A los 73 años

Muere Francisco Luzón, banquero y símbolo de la lucha contra la ELA

  • El ejecutivo fue uno de los principales directivos bancarios españoles de las últimas décadas y acabó defraudado con Emilio Botín

  • Tras su jubilación en 2013, se le detectó la enfermedad y creó una fundación para mejorar la calidad de vida de los pacientes

Francisco Luzón, en la presentación de la fundación que lleva su nombre, en marzo del 2017.

Francisco Luzón, en la presentación de la fundación que lleva su nombre, en marzo del 2017. / JOSÉ LUIS ROCA

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

Especialista en banca, finanzas, política monetaria y mercados de capitales

Escribe desde Madrid

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El banquero Francisco Luzón (1 de enero de 1948, El Cañavate, Cuenca), símbolo de la lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ha fallecido este miércoles en Madrid a los 73 años de edad. El ejecutivo, conocido como Paco, fue uno de los directivos bancarios más destacados de las últimas décadas. Poco después de su salida del Santander en 2012, se le detectó la enfermedad y posteriormente creó la Fundación Luzón Unidos contra la ELA para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias mediante la atención socio-asistencial y el impulso de la investigación.

Luzón provenía de una familia pobre de una pequeña aldea conquense. A los cinco años se trasladaron a Cruces, un barrio de Baracaldo (Vizcaya) construido en los años 50 para acoger a la gran cantidad de migrantes llegados desde otros puntos de España a la margen izquierda de la ría de Bilbao para trabajar en las industrias metalúrgica y naval. Tras pasar unos meses por el seminario de la orden de los Paulinos para poder estudiar, se licenció en ciencias económicas y empresariales en la Universidad Pública del País Vasco en 1971 gracias a una beca obtenida por su buen expediente académico.

Profesional de la banca

El banquero (un sustantivo con el que no se identificaba: prefería denominarse profesional de la banca) inició su carrera en el Banco de Vizcaya en 1972 tras ser uno de los seleccionados para dos puestos de entre 102 aspirantes. En poco tiempo ocupó cargos cada vez más relevantes y llegó a ser consejero ejecutivo, desde donde participó en la fusión de la entidad con el Banco de Bilbao. Un año después, Carlos Solchaga, ministro de Economía del Gobierno de Felipe González con quien había coincidido en el Vizcaya, le fichó para sustituir al exministro Miguel Boyer como presidente del estatal Banco Exterior de España (1988-1996).

Desde esa posición pilotó la fusión y reflotamiento de los bancos del Estado en Argentaria, que presidió entre 1991 y 1996. Según relató, José María Aznar y Rodrigo Rato le prometieron que le mantendrían en el puesto, pero tras su llegada al Gobierno decidieron sustituirle por Francisco González, quien luego sería presidente del BBVA. "Me dolió que buscara ropa sucia mía en el armario de Argentaria. Yo sabía que era imposible que encontrara rincones ocultos porque siempre actué con transparencia, cosa que pocos practican en la banca", afirmó hacer unos años en una entrevista en el 'XLSemanal'.

Salida polémica del Santander

Emilio Botín, presidente del Santander y con quien llegó a tener una relación que calificó de "amigos de profesión", le fichó entonces para su grupo, en el que ocupó puestos de relevancia en la primera línea ejecutiva desde los que pilotó la crucial y exitosa expansión del banco por latinoamérica. En enero de 2012 se anunció por sorpresa su salida del Santander con una pensión de unos 65 millones de euros antes de impuestos (según explicaba, 32 millones netos que el Banco de España le obligó a invertir en acciones del banco y no tocar hasta enero de 2017).

Fuentes de la entidad aseguraron por entonces que el ejecutivo había maniobrado para sustituir al consejero delegado, Alfredo Sáenz, de cara a hacer lo mismo con el propio Botín a medio plazo y que a este no le habían gustado sus movimientos. Luzón, sin embargo, afirmó que el presidente le había ofrecido sustituir a Sáenz como consejero delegado y vicepresidente tras la condena de este por un delito de denuncia falsa por parte del Tribunal Supremo, propuesta que Botín retiró unos días después. "Tras mi última conversación con Botín algo se rompió dentro de mí", aseguró en la citada entrevista, en la que también apuntó que pudo ser el desencadenante de la ELA.

Un minuto de vida

Apenas diez meses después de su jubilación, en 2013, comenzaron a surgir los síntomas de la enfermedad, que se confirmaría en 2014 y haría pública en 2016. "Lejos de rendirme, emprendí el mayor reto transformador de mi vida: crear una Fundación que ayude a encontrar una cura a esta terrible enfermedad, uniendo a todos los agentes que deben estar implicados en la misma. Y para ello me dejé guiar por los dos valores que me han acompañado durante toda la vida: solidaridad y transparencia. Solidaridad, porque mi objetivo final es que la sociedad conozca que la más hermosa recompensa de la vida es el viaje, no la estación final. Y transparencia porque solo la verdad conduce a la verdad", aseguró.

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En su última entrevista a un medio, concedida a EL PERIÓDICO hace un año, Luzón se declaraba molesto porque el Estado estuviera priorizando la ley de eutanasia en lugar de mejorar la vida de los pacientes de enfermedades como la suya: "El sector público no atiende las necesidades de los enfermos de ELA. Los enfermos dependen de la capacidad económica de cada uno y de su entorno. Yo reclamo, en nombre de los 4.000 enfermos de ELA, una vida digna. Eso exige cambios legislativos y una mejor asistencia sanitaria acorde a con esta enfermedad tan compleja". "Hay derecho a una vida digna. Y a una muerte digna. Pero lo primero es lo primero", afirmó antes de concluir que, para él, "un minuto de vida vale más que todo el universo".