22 oct 2020

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Restauración

"El descenso de la demanda obliga sí o sí a reintegrar trabajadores a los erte"

El fin del verano y los confinamientos reducen los clientes del restaurante de José Antonio Aparicio en la Plaza Mayor (Madrid)

Sara Ledo

José Antonio Aparicio regenta el restaurante Plaza Mayor en Madrid.

José Antonio Aparicio regenta el restaurante Plaza Mayor en Madrid.

Con 16 personas en plantilla, el restaurante y cervecería Plaza Mayor, situado en la céntrica plaza madrileña, reabrió sus puertas el 25 de mayo con cuatro trabajadores en activo y 12 en erte. "Como hubo cierto interés de la gente y había demanda, llegamos a reactivar a siete empleados, que son los que estamos ahora trabajando", explica su gerente, José Antonio Aparicio. "Pero en estos momentos ocurre lo contrario, el descenso de demanda nos obliga sí o sí a reintegrar trabajadores en el erte", añade.

En su caso, necesita devolver hasta a 3 personas al erte para seguir trabajando con una por departamento (cocina, barra y sala) más él como gerente y otra persona a media jornada, encargada de las tareas de limpieza y mantenimiento del local. Pero no será un caso aislado, sino que reconoce que "la mayoría de la hostelería de Madrid tendrá que reintegrar a trabajadores al ertes, al menos hasta la campaña de Navidad".

"Por lo que yo sé de mis compañeros en la zona, todos están en la misma situación: o bien han cerrado (temporalmente) y, por tanto, reintegran a todos los trabajadores al erte; o bien tienen menos demanda y devuelven solo a una parte de esos trabajadores", reconoce. El final del buen tiempo y los nuevos confinamientos en algunas zonas de Madrid reducen todavía más el número de potenciales clientes de estas zonas que, habitualmente, 'viven' en un 60% de clientes extranjeros y en un 40% de nacionales. "Vienen unos meses críticos", advierte Aparicio.

No obstante, reconoce su "satisfacción" por la ampliación de la medida hasta finales de año, aunque lamenta la negociación "contrarreloj" y la falta de "previsión" del Ejecutivo. A su juicio, este tipo de medidas deberían aprobarse a largo plazo, como hacen otros países europeos, lo que les permitiría planificarse. "Si sabemos que el erte se va a ampliar hasta el 31 de diciembre del 2021 podemos hacer previsión de si el año que viene podemos volver a meternos en créditos para intentar llegar, si no tenemos esa constancia y nos avisan el día anterior, lo normal es cerrar", critica.