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Garamendi fuerza a Jorge Marichal a abandonar la ejecutiva de la CEOE

  • La patronal preparó un expediente sancionador por si el hotelero no renunciaba a sus cargos

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; en una entrevista con EL PERIÓDICO.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; en una entrevista con EL PERIÓDICO. / José Luís Roca (El Periódico)

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M. Á. M.

Antonio Garamendi tuvo que intervenir en persona para forzar la dimisión de Jorge Marichal de los cargos que ocupaba en la CEOE. Marichal, condenado por un delito contra la Hacienda pública, en principio se negó a dimitir y se limitó a poner sus cargos a disposición de las directivas de las organizaciones a las que representa, pero al final, en la noche del lunes –tras la publicación de la sentencia condenatoria en este diario y presionado por la dirección de la CEOE–, le comunicó por carta a Garamendi su renuncia a la presidencia del Consejo de Turismo y a la vocalía de la junta directiva de la patronal española.

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales no está dispuesto a tolerar ninguna mancha en la CEOE. A primera hora de la mañana del lunes, nada más conocer la condena penal a Marichal –dos años de cárcel, multa de 585.896 euros y pérdida de la posibilidad de obtener ayudas públicas e incentivos fiscales–, Garamendi le encomendó a la presidenta de la comisión de régimen interno de la patronal, Pilar González de Frutos, la apertura a Marichal de un expediente de infracción del código ético y de buen gobierno que deben acatar todos los miembros y todas las organizaciones asociadas a la confederación empresarial.

El propio Garamendi también contactó de inmediato, a primera hora, con la CEOE-Tenerife, que preside José Carlos Francisco, para abordar la crisis abierta por Marichal, que en sus primeras intervenciones en los medios tras la publicación de la condena descartó su dimisión. La sorpresa fue mayúscula tanto en Madrid como en Santa Cruz de Tenerife. Y la incredulidad dio paso a la preocupación al ver que el hotelero no estaba dispuesto a dimitir de inmediato. Había que presionarlo para que lo hiciera. Así que Garamendi y la presidenta de la comisión de régimen interno dieron enseguida los primeros pasos para incoar un procedimiento de infracción contra Marichal ante la vulneración del código ético de la patronal.

El código ético de la CEOE tiene como objetivo cuidar la imagen y la reputación corporativa de la confederación, “uno de sus activos más valiosos para preservar la confianza de sus afiliados, empleados, proveedores, autoridades, cargos directivos, órganos de gobierno y la sociedad en general”. El texto establece un control preventivo de las causas penales que afecten a los asociados, quienes asumen el “compromiso” de informar de la apertura de “cualquier procedimiento judicial penal con trascendencia empresarial, poniendo su cargo a disposición de los órganos de gobierno hasta que se resuelva el asunto”. Y Marichal no lo hizo.

Ni en la CEOE ni en su filial en la provincia de Santa Cruz de Tenerife conocían los líos judiciales de Marichal con Hacienda ni la condena por fraude fiscal. De hecho, el también presidente de la Asociación Hotelera y Extrahotelera de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, cuya directiva no solo no le ha pedido la dimisión ni le ha abierto expediente sino que incluso lo ha arropado en contradicción con el código ético de la CEOE –al que Ashotel está sujeta como asociada a la CEOE-Tenerife–, accede a la presidencia del Consejo de Turismo de la patronal nacional solo ocho meses después de confirmarse la condena.

La junta directiva de la CEOE, que preside Garamendi, tiene la potestad de suspender o incluso apartar del cargo de forma definitiva al miembro que se enfrente a una causa penal. La dirección de la CEOE no pudo intervenir durante los siete años que duró el procedimiento judicial porque Marichal en ningún momento informó de sus líos con la Agencia Tributaria.

Con su silencio, el empresario tinerfeño pudo promocionar en el organigrama de la patronal pese a estar condenado desde julio de 2019 –en primera instancia–, sentencia que la Audiencia Provincial confirmó en mayo de 2020. El fallo ratifica la pena impuesta a Marichal por una operación inmobiliaria en 2009 en la que él y Juan Antonio Moncada Migallón, como administradores mancomunados de la empresa Marmon Atlantis SL, defraudan 292.948 euros en el Impuesto sobre Sociedades. Marmon Atlantis vendió a Clínica San Eugenio, compañía de la que es socio mayoritario el padre de Jorge Marichal, Agustín Marichal, nueve apartamentos por los que debía cobrar 1,3 millones en los seis meses siguientes al cierre de la compraventa –hasta el 30 de septiembre de 2009–, pero un pacto verbal amplió ese plazo y, por tanto, desaparecía, a juicio de los asesores fiscales de Marichal, la obligación de tributar en ese momento. Un “error técnico” a juicio del hotelero.

El celo con que guardó la sentencia dejaba a Marichal sin argumentos para defenderse ante la junta directiva o la asamblea general de la CEOE. A diferencia de Ashotel –donde tampoco conocían el fraude cometido por su presidente–, la patronal nacional no iba a permitir que alguien condenado asumiera dos cargos de la importancia del Consejo de Turismo y de la vocalía de la junta directiva.

La dimisión

Marichal se vio obligado a dimitir y así se evitó el mal trago de un expediente sancionador. En la tarde noche del lunes, Marichal informó por carta a Antonio Garamendi de su renuncia a los dos cargos que ostentaba en la organización. Marichal dejó la confederación empresarial antes de someterse a un vía crucis ante la CEOE, que protegía así su imagen social, algo de especial importancia en un momento en el que el papel de la gran patronal del país es fundamental para consensuar las medidas anticrisis junto con el Gobierno y los sindicatos.

No obstante, Jorge Marichal sigue siendo vicepresidente de la CEOE-Tenerife, cargo del que no ha dimitido. El código ético y de buen gobierno de la pata tinerfeña de la CEOE es idéntico al de la organización nacional, con lo que su salida de la vicepresidencia solo parece cuestión de tiempo. Sobre todo porque la dirección de la confederación española, con Garamendi a la cabeza, no transigiría en que se mantuviera en el cargo a quien ha tenido que dimitir de sus responsabilidades en el ámbito nacional. No tendría sentido y en última instancia iría en menoscabo de las siglas de la CEOE.

Eso sí, el apoyo a Marichal del comité ejecutivo de Ashotel, asociación integrante de la CEOE-Tenerife, no solo supone una rebeldía frente a la actuación de la confederación nacional, sino que también anticipa una posible refriega empresarial entre partidarios y detractores del hotelero. Marichal no ha hablado todavía con la CEOE-Tenerife, con lo que su continuidad en los órganos está en el aire.

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Ya tiene sustituto

La CEOE no ha tardado en designar al sustituto de Jorge Marichal para presidir su Consejo de Turismo. El próximo día 20, cuando la CEOE celebrará una junta directiva ordinaria, se oficializará el nombramiento del empresario riojano Jaime García-Calzada para ponerse al frente del consejo. García-Calzada, nacido en Logroño en 1955, preside la Federación de Empresarios de La Rioja desde 2013, cargo en el que fue ratificado en febrero. El también presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de la región del norte peninsular se hará cargo del Consejo de Turismo tras la corta estancia de Marichal, que accedió al puesto a mediados de enero de este año y que, por tanto, no ha durado ni cuatro meses en el cargo. Con la salida de Marichal tras conocerse su condena por fraude fiscal, Canarias pierde así peso en el organigrama de la confederación empresarial española. 

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