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Louis Fabrice Latour: "Los que resistimos siglos estamos en la vieja economía"

La Maison Louis Latour, que preside, ha sobrevivido a las guerras napoleónicas, las dos contiendas mundiales, la crisis económica y el covid. ¿El secreto?

Louis Fabrice Latour: "Los que resistimos siglos estamos en la vieja economía"

Maite Cruz

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Justo después de la Revolución francesa, sus ancestros –toneleros– compraron tierras en Borgoña y plantaron viñas. 220 años después, la Maison Louis Latour factura 50 millones de euros anuales. Louis Fabrice Latour (Beaune, 1964), el 11º patrón de la dinastía, se ufana de resistir las embestidas del covid-19 en un momento en que la industria del lujo –que parecía inmune a cualquier descalabro– sufre un desplome del 35%.

-Coco Chanel decía que el lujo empieza cuando la necesidad acaba.

-Estoy de acuerdo.

-¿Cómo sostener el discurso del lujo en un momento como este?

-En la Maison Latour decimos: "En periodos de prosperidad, lujo; en periodos de crisis, consumo". Nunca hemos reivindicado estar en el sector del lujo, como la Champaña. Los borgoñas son más... campesinos. Mi padre siempre decía que un vino no está hecho para un museo, sino para beber la última añada.

"Mi padre siempre decía
que un vino no está hecho para un museo, sino para beberlo"

-El coronavirus no es la filoxera, pero perturba a las bodegas.

-Beaune es un pequeño pueblo con poco covid. Podemos trabajar en las viñas y el personal está protegido.

-Los bares y restaurantes bajan persianas.

-Para la Borgoña fue peor la crisis del 2009. Ahora la gente no puede viajar, pero puede leer libros de Bruno Latour [el insigne epistemólogo es tío suyo] y beber un buen vino en casa.

-¿Qué vino de los suyos recomienda para un (nuevo) confinamiento?

-Un Corton.

-Con él brindaron Macron y Xi Jinping

-Tomaron un Corton Grancey Grand Cru 2010.

-¡Lo ve! Sirven a gentes de postín.

-Hay vinos entre 60 y 600 euros. Ahora bien, conservamos facturas de compra del duque de Wellington algunos años después de la batalla de Waterloo.

-Siga con la lista de ilustres.

-No solemos hablar de eso... Jackie Kennedy, el general Charles de Gaulle, algunas casas reales europeas, Madonna, los Stones. Nos satisface, pero el prestigio es estar presente en la carta de vinos de un gran restaurante.

-Pertenece a un club, The Henokiens

-(Ríe) Reúne a 48 miembros con empresas familiares de más de 200 años. En las reuniones solemos preguntarnos: "¿Cómo has manejado a tu familia?".

"Conservamos facturas de compra del duque de Wellington algunos años después de la batalla de Waterloo"

-¿Tienen peleas por liderar la casa?

-[Ríe] No somos Vega Sicilia. En Beaune todo está en orden. Siempre ha sido el primogénito.

-¿Hay algún secreto para sobrevivir centurias?

-Los que resistimos siglos estamos en la vieja economía. Textil, viñas, banca. No estamos afectados por las grandes revoluciones tecnológicas.

-A tomar nota: lo analógico es sexi.

-Nosotros permanecemos en el territorio, no aceleramos procesos, no buscamos ampliar tierras.

-¿Hay un consejo que pasa de generación en generación?

-No sé si debo.

-Debe.

-Hay una idea que se repite desde 1815 y que reformula una frase de Klemens von Metternich [1773-1859]: "La Maison Latour no tiene amigos, tiene intereses". Hay que sobrevivir y eso nos hace, quizá, algo egoístas. Si la calidad del vino no se ve afectada, todo va bien.

-¿Aun en las tormentas perfectas, con el 'brexit', la 'tasa Trump'...?

-No olvide que hemos vivido las guerras napoleónicas, la filoxera, las dos guerras mundiales. ¡Son 200 años!

"La antigüedad de un vino es un mito de los grandes particulares. Yo prefiero ver al bebé hacerse mayor"

-¿Conserva botellas bicentenarias?

-Una decena de antes de la filoxera.

-¿Y?

-Pero la antigüedad es más un mito de los grandes particulares que de los profesionales, que quieren ver al bebé hacerse mayor y madurar. Los de 1934 son apasionantes, pero yo no estaba allí. 

-Pudo no estar nunca. Estudió Ciencias Políticas.

-Mi ambición política la cubro siendo presidente de la Federación de Exportadores de Vinos y Licores de Francia. 

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-La viticultura se parece a la política, ha dicho. ¿Ese día había bebido?

-[Ríe] En viticultura hay que comprender la historia, prever qué hacer a largo plazo y tener una visión del mundo que te rodea. No puedes quedarte encerrado en las 50 hectáreas. Hay que respetar el 'terroir', pero hacerlo evolucionar.