28 nov 2020

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sector financiero

El Estado asume que la unión CaixaBank-Bankia le causará pérdidas en el 2021

La valoración del banco nacionalizado por el catalán causará un quebranto al FROB en un primer momento

El saldo final de la operación para las cuentas públicas dependerá de la evolución posterior del nuevo grupo

Pablo Allendesalazar

Isidre Fainé, presidente de la fundació La Caixa, y la fundación Cede, con el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, en la primera imagen de ambos tras anunciarse la integración con CaixaBank.

Isidre Fainé, presidente de la fundació La Caixa, y la fundación Cede, con el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, en la primera imagen de ambos tras anunciarse la integración con CaixaBank. / FERNANDO BUSTAMANTE

El Gobierno ha defendido que la fusión entre CaixaBank y Bankia le permitirá aumentar el porcentaje de ayudas que podrá recuperar de los 24.069 millones de euros inyectados en el grupo nacionalizado por los Ejecutivos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, un rescate por el que hasta ahora solo se han ingresado 346 millones. Sin embargo, la integración provocará pérdidas millonarias al Estado en un primer momento, según han reconocido fuentes de la administración a EL PERIÓDICO.

La raíz del quebranto está en la valoración que ha hecho el grupo de origen catalán del banco con capital público. Las dos entidades han pactado una ecuación de canje de acciones que supone darle un valor a cada uno de los títulos de Bankia de 1,2427 euros, un 20% por encima de su cotización bursátil previa a que se anunciaran las negociaciones entre los dos bancos. Ese precio, sin embargo, es en torno a un 65% inferior al valor que el público Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), dependiente del Ministerio de Economía, concede actualmente a las acciones de Bankia, lo que le provocará una minusvalía que se plasmará en su cuenta de resultados en forma de pérdidas.

El FROB posee el 100% de BFA, la matriz de Bankia, que a su vez es propietaria del 61,823% del banco cotizado que se integrará con CaixaBank. Al ser el accionista de control tanto de la matriz como de la filial, el ente público no contabiliza su participación en ambas según su hipotético valor de mercado, sino en función del patrimonio neto de todo el grupo menos los intereses minoritarios (básicamente, la parte del patrimonio neto de Bankia que corresponde al resto de sus accionistas que no son el Estado). Así, le daba un valor (lo que llama "importe recuperable" de las ayudas) de 9.530 millones en el 2019, que al cierre del pasado junio bajó a 9.490 millones.

Desconsolidación

Sin embargo, al integrarse en CaixaBank, Bankia dejará de existir y desaparecerá el grupo consolidado que forma con BFA a efectos contables, con lo que el FROB tendrá en principio que valorar su participación en función del patrimonio neto solo de la matriz. Este ascendía a 4.862 millones al cierre del año pasado y en junio se redujo hasta los 3.163 millones porque la acción de Bankia, el principal activo de su balance, había bajado desde los 1,9 euros a los 0,95 euros.

El valor de 1,2427 euros que CaixaBank ha aceptado darle a cada título de Bankia implica que la valoración de BFA en las cuentas del FROB ascenderá a en torno a los 4.100 millones. Pero seguirá muy lejos de los más de 9.000 millones en que está valorada la participación pública en todo el grupo antes de la desconsolidación que provocará la fusión. De ello podrían derivarse, por tanto, unas pérdidas de en torno a 5.000 millones, pero el impacto preciso de la fusión en las cuentas del FROB es imposible de calcular en estos momentos. 

Criterio contable

Cuando se produzca la integración, esperada para marzo del año que viene, el FROB tiene previsto decidir con su auditor, Mazars, si pasa a contabilizar su participación según el patrimonio neto de solo BFA o utiliza una nueva fórmula (como el valor razonable menos los costes de venta o el valor actual de los flujos de efectivo futuro derivados de la inversión). Ello podría provocar que las pérdidas finales no sean de esos aproximadamente 5.000 millones, pero en cualquier caso "lo lógico es que haya una minoración" en la valoración que provoque abultados números rojos en sus cuentas, admiten las fuentes públicas. Previsiblemente, ello llevará el patrimonio del fondo de nuevo a negativo y obligará a convertir en capital un nuevo tramo del préstamo europeo a España, aunque no tendrá impacto en el déficit y la deuda.

Como la culminación de la operación será en el primer trimestre del año que viene, el FROB cerrará sus resultados del 2020 valorando su participación en el grupo BFA-Bankia como hasta ahora. Lo esperable es que esta siga superando los 9.000 millones, dado que la acción de Bankia ha subido desde el cierre de junio (está a 1,138 euros). Las pérdidas que provocará la fusión, por tanto, se plasmarán en las cuentas del fondo público del 2021, que se comunicarán en mayo del 2022. Pero no solo dependerán del criterio contable que se utilice, sino también de la evolución bursátil de la nueva CaixaBank, de la que el Estado poseerá un 16,1%.

Factura final

De hecho, más allá del efecto de la fusión en las cuentas del FROB del año que viene, el futuro de la CaixaBank posintegración es el principal factor que determinará la factura final del rescate de BFA-Bankia. Los gestores han calculado que la unión de los dos bancos permitirá a la nueva entidad ahorrar 770 millones e ingresar 290 millones más al año, lo que en principio debería incrementar el valor de la participación pública en el grupo. Los consejos de los dos bancos tienen previsto aprobar este viernes las convocatorias de las juntas de accionistas que aprobarán la operación, a finales de noviembre o principios de diciembre, una vez recibido el informe del experto independiente que la ha valorado.

En cualquier caso, las autoridades y los gestores llevan años admitiendo de forma más o menos velada que una buena parte del rescate se perderá. Luis de Guindos, vicepresidente del Banco Central Europeo y el ministro de Economía que nacionalizó Bankia, aseguró hace unos días que las ayudas sirvieron para "cubrir pérdidas del pasado" y que "la alternativa de no haber hecho nada hubiera sido más costosa para la economía y para el ciudadano español".