Las caras de la epa

Salvador Pizzardo "A la hora de hacerte un contrato te dicen que no hay dinero"

El joven cocinero peruano afirma que fue despedido de forma fraudulenta

El chef Salvador Pichardo está en paro desde finales del mes de agosto

El chef Salvador Pichardo está en paro desde finales del mes de agosto / ricard cugat

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Guillem Tapia

Sobre el papel, las empresas tienen muy restringidas las posibilidades de despedir a un trabajador durante los seis meses posteriores a su reincorporación tras un erte. En la práctica, no todas cumplen. Salvador Pizzardo, un joven cocinero peruano, denuncia que el restaurante para el que trabajaba prescindió de sus servicios de manera fraudulenta. “Tenía un contrato indefinido y, para justificar el despido, me enseñaron un documento que aseguraba que el negocio estaba en quiebra. Sin embargo, el negocio ha seguido abierto al público, con otros trabajadores y facturando”, mantiene Pizzardo, que lleva un lustro afincado en Barcelona. Empresa y extrabajador tienen abierto un acto de conciliación laboral, pero el joven es escéptico sobre este procedimiento y cree que su reclamación acabará en los juzgados.

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Especializado en cocina nikkei, Pizzardo aterrizó en la capital catalana tras haber estudiado para chef durante 3 años en Lima. Una vez aquí, realizó sus prácticas en un par de restaurantes con estrellas michelín y, tras conseguir el permiso de trabajo, tuvo sus primeras experiencias como cocinero profesional en restaurantes de gastronomía peruana, catalana y en un hotel. Desde el pasado mes de agosto -cuando denuncia que lo despidieron de forma fraudulenta- está en el paro, y lamenta la degradación que han sufrido las condiciones laborales de su sector a raíz de la pandemia. “He tenido dos trabajos asesorando a restaurantes en la actualización de la carta, ya que estaban muy enfocados al turista y ahora el cliente es local. Pero cuando llega la hora de la verdad y toca hacer un contrato laboral, dicen que no hay dinero”, relata Pizzardo.

No obstante, el chef considera que muchos de los empresarios restauradores no actúan de mala fe, sino que de verdad tienen problemas para afrontar todos los gastos del negocio en un momento en el que los ingresos se han desplomado. “El último cierre de bares y restaurantes se ha hecho fatal. No puedes pedir a los negocios que bajen la persiana de un día para otro. ¿Y toda la comida que no se puede congelar y se tendrá que tirar?”, se queja Pichardo.

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