31 oct 2020

Ir a contenido

Negociaciones en curso

La cuarta prórroga de los ertes se atasca en el modelo de ayudas a las empresas

Seguridad Social persiste en premiar en mayor medida a aquellas compañías que desafecten progresivamente a sus trabajadores

Patronal y sindicatos defienden que los recursos deben redirigirse hacia aquellas firmas que no puedan retomar su actividad

Gabriel Ubieto

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. / EUROPA PRESS / E. PARRA

Las negociaciones para la cuarta prórroga de los ertes de la covid entran en su recta final, con varios puntos importantes todavía por consensuar entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos. El frente en el que se baten actualmente los agentes sociales y el Ejecutivo es el de definir qué modelo de ayudas para las empresas en erte debe imperar a partir de octubre. La Seguridad Social, el ministerio que lleva la voz cantante en este tema, defiende el modelo imperante hasta ahora que premia en mayor medida a aquellas compañías que desafecten progresivamente a sus trabajadores. Un enfoque que genera el rechazo de patronal y sindicatos, que defienden que los recursos deben redirigirse hacia aquellas firmas que no puedan retomar su actividad. Las perspectivas de alcanzar un acuerdo a finales de esta semana se enfrían.

¿Cuánto cuesta mantener el actual modelo de los ertes de la covid? Este es el quid de la cuestión que se aborda actualmente en las negociaciones. Y una cifra que Seguridad Social se resiste a clarificar, tanto en público como en la mesa de diálogo social. "Tenemos serias dudas de que los datos de Seguridad Social sean reales", ha cargado este miércoles el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; tras la junta directiva de la patronal. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández del Cos, ha cerrado filas con la CEOE y ha instado al Gobierno a no escatimar en recursos. "Los riesgos de una retirada prematura son mayores que los de un mantenimiento de los estímulos", ha afirmado.

La ministra portavoz, María Jesús Montero, cifró el pasado martes el coste de las ayudas públicas a los ertes en entre 4.500 y 5.000 millones de euros. Una cifra que más cercana al momento álgido del confinamiento, con 3,4 millones de trabajadores afectados, que al actual. Pues dicho coste, a medida que se han ido reactivando las empresas, ha ido disminuyendo. En cuestión de prestación por desempleo, el SEPE (dependiente del Ministerio de Trabajo) desembolsó en mayo 3.425 millones de euros; cifra que en agosto había bajado hasta los 867 millones de euros. A estos 867 millones habría que añadir el coste de las exoneraciones a las empresas de las cotizaciones, pero desde CEOE consideran que la cifra final está lejos de esos 4.500 millones de euros. "Es muy inferior al dato que se está dando públicamente", ha insistido Garamendi.

18 de septiembre: el reloj corre

El ritmo de negociaciones entre el Ejecutivo y los agentes sociales es de reunión técnica por día. Las partes están citadas de nuevo este miércoles a las cinco y media de la tarde para tratar de acercar posturas, con la primera fecha límite del 18 de septiembre cada vez más cerca. Pues las partes se emplazaron a no agotar el plazo último del 30 de septiembre y tratar de tener un acuerdo antes de este viernes.

El modelo de ayudas es ahora el escollo clave, aunque no el único. El ministro Escrivá se ha mostrado hasta ahora inflexible con el actual formato para incentivar salidas. Un sistema que desde la Seguridad Social consideran exitoso para explicar el descenso de los afectados por suspensión. Pues de los 3,4 millones de trabajadores afectados en mayo se ha pasado a 812.438 personas en agosto. Su colega en la mesa de diálogo social, Yolanda Díaz, no se ha pronunciado en contra públicamente sobre este modelo, aunque tampoco ha evidenciado el mismo entusiasmo.

Patronal y sindicatos sí que se muestran abiertamente contrarios a mantener este modelo. Pues consideran que el margen para las empresas que emplean a esos 812.438 trabajadores carecen de margen en los próximos meses para seguir desafectándolos. Y, en consecuencia, exigen una mayor inversión de recursos en exonerar cuotas para las empresas que se mantengan en erte total.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández del Cos, ha considerado que la extensión de las ayudas públicas "tiene que adaptarse a las circunstancias”, que ha reconocido que en la fase actual de la crisis es “claramente más difícil de gestionar". Y ha alertado de los riesgos de alimentar 'empresas zombie', sin posibilidad de reactivación una vez finalice el flujo de ayudas públicas. "No tiene sentido que se esté sosteniendo a empresas que no son viables", ha remarcado.

Las prestaciones, otro escollo

El modelo de ayudas a las empresas no es el único escollo en la negociación, también lo es la no renovación del 'contador a cero' para el derecho a prestaciones futuras de trabajadores en erte que pudieran ser despedidos. Este elemento se debatió en las dos primeras reuniones y no se alcanzó sobre el mismo un acuerdo, ante el rechazo de los sindicatos. "Nosotros vamos a poner lineas rojas en la negociación de los ERTES, no vamos a aceptar que a los 180 días los trabajadores pierdan sus cotizaciones", ha declarado este mismo miércoles el secretario general de UGT, Pepe Álvarez; en una entrevista en TVE.

Las partes deberán volver sobre este punto de disenso para resolver las negociaciones. Tanto el modelo de ayudas, como el formato de las prestaciones son dos puntos de disenso que alejan la posibilidad de un acuerdo a finales de esta semana. "Es bastante poco razonable que continuemos dándole vueltas a temas que para nosotros están superados", ha aseverado Álvarez.