TRANSFORMACIÓN FINANCIERA

El BCE planifica la llegada del euro digital

La institución tomará una decisión "a mediados del 2021" y solicita registrar la marca 'digital euro'

Las empresas relacionadas con activos digitales esperaban un proceso más rápido tras las iniciativas impulsadas por la Comisión Europea

Christine Lagarde.

Christine Lagarde.

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Eduardo López Alonso
Eduardo López Alonso

Periodista.

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El Banco Central Europeo (BCE) iniciará una consulta pública el próximo 12 de octubre sobre la adopción de un euro digital y espera adoptar una decisión "a mediados del 2021", aunque el Eurosistema continuará emitiendo efectivo, según ha informado la entidad. "Hacia mediados del 2021, el Consejo de Gobierno del BCE considerará la posibilidad de lanzar un proyecto de euro digital, que comenzaría con una fase de investigación dirigida al desarrollo de un producto mínimo viable", indicó a Europa Press un portavoz del banco central. El anuncio supone en la práctica acelerar el análisis del asunto según el BCE, pero para las firmas del entorno 'blockchain' supone un jarro de agua fría que esperaban que las recientes iniciativas de la Comisión Europea en pro del desarrollo de los activos digitales en Europa acelerasen también la creación de una moneda virtual europea. Y con ello al universo de desarrolladores y tecnología asociada.

El pasado 24 de septiembre, y sobre la base de amplias consultas públicas, la Comisión Europea adoptó un paquete de medidas para desarrollar la estrategia digital en el ámbito de las finanzas y las propuestas legislativas concretas en criptoactivos y "resiliencia digital". El objetivo es potenciar la competitividad del sector financiero europeo y que se ofrezcan a los ciudadanos "productos financieros innovadores, garantizando al mismo tiempo la protección del consumidor y la estabilidad financiera". Las medidas impulsadas por la Comisión Europea parece que van por delante de las iniciativas del BCE.

El BCE está dispuesto a abarcar las dimensiones clave de un euro digital y no solo abordaría los requisitos técnicos, con el fin de informar del diseño del euro digital y sus procesos de modo que pueda satisfacer las necesidades de los posibles usuarios. "El objetivo es garantizar que el Eurosistema esté preparado para emitir un euro digital si decide hacerlo en el futuro", explicó la entidad. Pero los ritmos del BCE se antojan lentos para un sector tan dinámico.

La capitalización de las criptomonedas a nivel mundial en su conjunto aumentó un 159% en el primer semestre del 2019 y pasó de 125.000 millones de dólares al cierre del 2018 a 325.000 millones a finales del pasado mes de junio.  Pese a este crecimiento, lo cierto es que las criptomonedas suponen apenas el 0,6% del total de dinero en circulación en el mundo, y el BCE considera que ninguna estrategia o decisión puede tomarse con más velocidad de la justa. 

El BCE advirtió de que antes de que se pueda tomar cualquier decisión sobre la emisión de un euro digital, se debe cuantificar el alcance y el coste de dicho proyecto, con el fin de comparar esta solución con posibles alternativas, subrayando que los costes asociados con la emisión de un euro digital no serían solo financieros, sino también a nivel organizativo, ya que el banco central tendría que desarrollar nuevas competencias y procesos y gestionar nuevos riesgos.

Reserva de marca

Desde el BCE confirmaron a Europa Press que el pasado mes de septiembre la institución presentó ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) una solicitud de información para la marca 'digital euro', tramitada a través del bufete Bock legal Partnerschaft von Rechtsanwälten, domiciliado en Fráncfort, según reflejan los registros de EUIPO. La solicitud de información de marca presentada cubre cuatro categorías, según la clasificación de Niza, incluyendo las relativas a 'software' de comercio electrónico para realizar transacciones comerciales; asuntos financieros y monetarios, servicios bancarios, servicios de tarjetas de crédito y débito; servicios de programación en el ámbito de la tecnología de la información en relación con 'software' para el comercio electrónico y la prestación de servicios de autenticación de usuarios en el ámbito de las transacciones de comercio electrónico.

"El euro pertenece a los europeos y nuestra misión es salvaguardarlo", ha afirmado Christine Lagarde, presidenta del BCE, para quien el papel de la institución es garantizar la confianza en el dinero, lo que significa asegurar que el euro sea adecuado para la era digital. "Debemos estar preparados para emitir un euro digital si fuera necesario", ha sentenciado. En este sentido, la institución ha señalado que un euro digital "sería un complemento del efectivo, no un sustituto" del dinero en efectivo, destacando que sería una forma electrónica de dinero de banco central que todos los ciudadanos y empresas podrían utilizar -como los billetes, pero en formato digital- para realizar sus pagos diarios de manera rápida, fácil y segura.

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"Deberíamos estar preparados para emitir un euro digital siempre y cuando la evolución de nuestro entorno lo haga necesario. Esto significa que ya debemos prepararnos para ello", ha afirmado Fabio Panetta, representante italiano en el directorio del BCE y presidente del Grupo de Trabajo de Alto Nivel sobre Dinero Digital de Banco Central. Este grupo de trabajo, en el que participan expertos del BCE y de los 19 bancos centrales nacionales de la zona del euro, ha identificado posibles escenarios que requerirían la emisión de un euro digital, incluyendo un aumento de la demanda de pagos electrónicos en la zona del euro, un descenso significativo del uso del efectivo como medio de pago en la región, la creación de medios de pago privados a escala mundial que podrían generar problemas regulatorios y representar riesgos para la estabilidad financiera y la protección del consumidor, así como un uso generalizado de dinero digital de banco central emitido por bancos centrales extranjeros.

El Eurosistema comenzará el próximo 12 de octubre una consulta pública sobre esta cuestión y mantendrá contactos frecuentes con los ciudadanos, el mundo académico, el sector financiero y las autoridades públicas para valorar en detalle sus necesidades, así como los beneficios y los retos que esperan de la emisión de un euro digital.