primeras.

Y ante una crisis económica como la que transitamos, las ‘start-ups’ de finanzas tienen también su mercado. En Zscore ofrecen asesoramiento a las pymes para poder negociar con más posibilidades créditos con las entidades bancarias. Principalmente las ayudan a realizar un balance más detallado de sus capacidades y recursos, para evitar que paguen unos intereses más elevados de los que les tocaría, y les ofrecen información sobre las diferentes oportunidades de mercado disponibles.