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Àngel Simón, el señor del agua y la colaboración público-privada

El presidente de Agbar y vicepresidente de Suez, elegido Empresario del Año por Foment, defiende el compromiso social de las empresas

Àngel Simón.

Àngel Simón. / XAVI GOMEZ

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A Àngel Simón (Manresa, 1957) se le podría considerar el señor del agua y de la sostenibilidad, dos elementos que conoce y defiende en profundidad. Presidente de Agbar, un grupo que ha situado como referente mundial en la gestión de la innovación de un recurso básico y escaso, y vicepresidente de Suez, este ingeniero de caminos, que será reconocido este lunes con la Medalla de Honor como Empresario del Año por la patronal catalana Foment del Teball, es defensor a ultranza de la colaboración público-privada para el crecimiento y del compromiso social de las empresas.

Simón aboga por un pacto social para superar la crisis, apoyado en tres ejes: la solidaridad, la ocupación de calidad y la reconstrucción verde. Consciente de que maneja un bien esencial, cuenta con bonificaciones y un fondo solidario para consumidores vulnerables y actualmente, con ayudas a pymes y autónomos. "No cortamos, ni cortaremos, el suministro de agua a quien no lo pueda pagar", insiste en afirmar cada vez que tiene ocasión .

Simón, manresano ilustre como Isidre Fainé, el presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y Criteria, que lo ha tenido siempre como uno de sus directivos de referencia, asegura que la pandemia ha puesto en valor el rol social de las empresas. Durante su participación en el XIX Congreso de Directivos CEDE en València en octubre pasado fue contundente: "Hemos tenido que poner a prueba nuestra capacidad de innovación: pasando de teletrabajar el 20% al 100%, protección de trabajadores, cambio de procesos sin que el usuario lo percibiera e innovación social para no dejar a nadie sin agua".

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Y además, tras esa visión de crecimiento inclusivo, se esconde un alto ejecutivo curtido en mil batallas, dispuesto a defender sus postulados con ahínco. Pese a su relación con las administraciones al ser una firma especializada en las concesiones, no le ha temblado el pulso al plantear pugnas judiciales a sus reguladores-clientes. Y ha logrado espaldarazos del Tribunal Supremo, como en la batalla contra la Acciona y la Generalitat después de que esta compañía se ganara el concurso para la gestión de la antigua Aigües Ter Llobregat, que hoy ha tenido que volver a manos públicas. Y también en la que emprendió con la alcaldesa Ada Colau y los Comuns, acérrimos defensores de la remunicipalización del servicio y contra de la sociedad mixta Aigües de Barcelona con el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), constituída en el 2012 aún con apoyo de la antigua CiU y el PSC. En ambos casos ganó la partida.

Profundo conocedor del sector público y del privado, fue gerente de la AMB. Más tarde, en 1995 se incorporó al grupo Agbar, donde se encargó, entre otras tareas, de la expansión en Latinoamérica del grupo. De su paso por el continente quedó Aguas Andinas en Chile, una de las empresas de gestión del agua de mayor dimensión de la zona. En el 2002 pasó a desempeñar el cargo de director general de Aguas de Barcelona. Tras tomar Suez Environnement el control de Agbar, en el 2010 asumió la presidencia de Agbar y desde el 2013 ocupa la vicepresidencia ejecutiva de Suez, actualmente a cargo de Europa del Sur y Latinoamérica.

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