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La prórroga de la PAC no detiene al sector agrario

Alrededor del 40% de las nuevas ayudas europeas a la agricultura deberán destinarse medidas de modernización y sostenibilidad

Claus de la nova política agrícola comuna i la declaració agrària.

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Guillem Tapia

Tras el año económicamente más difícil, con un desplome del 11,4% del PIB en 2020 en Catalunya, los datos exportadores del sector agroalimentario publicados recientemente son una nota optimista de cara a la deseada recuperación. Catalunya logró superar a Andalucía como comunidad autónoma que más alimentos vende en el extranjero y, lo más importante, a pesar del nefasto ejercicio las ventas internacionales se incrementaron un 6,95% interanual en volumen y un 6,62% en valor. Sin duda, una de las pocas noticias económicas positivas que deja el primer año del coronavirus.

¿Significa esto que el sector agroalimentario es ajeno a la crisis del covid-19? Rotundamente no, especialmente en el eslabón menos fuerte de la producción de alimentos: los agricultores y los ganaderos. Además de la coyuntura adversa, este año el sector primario también tiene que lidiar con la provisionalidad de una Política Agraria Común (PAC) que en el periodo 2021-2022 se encuentra prorrogada, lo que supone que el nuevo programa no entrará en vigor hasta 2023. Si bien esta transitoriedad entre etapas no es extraordinaria, lo cierto es que cualquier cambio en estas ayudas afecta de manera importante a sus beneficiarios, ya que en muchos casos una parte significativa de sus ingresos procede de estas subvenciones.

A todo esto hay que añadir que en los fondos europeos para el apoyo a la actividad agrícola cada vez tienen más importancia aspectos como la sostenibilidad y que continuamente aparecen novedades tecnológicas, como la renovación tecnológica de la Declaración Única Agraria (Dun-Web)-que se produjo durante 2019 en Catalunya. EL PERIÓDICO y BBVA han reunido a voces autorizadas del sector agrario -con representantes de los payeses, gestores especializados del sector, expertos en finanzas agrícolas y Administración- para analizar todos estos aspectos.

La situación actual

“La PAC se organiza en periodos de 7 años que coinciden con el tiempo que está vigente el presupuesto de la Unión Europea. Ahora mismo nos encontramos en un momento de transición en el que rige el mismo régimen jurídico pero con un ajuste presupuestario, que en este caso traduce en una reducción del 1,9% de los fondos”, dijo Valentí Marco, Subdirector General de Gestió i Control d'Ajudes Directes del Departament d'Agricultura de la Generalitat, a modo de introducción. Esto para Catalunya representa un escenario en el que los agricultores percibirán 330 millones de euros durante 2021.

Publicacion de EL PERIóDICO sobre el debate del sector agrario.

/ EL PERIODICO

Más allá de esta pequeña variación a la baja, una de las novedades recientes de la PAC es el avance hacia la denominada “convergencia”. “Vamos hacia una modelo de 'tarifa plana' por la que las personas que tienen los mismos cultivos reciben las mismas ayudas. El nuevo sistema será más justo”, defendió Marco. Sin embargo, no todos los agricultores que participaron en el debate se mostraron tan complacientes con la nueva directriz.

“La convergencia distorsiona los ingresos de algunas explotaciones”, advirtió Santi Caudevilla, agricultor y ganadero responsable del sector de herbáceos de Unió de Pagesos. Joan Almató, de la granja El Riquer, lamentó que en su caso “la convergencia supone un descenso del 23% de la ayuda”. “Si a esto le añadimos que los precios del cereal se ha disparado por la especulación -prosiguió Almató, que dirige una granja de vacas lecheras- la rentabilidad de mi explotación se verá muy mermada”. “Pensábamos que los estándares de convergencia se comenzarían a aplicar a partir de 2023, no durante la etapa de prórroga, y eso nos ha sorprendido”, añade Jaume Civit, director técnico de Agroxarxa, la empresa de servicios de Unió de Pagesos que respresenta a 8.000 agricultores en tramites como la declaración de la Dun.

