INDUSTRIA

Kuka y el robot 4.0

El mayor fabricante mundial de robots para fábricas de automóviles prevé que las pymes protagonicen la demanda en los próximos años. La industria requiere maquinaria puntera

Un brazo robótico de la firma KUKA, en la feria Advanced Factories.

Un brazo robótico de la firma KUKA, en la feria Advanced Factories. / JORGE GIL

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

Especialista en distribución, comercio, industria, lobis, empresas, farmacéuticas, sector inmobiliario, telecomunicaciones, innovación, logística, infraestructuras, consumo, transporte, energía, sostenibilidad...

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La industria 4.0, entendida como la cuarta etapa del desarrollo industrial de la humanidad, requiere la incorporación masiva de robots en las cadenas de producciónKuka es un fabricante de brazos robóticos de nacionalidad alemana y propiedad china protagonista de un competido mercado y en el que ostenta el primer lugar como proveedor de maquinaria de este tipo para el sector del automóvil. Nacida hace 120 años, la mayoría accionarial pasó a manos de la multinacional china Midea hace cuatro años, aunque la gestión autónoma está garantizada al menos hasta el 2023. En opinión de Fernando Sánchez, consejero delegado de Kuka en España, ser propiedad de un gigante industrial chino "es una oportunidad y una ventaja competitiva, ya que en China se vende uno de cada tres robots que se comercializan en el mundo y abre las puertas a la expansión de la compañía".

El parque de robots industriales en España es del orden de las 35.200 unidades. La densidad de robots por cada 10.000 empleados (Datos IFR) es de 191 en España, frente a los 114 de Europa. Esto es en gran medida gracias a la alta densidad en las fábricas de automóvil, pilar de la industria española. Un ejemplo de que la robotización no genera desempleo es Corea del Sur, que tiene 855 robots por cada 10.000 empleos y una tasa de desempleo del 3,2%. Ese dato se esgrime habitualmente para reducir los temores de los trabajadores ante la siempre anunciada sustitución de personas por parte de las máquinas.  

Sobre el impacto que la electrificación del parque automovilístico puede tener en los fabricantes de robots, Sánchez es optimista: "El coche eléctrico nos abre oportunidades, ya que tenemos una tecnología propia que permite mediante procesos de soldadura especiales la fabricación de recipientes estancos para las baterías". Kuka es un gigante del sector, con 14.000 empleados y una facturación superior a los 3.100 millones de euros y un beneficio equivalente al 3% de los ingresos. En España, la facturación es del orden de los 40 millones, con una plantilla próxima al centenar de personas. Pero es en las instalaciones de Vilanova i la Geltrú donde se sitúa la dirección de la filial europea.

Sobre las reticencias sociales y sindicales a la instalación de robots en las líneas de producción, el máximo responsable de Kuka en España asegura que la situación ha cambiado mucho. "Cuando instalamos el primer robot en España lo rodearon de flores y plantas y después de una vitrina de protección", explica. De ese momento en el que el robot llegaba para eliminar puestos de trabajo, en la actualidad se es plenamente consciente en las empresas de que un robot incrementa la producción y la eficiencia y, por lo tanto, asegura puestos de trabajo a medio plazo.

Sánchez aconseja introducir robots en procesos repetitivos y en los peligrosos, tras un análisis y planificación inteligente. Es lo que en el sector definen como las odiosas tres tareas 'D' que es necesario eliminar, por sus palabras en inglés ('dangerous', 'dirty' y 'dummy'; peligrosas, sucias o repetitivas).

Para las pymes

Bajo ese principio y gracias al abaratamiento de la maquinaria, Kuka es consciente de que el robot es cada vez más asequible para las pequeñas y medianas empresas. A partir de 10.000 euros existen brazos robóticos modernos.

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El precio aumenta en función del peso que son capaces de soportar. Los más pequeños manejan hasta tres kilos, los mayores son capaces de soportar cargas de más de una tonelada. Los robots que más se instalan en España se destinan a plantas de fabricación de coches y tienen un peso de 1.300 kilos y capacidad para cargar unos  200 kilos.

Entre los sectores con mayor crecimiento potencial robótico se encuentra el de la alimentación.  Componentes de acero inoxidable, aceites de lubricación alimentario, procesos antisépticos... La clave del robot como maquinaria es su flexibilidad y el reto hacerlo cada vez más fácil de utilizar. Contribuye a ello la creciente formación de operadores desde formación profesional.

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