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Cinthia Sánchez: "Espero que el SEPE pague a tiempo en esta ocasión"

La joven camarera del Belliny vuelve estar en erte por segunda vez este año

Afirma que los vecinos del barrio han ayudado a compensar, en parte, la falta de turistas

Cinthia Sánchez, fotografiada en Barcelona.

Cinthia Sánchez, fotografiada en Barcelona. / JORDI OTIX

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Guillem Tapia

Aguantar porque vendrán tiempos mejores. Este es el positivo mensaje que el propietario del Belliny -un restaurante situado en l'Esquerra de l'Eixample- transmite a sus empleados en estos momentos de incertidumbre extrema. De la plantilla de ocho personas tan solo dos siguen trabajando para atender los pedidos que llegan a través de las plataformas de delivery y a los clientes que se acercan al local para encargar comida para llevar. El resto están afectados por un expediente de regulación temporal de empleo. “Esperamos que este fin de semana ya podamos a dar servicio en el interior del establecimiento”, dice Cinthia Sánchez, una de las empleadas del restaurante afectadas por el erte, en un pronóstico que en estos momentos suena algo optimista.

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Especializados en ofrecer 'brunchs', el Belliny es uno de los tantos negocios de restauración de Barcelona con una gran dependencia del turismo que se ha tenido que adaptar. “Hemos ampliado la oferta de comida sana, por ejemplo, con 'poke bowls'. La gente del barrio ha acogido muy bien los cambios, y eso nos ha servido para compensar un poco la falta de turistas”, relata la joven camarera. No obstante, la pandemia y sus consecuencias económicas también se han cobrado víctimas laborales en el Belliny: a los empleados que no tenían contrato fijo no se les ha podido renovar.

Tras el cierre forzoso de bares y restaurantes decretado por la Generalitat, el número de afectados por los erte alcanzó los 41.000, según datos del Departament de Treball difundidos el pasado viernes. En el caso de Cinthia -como tantos otros trabajadores de la hostelería- es la segunda vez en poco más de medio año que se ve forzada a dejar de trabajar. En esta ocasión, espera que su experiencia con el SEPE sea algo mejor. “En el anterior erte no me pagaron la prestación hasta julio. Fue duro tener que pagar el piso y cuidar de mi hijo sin ingresos”, recuerda. La joven explica que aprovechara este parón de tiempo indeterminado para prepararse para retomar pronto sus estudios. 

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