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De Gas Natural a Naturgy

El grupo ha pasado de compañía de gas a empresa energética

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, en una imagen de archivo.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, en una imagen de archivo. / EMILIO NARANJO (EFE)

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La nueva etapa de lo que era Gas Natural, hoy Naturgy, de la que el fondo australiano IFM pretende hacerse con el 22,7% del capital, comenzó a fraguarse en 2016, cuando Repsol vendió la mitad de su paquete accionarial en la compañía, el 10%. A la vez Criteria, la hólding de participaciones de La Caixa, y accionista de Repsol, hacía lo propio. De esta manera, Global Infraestructures Partners (GIP) se convertía en socio de referencia con el 20% e Isidre Fainé, el presidente de la Fundació Bancària La Caixa y de Criteria, pasaba a ser también presidente de la compañía en sustitución de Salvador Gabarró, fallecido en marzo de 2017 y que seguía hasta entonces como presidente de honor, tras liderar la firma desde 2004.

Pero este fue solo un primer paso en un proceso de transformación, ya que Repsol, presidida por Antoni Brufau, que lideró la gasista de 1997 al 2004, culminó dos años después, en 2018, su salida definitiva de la compañía, en cuyo capital permanecía desde hacía casi 30 años. Eso dio entrada con el 20,72% del capital a CVC y la familia March, a través de la Corporación Financiera Alba, para encarar una nueva etapa con Francisco Reynés, hasta entonces presidente de Abertis, entonces otra de las grandes participadas de La Caixa y hoy en manos de la italiana Atlantia (familia Benetton) y ACS, al frente.

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De la mano de este ejecutivo de la máxima confianza de Fainé vino el cambio de nombre: Gas Natural pasó a denominarse Naturgy en la primera junta de accionistas que presidió en 2018. Este era un nuevo capítulo en una compañía nacida como gasista de la fusión entre las antiguas Catalana de Gas, controlada por La Caixa; y Gas Madrid, propiedad de Repsol, en 1991 de la mano de Pere Duran Farell; y que dio otro de sus grandes saltos en 2009 con la absorción de Unión Fenosa, tras la opa fallida sobre Endesa en 2006, envuelta en una intensa polémica polémica política. Otro de los ascensos de la antigua Gas Natural fue la adquisición de la eléctrica chilena CGE en 2014, que hoy está en proceso de venta a la china State Grid por 2.570 millones de euros.

Y es que en 2018, siguiendo con Criteria-La Caixa como primer accionista, pasó de compañía de gas a empresa energética y con vocación digital y verde. o Reynés no se conformó con lavar la cara mediante una nueva marca y logotipo sino que depreció el valor de los activos, esencialmente de sus centrales de generación convencionales en 4.900 millones de euros. Lanzó al mercado un mensaje claro: los activos energéticos tradicionales valían mucho menos de lo que se contabilizaba en libros. Y lo mismo hizo en el cuarto trimestre de 2020, con otro recorte de valor de 1.019 millones, en esta ocasión afectando a las centrales de ciclo combinado (gas), que actúan de colchón del sistema cuando no tiran las renovables. De su mano, la firma, que a lo largo de este año cambiará su cuartel general en el emblemático edificio de la Barceloneta, en Barcelona a otro en la avenida Diagonal , se está adentrando en la descarbonización, digitalizándose y apostando por las energías renovables y el hidrógeno verde.