Efectos de la pandemia

El covid rompió las cadenas de suministro en electrodomésticos y electrónica

La paralización de las fábricas en Asia a principios de año y el confinamiento causaron problemas a las fábricas en Europa

Una mujer se informa sobre lavadoras en una tienda de electrodomésticos.

Una mujer se informa sobre lavadoras en una tienda de electrodomésticos. / Roberto Ramos

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La industria en su conjunto intenta en la recta final del año sobreponerse a los problemas de abastecimiento causados por la pandemia durante el 2020. El covid provocó desabastecimiento de productos electrónicos y de electrodomésticos en algunos momentos del año, desplome de las ventas por el confinamiento y cambios en la oferta de productos a la venta en la distribución. La Asociación Nacional Fabricantes e Importadores de Electrodomésticos (Anfel) registra en sus estadísticas el impacto de un año que terminará mucho mejor de lo previsto tras un primer trimestre aciago. El director general de la asociación, Alberto Zapatero, reconoce que el cierre inicial de plantas en China y el confinamiento posterior en España desplomó las ventas y causó problemas de abastecimiento: "Hubo rotura de las cadenas de suministro y cada fabricante tuvo que buscar soluciones para cubrir la demanda". A estas alturas del año, el sector ya prevé cerrar con crecimiento en la facturación. Hasta noviembre las ventas acumuladas aumentaron el 0,11% (con una caída del 2,74% en valor). En opinión de Zapatero, la falta de producto afectó a todas las gamas al margen de su precio de venta, ya que el problema se ciñó a componentes. Productos baratos y caros se vieron afectados. En fuentes del sector de la distribución reconocen que la demanda se adaptó a la oferta existente, no hubo tiendas vacías y siempre hubo alternativas de compra. "Si no había un producto de una marca, fue posible conseguir un producto equivalente en otras", reconocen en una gran firma de la distribución.

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Fabricantes como PCComponentes reconocen que en algunos momentos del año algunos productos como ordenadores portátiles llegaron a venderse sin estoc y a la espera del envío del fabricante desde Asia. Otros productos, los menos, llegaron literalmente a agotarse, como las cámaras web y otros relacionados con el teletrabajo.

Como consecuencia del confinamiento, apareció lo que los expertos del sector denominan como una demanda "latente" que afloró en los meses posteriores complicando el suministro y la planificación de compras de componentes por parte de los fabricantes. La consecuencia fue que de marzo a mayo las ventas cayeron hasta el 40% con respecto al año anterior en algunos meses y dejando el porcentaje medio de caída en torno al 27% entre enero y mayo. Entre junio y septiembre las ventas aumentaron y pudieron generarse problemas de abastecimiento concretos. La tensión entre oferta y demanda tiende a reducirse ahora, ya que la capacidad de producción asiática se ha restablecido, aunque la caída de ventas de algún fabricante puede ocasionar una reducción de pedidos, replanteamiento de la oferta y dificultades concretas de aprovisionamiento de componentes.