Sostenibildiad y arquitectura verde

Si bien es cierto que buena parte de las ayudas de la PAC se destinan a ayudas directas a las rentas de los payeses, una parte considerable está vinculada a la modernización y la sostenibilidad del sector. “Queda mucho trabajo por hacer en materia de digitalización. No se trata solo de vender por internet, sino de disponer de tecnología para controlar digitalmente los regadíos, el control de plagas, la aplicación de abono... Pero para eso hace falta buena cobertura de fibra óptica y no la hay en buena parte del territorio”, señaló Santi Caudevilla. Para remediarlo, el representante de Unió de Pagesos reclamó “más inversión pública”.

En lo que sí coincidieron todos los ponentes es en la efectividad de la Dun-Web. "Ya hace años que la Dun se presenta de forma totalmente online. En la plataforma ofrecemos la posibilidad de realizar hasta 60 trámites distintos, de los cuáles no todos son ayudas. Todo basado en un modelo que se puso en marcha hace 20 años que se basa en la colaboración entre el Departament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat, los agricultores y las entidades colaboradoras como los bancos, las federaciones de cooperativas y las gestorías especializadas", explicó Valenti Marco.

En materia de sostenibilidad, las nuevas líneas de la PAC priorizan avanzar hacia una “arquitectura verde”. Esto significa que cada Estado miembro debe poner en marcha su propio Plan Estratégico para la PAC (PEPAC), y esto implica que cada país debe destinar un mínimo del 40% de los fondos a cumplir objetivos medioambientales y de lucha contra el cambio climático. “Aunque no hay que olvidar que, más allá de las consideraciones ecológicas -que son muy importantes- es imprescindible que los agricultores puedan ver un futuro en el campo para que lo sigan trabajando”, puntualizó Caudevilla. “La PAC supone un 5% de mis ingresos, pero preferiría no tener que hablar de ayudas, sino poder vender mi producto a un precio justo”, agregó Joan Almató, Ganadero.

Apoyo financiero

El sector agrario tiene una idiosincrasia particular. A diferencia de la mayoría de actividades económicas, en el caso de los agricultores su producción está sujeta a los ciclos vitales de seres vivos -vegetales o animales- y depende de factores tan impredecibles como la climatología o las plagas. Esto se traduce en unas necesidades financieras diferenciadas. “Comercializamos pólizas de seguro agrarias, confirmings para el sector primario, anticipos de la Dun... Pero lo más importante es entender las particularidades del negocio”, señala Joan Font, responsable del negocio agrario de BBVA en Catalunya.

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“Se trata de un sector muy tecnificado y con necesidades intensivas de capital circulante y fijo. Si a esto le añadimos el contexto de pandemia, nuestra voluntad en los últimos meses ha sido ofrecer soluciones que se adapten a los agricultores”, prosiguió Joan Carles Alba director de Pimes de BBVA en Catalunya. Más allá del covid-19, cuando la situación se normalice, las empresas del entorno rural tendrán retos importantes que afrontar. “Modernizar las explotaciones, digitalizarse, cumplic con los nuevos requisitos de seguridad alimentaria y medioambiental y la incorporación de los jóvenes al campo son algunos de los desafíos que deberán encararse. Y para ello el buen funcionamiento de la PAC y el apoyo de las entidades financieras serán clave”, destacó Alba.

DUN-Web, una plataforma 100% digital renovada en 2019

“Lo que no está en la Dun no existe”. Así de contundentes se mostraron diversos ponentes durante la charla cuando departieron sobre los beneficios y posibles mejoras de la Declaración Única Agraria (DUN-Web), el trámite anual que deben presentar todos los titulares de una explotación agrícola y que es totalmente indispensable para recibir la mayoría de las ayudas, incluidas las de la Política Agrara Común (PAC).

En palabras de Valentí Marco, Subdirector General de Gestió i Control d'Ajudes Directes del Departament d'Agricultura de la Generalitat, Catalunya fue la región pionera en España en digitalizar completamente esta gestión y en 2019 se llevo a cabo una renovación de la plataforma, que había quedado obsoleta. Esta modernización de la herramienta fue de gran utilidad durante la etapa de confinamiento de 2020, ya que permitió a los agricultores solicitar las ayudas desde casa.

La Dun también tiene una gran relevancia para los bancos. A través de los datos que en ella se recogen las entidades son capaces de detectar tendencias en los diferentes tipos de explotaciones agrarias -que pueden ser muy susceptibles a variables como la climatología y las plagas- y pueden tomar decisiones financieras más ajustadas a las necesidades de los agricultores