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Una campaña de rebajas desangelada

  • Los centros comerciales cierran desde el primer día de rebajas ante las nuevas restricciones impuestas desde la Generalitat

  • El pequeño comercio lamenta no poder abrir los fines de semana y perder por ello gran parte de sus ventas de rebajas

Una campaña de rebajas desangelada

Ferran Nadeu

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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Otros años, para cruzar en rebajas la calle Portal de l’Àngel de Barcelona el transeúnte debía darse un baño (casi literal) de masas. Este 2021, no obstante, el mismo viandante podía recorrer raudo la calle comercial de una punta a otra respetando sin problemas el metro y medio de distancia de seguridad. Este jueves, un día después de la visita de los Reyes Magos, han entrado en vigor las nuevas restricciones aprobadas por la Generalitat, que obligan a cerrar durante los próximos 10 días a los comercios de más de 400 metros. Y han dejado tras de sí una campaña de rebajas desangeladas.

"Este establecimiento permanecerá cerrado hasta nuevo aviso según las medidas establecidas por la Generalitat de Catalunya", reza en el cartel con el que han amanecido algunas de las grandes superficies. El centro de Barcelona estaba poblado este jueves más por paseantes que por consumidores. A la puerta de algunos comercios se han formado breves colas, dada la limitación de aforo impuesta a las tiendas de menos de 400 metros. "Hemos venido a gastarnos el dinero de los Reyes", comentan tres jóvenes, a las puertas de una popular franquicia de zapatillas. Unos metros más allá, ante una marca tradicionalmente especializada en vaqueros, madre e hija esperan vez. "Venimos a dar una vuelta, como todos los años", explican. Ninguno de los dos grupos ha tardado mucho en entrar a la tienda.


/ Ferran Nadeu

Este año no ha habido la tradicional fotografía del primer comprador o compradora que accedía, cual corredor de 100 metros lisos, a los grandes almacenes para aprovechar los descuentos. Las bajas temperaturas de estos días tampoco han contribuido a poblar de compradores el centro de la ciudad y la falta de bares no permite ni tomarse un café para entrar en calor. El gremio de restauradores y las asociaciones comerciales Barcelona Oberta y Barcelona Comerç se lo han tomado con imaginación y han ido al Palau de la Generalitat a dejarles ‘carbón’ a los ‘consellers’ del Govern.


/ Ferran Nadeu

La desertización del centro de Barcelona en este primer día de rebajas, sin llegar a los extremos de las postales del primer confinamiento, se ha extendido también a los barrios. "El día ha sido muy, muy tranquilo. En los ejes comerciales con más concentración de tiendas todavía se ha visto un poco de gente. Pero en general hay mucho desánimo", explica el presidente de Barcelona Comerç, Salvador Vendrell. "Otras veces la restauración nos servía de termómetro. Si veías gente en las terrazas tomando algo podías intuir que venían o iban 'de rebajas'. Ahora no nos queda ni eso", añade.

"La guinda de un pastel muy amargo"

Las rebajas de Navidad han pasado en los últimos años a un plano simbólico, tal como reconoce el presidente de Pimec Comerç, Álex Goñi. Pues la liberalización de los periodos de descuentos ha provocado que las firmas oferten al consumidor deducciones todo el año. Y este año los pequeños comercios no podrán ni agarrarse al efecto emocional del primer fin de semana de rebajas. Pues si bien a diferencia de los centros comerciales pueden abrir de lunes a viernes, el sábado y el domingo deben bajar la persiana como todo negocio no esencial. “Ha sido la guinda de un pastel muy amargo”, apunta.


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El cierre decretado por el Govern vence el 18 de enero, pero desde el sector, y dada la evolución de los contagios, no todos son optimistas de cara a poder recuperar las ventas a final de mes. "No podemos decir que la temporada perdida esté perdida. A la gente le gusta ir de rebajas, es algo muy nuestro y esperemos que cuando podemos volver a abrir los fines de semana la gente se animará", afirma Vendrell, de Barcelona Comerç. La organización empresarial Comertia anticipa que las nuevas restricciones provocarán una caída de la facturación del 18% para este mes; después de un año en el que los negocios han perdido el 20,6% de ventas; según un reciente informe.

Las asociaciones del sector piden al Gobierno un plan de choque urgente de ayudas directas para aguantar un ejercicio que, pese a la perspectiva de la vacuna, empieza cuesta arriba. Esfuerzo que también le piden a la Generalitat. Sobre la inyección de 36 millones de euros anunciada la semana pasada por el Ejecutivo catalán, Goñi de Pimec la ve como "estar muerto de sed y que te den una gota de agua". “No le dirás que no, pero sirve de poco”, apunta.