condiciones laborales

¿Es viable trabajar cuatro días a la semana?

Un hostelero desinfecta las mesas de un bar de la Plaza Mayor de Salamanca, en una imagen de archivo

Un hostelero desinfecta las mesas de un bar de la Plaza Mayor de Salamanca, en una imagen de archivo / J M GARCIA (EFE)

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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La jornada de cuatro días ha sido otro de los escenarios en los que han aflorado, de manera muy tímida, las diferentes visiones que anidan en el Gobierno de coalición. “Podría favorecer sin duda la creación de empleo”, opinó el vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. "No me parece que España sea un país que con los niveles de productividad y competitividad que tiene deba dar prioridad a ese asunto. No creo que tengamos margen para eso", replicó el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luís Escrivá, al respecto.

¿Ser más productivos o contratar a más gente? ¿La productividad es suficiente para ser competitivos? Estas son dos de las eternas dicotomías en la que pivota el debate del trabajo y su organización. La productividad se mide dividiendo el PIB generado en un país por el número de trabajadores en activo. Es decir, si la producción sigue igual y se contrata a más gente, baja la productividad. Y si aumenta la producción y no se contrata a nadie, sube. La mejora de la tecnología o la optimización de los procesos también permite producir más, con las mismas manos; entre otros.

A España le ha perseguido el mantra de que su economía es de las menos productivas de toda Europa y que ello dificulta a las empresas contratar a más gente. “Es cierto que somos más improductivos que países como Alemania, pero también trabajamos muchísimas más horas que ellos”, señala el profesor de derecho del Trabajo de la Universitat de València Adrián Todolí. Los datos así lo avalan. 

Según Eurostat, España registra una productividad del 98,7% respecto a la media europea (donde 100% es la media); mientras Alemania hace lo propio con un 103,2%. Es decir, entre un país y el otro hay una brecha de 4,5 puntos. No obstante, cada trabajador faena en Alemania 1.386 horas al año; frente a las 1.686 horas que echa un trabajador español: el 21,6% más de jornada; según la OCDE. “No es proporcional, tenemos margen para trabajar menos”, insiste Todolí.

“Es una pescadilla que se muerde la cola. Porque cuantas más horas hace un trabajador, menos productivo se vuelve al final de su jornada. Y cuanto menos productiva sea una empresa, menos margen tendrá para contratar y más horas acumulará la plantilla”, añade Todolí. Cómo y en qué sectores hay margen para reducir la jornada es otro debate. 

No todos los sectores lo tienen igual de fácil

“Las empresas que trabajan directamente en la atención al público lo tienen más complicado”, reconoce el profesor de los estudios de derecho laboral de la UOC Antonio Fernández. Y España, con un peso elevado de la restauración, la hostelería y el turismo, ocupa un porcentaje elevado de sus trabajadores en sectores de este tipo. 

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El tamaño de las empresas es otra variable decisiva que condiciona el margen existente para aumentar o reducir las jornadas, según coinciden Todolí y Fernández. Y el hecho de que en España el peso de las microempresas (de menos de cinco trabajadores) tenga un peso tan extendido no juega a favor de una reducción generalizada de las jornadas de trabajo.  

No obstante, “cualquier empresa podría hacerlo, pero eso implica hacer un buen análisis y saber en todo momento que se gana y que se pierde”, señala el investigador de la UOC. ¿Tiene sentido que toda una empresa esté operativa un viernes por la tarde o solo un grupo de guardia? ¿Tienen sentido reuniones de tres horas? ¿Tiene sentido trabajar todas las semanas las mismas horas si la carga de trabajo o la demanda va cambiando? “Antes del virus la gran mayoría de empresas no se imaginaba que pudiera teletrabajar. Y ahora hay algunas, no todas, que han visto que les beneficia. La pandemia está acelerando cosas y la jornada de cuatro días puede ser una de ellas”, concluye Fernández.

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