24 sep 2020

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Los invisibles de la fusión

Los invisibles de la fusión de CaixaBank y Bankia: cientos de empleos peligran en sus 'call centers'

Los sindicatos cifran que la integración puede saldarse en hasta 500 despidos, de los 1.500 empleados en atención telefónica

Gabriel Ubieto

Una trabajadora de un centro de atención telefónica.

Una trabajadora de un centro de atención telefónica. / Danny Caminal (El Periódico)

En vísperas del cierre de la mayor fusión bancaria en dos décadas en España, miles de empleados que trabajan para Caixabank Bankia aguardan noticias al otro lado de la línea. Al margen de los 44.500 empleados de oficinas y sucursales que están en nómina de estos dos gigantes bancarios, los trabajadores de los servicios de atención telefónica también permanecen expectantes para ver su rol dentro de 'CaixaBankia'. Los sindicatos cifran en entre 1.000 y 1.500 los trabajadores ocupados en estos servicios y anticipan despidos que podrían alcanzar el 25%.

Los servicios de atención telefónica, ventas, cobros y demás productos de las múltiples filiales de estas dos entidades bancarias son gestionados a través de una red de subcontratas. Según cálculos de CCOO, unos 1.020 trabajadores están empleados en estos satélites. Unos 260 de Bankia y otros 760 de Caixabank. Una cifra que desde UGT elevan hasta casi 1.500 si se suma a las consultoras. «Probablemente van a sufrir más los servicios dependientes de Bankia», señala la responsable estatal de centros de atención telefónica de CCOO, Montse Sánchez

Por territorios, Madrid es la principal ubicación de servicios de las empresas de atención telefónica que trabajan para Bankia y Barcelona lo propio para Caixabank. Dependerá de cómo se acabe resolviendo la reestructuración del futuro gigante para determinar cual de los dos territorios sufrirá en mayor medida los posibles recortes en los 'call centers'.

Y por servicios, el impacto dependerá del enfoque que quiera darle el nuevo banco a su relación con los clientes. «Si la pretensión es seguir cerrando oficinas y sucursales, la atención telefónica va a tener que reforzarse», señala el responsable de UGT en el sector, Carlos Prieto. Es decir, mayor recorte entre los 44.500 empleados de banca, pero menor en los call centers.

Desde las centrales también señalan que las reestructuraciones dependerán del tipo de atención al cliente a distancia que quiera mantener el nuevo gigante bancario. «Si quiere invertir en calidad no puede recortar en empleo, hace falta más formación y menos tiempos de espera», comentan des de la UGT. 

No obstante, hay algunas firmas de determinadas divisiones, como Cobralía Intrum, que están especializadas en cobros, que es probable que sufran poco la fusión; según indican desde las centrales. Por un lado, porque tienen acceso a información sensible de los clientes de las entidades bancarias, y, por el otro, por el previsible aumento de la demanda de estos servicios en los próximos meses, debido a la crisis económica ya en ciernes originada por la covid. 

¿Cómo serán esas posibles reestructuraciones? Hay un riesgo de rotación de campañas entre compañías, lo que puede provocar que una subcontrata pierda un servicio (y sus trabajadores sean despedidos) y que lo asume otra (con su propio equipo). Lo que implicaría que no habrá una pérdida de empleo en términos absolutos, pero sí que unos serán despedidos y otros contratados. 

Bajos salario, precarias salidas

La posible reestructuraciónque venga tras la fusión de Caixabank y Bankia preocupa entre las centrales por las precarias condiciones de salida que tendrán los posibles trabajadores afectados. Pues este sector se caracteriza por unas condiciones antagónicas a las de la banca. Es decir, una alta temporalidad y parcialidad y unos salarios bajos. Lo que también se traduce en bajas indemnizaciones de salida, a diferencia de lo que históricamente a caracterizado a los procesos de despido colectivo en la banca. 

El sueldo más frecuente en el sector de la atención telefónica, según convenio, bordea el salario mínimo. Por una jornada de 32 horas semanales los trabajadores ingresan entre 850 y 900 euros al mes. Lo que se traduce en 13.916,97 euros por 39 horas a la semana; mas de tres veces menos de lo que gana un empleado promedio de, por ejemplo, Caixabank, que ingresa de media 46.497 euros al año.