Balance vinícola

Las 10 bodegas de Corpinnat facturaron el 19% menos por la pandemia

El precio medio de las botellas de esta marca colectiva se situó en los 17 euros, muy por encima de las del cava

Los copresidentes de Corpinnat, Xavier Gramona (derecha) y Ton Mata.

Los copresidentes de Corpinnat, Xavier Gramona (derecha) y Ton Mata. / ACN

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La marca colectiva de espumosos Corpinnat, puesta en marcha en el Penedès hace tres años y que integra 10 bodegas, facturó el pasado año un 19% menos y vendió un 22% menos botellas que en 2019, unos descensos atribuibles a la pandemia y el cierre obligado de la restauración, principal cliente. La facturación pasó de 20,7 millones de euros a 16,8 millones, con la comercialización de un total de 1,7 millones de botellas, a un precio medio de 17 euros. El copresidente de Corpinnat Xavier Gramona ha destacado especialmente ese precio, ya que el objetivo de la alianza de productores es precisamente ser capaces de comercializar sus productos a a un precio acorde con las calidades organolépticas ofrecidas. Gramona ha descrito los caldos de Corpinnat como "espumosos gastronómicos que dependen mucho de la restauración, uno de los sectores más afectados por las restricciones y, por tanto, hemos padecido mucho y lo que queremos es que la restauración abra lo antes posible".

Durante la presentación de los resultados, el otro presidente de Corpinnat, Ton Mata, ha explicado que el 63% de las botellas tienen una crianza de entre 30 y 60 meses, un 17,2 % de más de 60 meses y el 19,6 % de 18 a 30 meses, unas cifras que, según Mata, “demuestra que comercializamos productos de prestigio”. Mata también ha destacado las "exigencias irrenunciables" para integrarse en la denominación Corpinnat como una de las claves para mantener estándares de calidad reconocidos por los prescriptores de vinos espumosos internacionales. Es precisamente esa estrategia internacional la que debe permitir, en su opinión, "defender el nivel de precios" del producto.

Gramona ha apuntado que lo que quiere la marca es "cambiar el sector de los espumosos" y considera que ellos han ayudado a que así sea, y han puesto como ejemplo que por primera vez se proponga una zonificación o también los cambios que están llevando a cabo otras marcas para garantizar la máxima calidad del producto. Para que un producto se integre en la denominación Corpinnat requiere que sus bodegas cumplan requisitos como, por ejemplo, realizar una cosecha manual 100% ecológica, ser elaboradores, vinificar íntegramente en la propiedad, ofrecer crianzas superiores a los 18 meses, tener ubicadas las bodegas en el territorio, utilizar un mínimo del 90% de variedades históricas u ofrecer un precio mínimo “digno” y contratos largos garantizados a los viticultores. 

El efecto del hongo mildiu se ha hecho notar en la producción del 2020. Para Gramona, el impacto ha sido variable según cada explotación y zonaspor lo que puede haberse recortado la cosecha del 2020 entre el 30% y el 70%. Ese hecho obliga todavía más a consolidar los precios de venta por encima de los 15 euros, frente a los tres euros de muchos cavas.

Mata ha destacado la importancia de la venta directa en las explotaciones y por tanto del turismo para canalizar los excedentes. "Es importante que la gente venga a vernos a las cavas", ha dicho Mata, en ese objetivo de poder ofrecer catas que afiancen a Corpinnat a una imagen de marca de producto de calidad.

Corpinnat incluye un total de 10 marcas (Torelló, Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Can Freixes, Júlia Benet, Mas Candi y Can Descregut). Su precio por botella está muy por encima del cava. El 100% de la vinificación se hace en la propiedad, mediante los sistemas tradicionales equivalentes a los del champán. No toda uva vale para lo que se vende como Corpinnat. La clave aseguran es el origen y la calidad. Pero la producción de Corpinnat fue en el 2019 apenas el 1% de la producción de cava en España, y por ello el gran reto pendiente es crecer.

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