En una sentencia

El Supremo veta que los menores sean responsables de deudas con Hacienda por ocultación de bienes

  • Considera que al no alcanzar la mayoría de edad no pueden colaborar de manera consciente y voluntaria en la actuación de su representante legal

  • La nueva doctrina no impide la actuación contra quienes sí pueden ser criminalmente responsables del alzamiento de bienes realizado

Fachada del Tribunal Supremo.

Fachada del Tribunal Supremo. / David Castro

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La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha establecido en una sentencia que no cabe exigir a un menor de edad responsabilidad solidaria ante Hacienda aunque con la actuación que se le impute colabore en la ocultación o transmisión de bienes o derechos realizada por su representante legal para impedir la actuación de la Administración tributaria. El alto tribunal entiende que “no pueden colaborar (menos aún de manera consciente y voluntaria) en la ocultación de bienes, pues tales conceptos (colaboración, causación, consciente, voluntaria, ocultación, transmisión, finalidad, maliciosa, etc.) son privativos de quienes gozan de capacidad de obrar, entre quienes no se encuentran los menores de edad, bajo ningún concepto”.

La flamante doctrina añade que el dolo o intención que exige jurisprudencialmente esa imputación no puede atribuirse a quien, por ser menor de edad, es legalmente inimputable. La sentencia no se pronuncia sobre la posibilidad de imputar dichos negocios jurídicos a su representante legal, que es quien actúa en nombre de él. Y, para quienes crean ver abierta una vía defraudatoria, advierte que no prejuzga “la validez o la corrección de los negocios jurídicos efectuados, en tanto pudieran ser defraudatorios o celebrados en perjuicio de acreedores, ni priva a la Administración de las acciones que le incumben para rescindir civilmente el negocio jurídico o, en caso de que proceda, emprender la acción penal por alzamiento de bienes, precisamente frente a los criminalmente responsables, entre los que jamás podría encontrarse un menor de edad”.

Una niña de seis años

La sentencia da la razón a una menor de edad, a quien su madre, que era administradora única de una sociedad, donó cuando tenía 6 años de edad la nuda propiedad de la vivienda familiar en Cantabria. Según los hechos probados, la Administración tributaria realizó actuaciones por las deudas tributarias contraídas por la mercantil y declaró a la progenitora responsable subsidiaria de las mismas, por la cantidad de 477.249,70 euros. Posteriormente, inició un procedimiento de derivación de responsabilidad tributaria a la niña, por las deudas de su madre, que fue declarada responsable solidaria, como causante o colaboradora.

La Sala estima el recurso de casación planteado por la entonces menor de edad, representada por sus padres (hoy ya es mayor de edad), contra la sentencia de la Audiencia Nacional que confirmó la responsabilidad solidaria de la niña fijada por Hacienda. La sentencia interpretó, por un lado, que la donación de la madre a la hija, pese a que había hermanos mayores, se realizó con el único objetivo de ocultar bienes con los que hacer efectivas las deudas tributarias, vaciando su patrimonio. Por otro lado, que la menor, representada legalmente por su padre, con la aceptación de la donación estaba colaborando de manera consciente y voluntaria en la ocultación de esos bienes. Por ese motivo, concluyó que existía responsabilidad solidaria de la niña, representada en el mundo jurídico por su padre que era quien debía asumir las consecuencias de esa representación legal.

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El Supremo, por el contrario, concluye que no cabe trasladar la responsabilidad solidaria de la Ley General Tributaria a un menor de edad, a quien “le es ajeno, ontológicamente, el concepto de dolo, y también de culpa; o toda posibilidad legal de ser causante o colaborador en una ocultación de bienes ni de perseguir finalidad alguna de sustraer los bienes a su traba o ejecución”.

La Sala recuerda que la conducta habilitante de la responsabilidad solidaria de "causar o colaborar en la ocultación o transmisión de bienes con la finalidad de impedir la actuación de la Administración tributaria” no es compatible con el caso fortuito, el puro desconocimiento o el descuido, sino que se sigue requiriendo “una conducta maliciosa y, por tanto, conocedora y voluntaria, atributos que cabe negar, ex lege, a los menores que, como tales, carecen de capacidad de obrar. Además, aun si por hipótesis concurriera mera negligencia, tampoco le podría ser imputada al menor como fuente de responsabilidad subjetiva”.