Sector cárnico

Campofrío, El Pozo y Vall Companys lideran un proyecto de 3.500 millones para atraer fondos europeos

  • Con 21 empresas tractoras, como Costa Brava Mediterranean Food, Incarlopsa o Grupo Coren, y asesorado por LLYC, el proyecto incluye a toda la cadena de valor de la industria desde el campo hasta el supermercado con el objetivo de modernizar su estructura 

Cadena de despiece de Vall Companys.

Cadena de despiece de Vall Companys. / EL PERIÓDICO

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Sara Ledo
Sara Ledo

Periodista

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Hasta 21 empresas, entre ellas, Vall Companys, Grupo Fuertes (El Pozo), Campofrío, Grupo Jorge y otras, como Incarlopsa (uno de los principales proveedores de Mercadona) o Uvesa (principal productor de pollo a nivel nacional), lideran un gran proyecto de inversión del sector cárnico que, con ayuda de los fondos europeos, aspira a movilizar 3.500 millones de euros, la mitad públicos y la mitad privados. Un macroproyecto que cuenta con el asesoramiento de LLYC y que tiene como objetivo la modernización estructural del sector con la implicación de socios tecnológicos como Hispasat y Telefónica. 

Al abarcar toda la cadena, desde las granjas de ganado hasta las plantas de transformación, pasando por los mataderos, las salas de despiece o la industria de frío, tiene una gran capilalidad y especial incidencia en la denominada España Vaciada. "La mayoría son actividades que se desarrollan en localidades pequeñas y medianas que afectan a todas las comunidades autónomas. Es un proyecto con un poder tractor muy grande", explica a EL PERIÓDICO el director de Supply Chain Southern Europe de Campofrio, Juan Carlos Arce. 

La aportación económica de la producción agraria asciende a 15.172,6 millones de euros, mientras que la facturación de la industria cárnica es de 26.822 millones de euros, el 22,6% del sector alimentario español. En total, se calcula que unos dos millones de personas viven de la cadena cárnico-ganadera en España. "Es un sector líder que lo que pretende con la reforma estructural de la cadena es seguir siendo líder al adelantarse a su digitalización y sostenibilidad", explica el coordinador general del proyecto y consultor sénior en el ámbito agrícola en LLYC, Fernando Moraleda.

Presentado a cinco manifestaciones de interés (despoblación, Industria, economía circular, renovables y digitalización de la pyme), el proyecto está ahora abierto a la participación de nuevas empresas, sobre todo pequeñas y medianas compañías. "El objetivo es que entren todas las empresas, desde un ganadero pequeñito que quiere entrar con una inversión de 8.000 euros al más grande. El éxito de este proyecto dependerá de que alcance a todos", añade el presidente ejecutivo del proyecto, Manuel García, de Valls Companys. Después de eso se realizará la concreción definitiva del plan para ser presentado al Gobierno de España en abril con el objetivo de ser convertido en un gran proyecto tractor, lo que se conoce en la jerga de los fondos como 'PERTE'. 

Sistema de trazabilidad de última generación

La trazabilidad (procedimientos que permiten seguir la evolución de un producto en cada una de sus etapas) en el sector de la carne es fundamental para dar confianza al consumidor. El proyecto se marca como objetivo transversalizar la gestión de los datos en el conjunto de la cadena y crear un blockchain para darle un mayor valor añadido, sobre todo en el exterior. "En el mundo analógico se requieren papeles, certificados y firmas que hay que esperar a recibir, pero que pueden ser digitalizados con la tecnología blockcain para que sean más agiles, seguros y eficientes", explica Juan Carlos Arce. 

Acelerar la innovación en el conjunto de la cadena

Por un lado, para reforzar la conectividad de aquellas zonas a las que no llega la fibra, se produce la alianza con Hispasat para que llegue el satélite y, así, puedan surgir nuevas herramientas. Por ejemplo, en los rebaños en extensivo o en zonas de montaña donde el ganadero no va a diario se podría conocer a través de sensores el estado de salud de los animales y su localización o el movimiento de animales salvajes. Por otro lado, para la innovación en la industria a partir del 5G se ha llegado a un acuerdo con Telefónica para desarrollar nuevos usos relacionados con la Inteligencia Artificial y la robotización. 

