Política monetaria

El BCE ve menos riesgos para la economía pese a la tercera ola del covid

  • Lagarde mantiene la previsión de crecimiento para el año porque ya incluía un repunte de la pandemia en el primer trimestre

  • La institución insiste en que podría elevar o reducir la compra de deuda según evolucione la financiación de países, empresas y hogares

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. / Neil Hall (EFE)

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Pablo Allendesalazar
Pablo Allendesalazar

Periodista

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Sin sorpresas. La tercera ola del coronavirus y las consiguientes medidas de contención estaban previstas por el Banco Central Europeo (BCE) y por eso su consejo de gobierno ha decidido este jueves mantener sin cambios los tipos y sus medidas de lucha contra los efectos económicos de la pandemia. Así lo ha asegurado su presidenta, Christine Lagarde, quien además ha afirmado que "los riesgos que rodean las perspectivas de crecimiento de la zona del euro siguen inclinados a la baja, pero son menos pronunciados".

La cúpula de la autoridad monetaria tiene previsto revisar sus previsiones económicas en su reunión de marzo, pero entiende que su estimación de diciembre de un crecimiento del 3,9% este año de la zona euro sigue siendo "ampliamente válida" pese a los nuevos rebrotes de la enfermedad. El organismo cree posible que la actividad cayese en el cuarto trimestre frente al tercero, tras subir en aquel un 12,4%, lo que se dejará sentir también en el primero de 2021. Pero también sigue esperando que luego se produzca una recuperación, particularmente en la segunda mitad del ejercicio.

Lagarde ha admitido como aspectos negativos el empeoramiento de la situación sanitaria en muchos países y el surgimiento de nuevas variantes del virus. Pero al tiempo ha destacado más aspectos positivos que han reducido los riesgos de un menor crecimiento: el inicio de las campañas de vacunación, "aunque con algunas dificultades"; el acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre su relación tras el 'brexit'; el pacto sobre el plan comunitario de reconstrucción NextGenEU, aunque todavía deba ser ratificado; la "clara" recuperación del sector industrial; y la mayoría alcanzada por los demócratas en el Senado de Estados Unidos tras la segunda vuelta de las elecciones en Georgia.

Una cosa y la contraria

El mercado daba por sentado que el BCE no se iba a mover, ya que aprobó su última batería de medidas extraordinarias para recuperar la economía en diciembre (ampliación de la compra de deuda un 40%, hasta los 1,85 billones, y de su plazo hasta al menos marzo del 2022, así como nuevas inyecciones de liquidez masiva a la banca condicionadas a la concesión de crédito). El único matiz que ha introducido es un mayor énfasis, al incluirlo en su comunicado inicial, en que dichas adquisiciones de deuda podrían no agotarse si las condiciones de financiación de los Estados, las empresas y las familias son favorables sin necesidad de las mismas, pero también podrían ampliarse si se considera necesario.

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Pese a que ya lo había anunciado en diciembre, durante la rueda de prensa posterior al consejo, Lagarde ha tenido que aclarar en repetidas ocasiones que no se trata de un endurecimiento 'de facto' de la política monetaria. "El consejo de gobierno sigue estando preparado para ajustar todos sus instrumentos de la forma adecuada", ha afirmado antes de asegurar que "todos los instrumentos pueden ser ajustados y ninguna opción está fuera de la mesa".

Su mensaje era el esperado por los analistas. "El BCE continúa en piloto automático y, a falta de un apocalipsis zombi, no esperamos ninguna decisión importante de su política monetaria durante el primer semestre del año", ha acertado a resumir Pimco. El mercado espera más novedades a partir de septiembre, cuando el organismo culmine su revisión estratégica con un nuevo objetivo de inflación y se pronuncie sobre qué hará con las compras de deuda a partir de marzo del año que viene.