30 nov 2020

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apuesta del Govern en 'NewSpace'

Las empresas de la 'NASA Catalana'

La industria aeroespacial basada en nanosatélites tiene grandes expectativas de crecimiento y aplicaciones todavía por descubrir

Sateliot y Open Cosmos son dos ejemplos de firmas que ven en la Agència Catalana de L'Espai una vía de crecimiento prometedora

Eduardo López Alonso

Simulación de un nanosatélite. 

Simulación de un nanosatélite. 

El anuncio de la puesta en marcha de la Agència Catalana de l'Espai, la 'NASA catalana' ha llenado de esperanzas un incipiente sector económico vinculado al espacio, el NewSpace, y que hasta ahora estaba más pendiente de clientes en el extranjero que en casa. Aunque el lanzamiento de nanosatélites es habitual en el entorno universitario desde hace años, también en España, es ahora cuando se percibe que del experimento puede pasarse al negocio. El pasado septiembre, por ejemplo, fueron lanzados al espacio dos nanosatélites de la UPC. Su objetivo es estudiar las regiones polares, la humedad solar  y proporcionar imágenes de la Tierra utilizando técnicas de inteligencia artificial.   

La diferencia del anuncio del Govern de hoy es su intención de crear un universo de nanosatélites para disponer de herramientas en telecomunicaciones controladas directamente por la Generalitat. Una infraestructura nueva, lejos de la jurisdicción de España que llega solo a 50 kilómetros de altitud.

Ejemplos

Sateliot, operador satelital especializado en nanosatélites, y Open Cosmos, firma especializada en la coordinación de lanzamientos, son dos ejemplos de esas empresas para las que se amplían horizontes a escala espacial y múltiples sentidos. 

Estas compañías, fundadas por el catalán Jaume Sanpera y el mallorquín Rafael Jordá, forman parte de la iniciativa 'New Space' del Govern, que promete ser uno de los grandes motores de la economía. Según sus protagonistas, la revolución empresarial del espacio "es comparable a la que ya experimentó el negocio de los 'smartphones' hace dos décadas o, unos años antes, la de los ordenadores personales". Hasta la Cambra de Comerç de Barcelona quiere dedicar esfuerzos para promocionar esta vía de expansión para la economía catalana, no en vano su actual vicepresidenta Mònica Roca, proviene de un campo de actividad próximo al 'NewSpace'.

Avances y costes

Dos elementos tecnológicos han supuesto en los últimos años el catalizador para este desarrollo de la tecnología aeroespacial. El primero de ellos es que los avances tecnológicos han permitido reducir el tamaño de los satélites y la rebaja de los tiempos de desarrollo y, especialmente, su coste. Con un precio de entre 500.000 euros y dos millones de euros (los del Govern, aunque algunos llegan a cinco millones), el ritmo de renovación de este tipo de aparatos o vida útil es de unos cuatro años, equivalente a un periodo electoral.

El término 'democratización del espacio' fue uno de los aludidos por el 'conseller' de Polítiques Digitals, Jordi Puigneró, para dibujar las líneas del futuro, simil de la senda política ideal de la Catalunya del Govern más tecnológico, moderna y sobre todo independiente. 

Futura basura espacial 

Sateliot y Open Cosmos son 'start ups' con posibilidades, ejemplo de esa nueva estirpe de satélites especializados, la mayoría cuadrados de forma y muy abiertos en funcionalidades, y que empiezan a poblar el espacio a ritmo vertiginoso. Se calcula que sobre nuestras cabezas habrá unos 4.000 de estos ingenios en cinco años, futura basura espacial autoreciclable ya que tras cuatro años de dar vueltas se volatilizan al entrar en la atmósfera. 

Miniaturización

De acuerdo a la visión de Sateliot y Open Cosmos, "la mentalidad tradicional de esta industria ha cambiado". La era del desarrollo rápido impera y los ciclos de innovación se adaptan al nacimiento de nuevos servicios potenciales. Si antes el sector giraba alrededor de aparatos geoestacionarios del tamaño de un autobús, desarrollados durante décadas y con precios comprendidos entre los 100 y 500 millones, ahora esta industria trabaja con satélites del tamaño de un microondas, desarrollados en cuestión de meses y con precios entre 1 y 5 millones, que ya incluyen toda la misión completa.

Los nuevos nanosatélites sirven para la observación terrestre y especialmente para potenciar las comunicaciones directas entre dispositivos (internet de las cosas), con aplicación en el entorno marítimo, infraestructuras, medio ambiente, agricultura…

Efecto multiplicador

Jaume Sanpera, fundador y CEO de Sateliot, lo más destacable del sector es que "desarrolla un nuevo mercado con un efecto tractor y aglutinador de otras tecnologías". Se espera que algo de los fondos de recuperación de la Unión Europea se destinen a potenciar este sector. El Govern asegura que por cada euro público invertido se invertirán otros 15 desde el sector privado.

Sateliot gestiona nanosatélites ubicados a baja altitud que actúan como torres móviles de telecomunicaciones. Aseguran que ofrecen soluciones que son el complemento perfecto de las grandes compañías de telecomunicaciones al proporcionarles la infraestructura necesaria allá donde las tecnologías terrestres no llegan. 

Rafel Jordá, fundador y CEO de Open Cosmos, defiende que "para impulsar el potencial de esta industria es fundamental apostar por marcos regulatorios que beneficien el desarrollo". La conjunción de capitales públicos y privados es fundamental.  Open Cosmos es una compañía espacial que opera misiones satelitales de principio a fin: diseño, fabricación, gestión de la misión y el lanzamiento de satélites a la medida de empresas, instituciones y Gobiernos de todo el mundo. Fundada en el 2015 en el Reino Unido, la empresa se encuentra en plena expansión internacional de su negocio, con una cincuentena de colaboradores. 

Actualmente, en Catalunya existen una treintena de empresas emergentes, algunas de ellas líderes en su ámbito de especialización. Además de Open Cosmos y Sateliot, el Govern también nombra a Pangea o Zero2Infinity. Un total de 13 centros de investigación vienen a reforzar la apuesta del Govern. La UPC -y en particular, la UPC NanoSat Lab, pionera en este campo en Catalunya-, El Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC), y, más recientemente la Fundació i2CAT y el CTTC, así como uno de los centros de incubación de negocios de la Agencia Espacial Europea, la ESA BIC Barcelona, ubicada en el Parc Mediterrani de la Tecnologia de Castelldefels.