Incrementar la competitividad dentro de España y fuera

Se prevé una mayor inversión para garantizar el bienestar animal, por encima de los estándares europeos, una disminución de las emisiones tanto en la industria como en la ganadería con productos más ecológicos, un mayor impulso por las energías renovables y la economía circular (para lo cual están en negociaciones con otro gran socio). Además de la disminución de los plásticos de un solo uso y la reutilización de una nueva estrategia de ecodiseño o el tratamiento de purines y la eliminación de los residuos de forma más eficiente. "En digitalización y sostenibilidad lo que pretende el proyecto es adelantarse estratégicamente a lo que será casi una obligación por norma europea dentro de 5 o 10 años", explica Fernando Moraleda.

Efecto arrastre en la cadena de valor

A través de las empresas tractoras, líderes del mercado, el proyecto prevé generar un impacto de arrastre en toda la cadena de valor al llegar a muchas pequeñas y medianas compañías, pero también estableciendo cambios en la cadena. Ya más de un centenar de empresas han solicitado entrar en el proyecto, la mayoría elaboradores (embutidos y loncheados), pymes que han comenzado a meterse en los mercados internacionales de manera reciente, y que con estas mejoras podrían suponer un incremento de sus exportaciones. 

Nuevos modelos de negocio digital

La tracción de los socios tecnológicos creará nuevos empleos vinculados al sector servicios, al sector ganadero y a la propia industria. Así, a medida que surjan las nuevas herramientas digitales, las empresas más pequeñas tendrán que crear estos servicios, dando forma a nuevos modelos de negocio. 

Mejorar la inversión en ciencia e innovación

Las nuevas tecnologías serán claves para el sector cárnico del futuro. Un ejemplo sería robotizar puntos críticos de la cadena de valor para, por ejemplo, evitar situaciones de riesgo en la industria como ha ocurrido con el coronavirus en algunas granjas de Alemania. 

Seguridad alimentaria y bienestar animal

Mejorar el negocio y las instalaciones para que el bienestar animal se adapte a las políticas europeas de la ‘ranja a la mesa’. "La seguridad alimentaria con la que hoy estamos cómodos, quizás mañana competidores como Estados Unidos, Canadá o Brasil trabajarán en esa dirección y llegará un momento en el que deberemos mejorar esos estándares de calidad", explica Manuel García.

Impacto en el empleo joven y femenino

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El proyecto busca un impacto positivo del empleo en zonas con especial problema de despoblación como es la España Vaciada, priorizando por parte de la cadena en el empleo joven y el empleo joven y el empleo femenino. "Creemos que os jóvenes tienen una predisposición mucho mayor para involucrarse en tareas ganaderas con nuevas técnicas de digitalización y sostenibilidad y la mujer es determinante para el mantenimiento de la actividad en las zonas rurales", explica Moraleda. 

Empresas tractoras

El grupo tractor del proyecto está formado por 21 empresas, además de Valcompanys, Grupo Fuertes (El Pozo), Campofrío y Grupo Jorge, Incarlopsa y Uvesa, también están el Grupo Empresarial Costa, Costa Brava Mediterranean Food, Olot meat (grupo Juià), Missa Faccsa (Frigoríficos Andaluces de Conservas de Carne), Grupo Coren (la principal cooperativa agroalimentaria de España,​ dedicada a la producción en avicultura, porcino, vacuno y cunicultura), Celevant (venta de ternera de vacuno), Fribin, Famadesa (empresa del sector cárnico que produce y exporta a los cinco continentes), Covap (cooperativa Valle de los Pedroches), Osborne Sánchez Romero (productos ibéricos), Montesano Extremadura (elaboración de alimentos cárnicos), Grupo Medina (vacuno), Encinar de Umienta (vacuno), Moralejo (ovino) y Grupo Ermi (conejos).