Consejo de Ministros

El Gobierno aprueba el nuevo modelo de subastas renovables para abaratar la factura de la luz

A falta de dos meses para cerrar el año, el Ejecutivo insiste en que habrá una puja durante este 2020

Las nuevas pujas, que permiten competir a los inversores más pequeños, impulsan el almacenamiento

Pleno del Congreso , en la imagen  laVicepresidenta Cuarta Teresa Ribera. 

Pleno del Congreso , en la imagen  laVicepresidenta Cuarta Teresa Ribera.  / DAVID CASTRO

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El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el nuevo mecanismo de subastas 'verdes' con el que prevé trasladar a la factura de la luz el ahorro de la producción renovable, según ha anunciado la ministra portavoz, María Jesús Montero. El nuevo sistema de pujas deja atrás el modelo de Nadal (anterior ministro de energía) con un mecanismo en el que gana el inversor que ofrezca el mejor precio por la energía generada.

El objetivo es "atraer la inversión y fomentar la actividad económica en toda la cadena de valor", pero también de reducir el precio de la electricidad y, así, bajar la factura. "El modelo vigente se pensó en un momento en el que generar un kilovatio-hora costaba más que el precio al que se vendía en el mercado, pero eso ya no es así. El desarrollo tecnológico permite que la solar, la fotovoltaica, sean ya las formas de generar energía eléctrica más baratas, con costes inferiores al precio del mercado de hoy, por eso tenemos que facilitar que puedan integrarse de manera ordenada en el sistema beneficiando a los consumidores", ha defendido la vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera.

Una vez que esta norma entre en vigor, el ministerio para la Transición Ecológica puede convocar las nuevas subastas con la previsión de celebrar la primera puja este 2020, aunque para ello es necesario la publicación de una orden ministerial que incluirá un calendario que comprenderá un periodo mínimo de cinco años con plazos indicativos, la frecuencia de las subastas, la capacidad esperada y las tecnologías previstas para dar "previsibilidad" a los inversores. Dicho calendario se actualizará, al menos, anualmente.

Antes de la celebración de una subasta, se establecerá el cupo de energía y la potencia máxima que se subasta. Se adjudicará el producto subastado a las ofertas de menor cuantía hasta alcanzar el cupo establecido. El precio para cada adjudicatario coincidirá con el precio por el que pujó (‘pay-as bid’, por su denominación en inglés) y no será objeto de actualización.

Además, en las nuevas subastas se podrá distinguir por tecnologías de producción en función de sus características técnicas, niveles de gestionabilidad, criterios de localización geográfica, madurez tecnológica, tamaño o componente innovador, entre otros factores. También se permitirán criterios adicionales orientados a determinados proyectos con características específicas, como pueden ser los de reducido tamaño, los proyectos de demostración y los de comunidades energéticas, para que "puedan competir en igualdad de condiciones". Además será posible habilitar un proceso de adhesión al resultado de la subasta, con un precio de adjudicación calculado a partir de los resultados, para instalaciones de pequeña magnitud y proyectos de demostración.

Impulso al almacenamiento

El nuevo marco permitirá la hibridación entre tecnologías (eólica y fotovoltaica, por ejemplo), la ampliación y modificación de instalaciones existentes y será compatible con el almacenamiento.

Los ganadores de la subasta participarán en el mercado diario e intradiario y percibirán, por la energía vendida en dichos mercados, el precio fijado en la subasta, aunque el Ejecutivo podrá adaptar el mecanismo de retribución para su aplicación en las instalaciones de almacenamiento.

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Además, se podrá corregir el precio con incentivos de participación en el mercado. Es decir, se puede fomentar, por ejemplo, que oferte su energía en las horas más caras del mercado, lo cual permite desplazar a otras formas de generación con precios más elevados. Con esta medida, también se puede favorecer la instalación de plantas capaces de desplazar su producción a determinadas horas, como son aquellas que cuenten con almacenamiento. En su caso, este porcentaje de corrección sobre el precio fijado en la subasta se definirá en cada convocatoria, con un valor que siempre estará comprendido entre 0 y 0,5.