Recursos geológicos

Los minerales tecnológicos ofrecen una segunda vida a la España vaciada

La franja de Galicia a Extremadura contiene reservas útiles para la fabricación de móviles y baterías para los coches eléctricos

Son materias primas muy escasas en el continente y vitales para la Unión Europea en su defensa de la transición ecológica para la era 'pos-covid'

Félix Antonio López, científico del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas del CSIC. / FOTO Y VÍDEO: DAVID CASTRO

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Natalia Vaquero

Adheridos a las rocas tras milenarios procesos erosivos de la tierra, los minerales resurgen en altas concentraciones de gran calidad en la España vaciada, despensa europea de metales estratégicos del futuro como las tierras raras, el coltán, el cobalto, el litio o el telurio, capaces de rejuvenecer con 25.000 nuevos puestos de trabajo las comarcas más despobladas, según los empresarios del sector. Son materias primas muy escasas en el continente y vitales para la Unión Europea en su defensa de la transición ecológica para la era 'pos-covid' que impulsará la industria y fabricación de altas tecnologías en un escenario mundial acaparado por China, el país precisamente desde el que se expandió por todo el planeta el coronavirus. 

Explotar estos tesoros mineros daría un balón de oxígeno a las endebles economías de las zonas más deshabitadas donde se encuentra el 80 por ciento de los indicios de yacimientos de minerales esenciales, según el inventario del Instituto Geológico Minero de España. Gran parte de ellos se encuentran en la franja entre Galicia y el sur de Extremadura. Su explotación, convertiría a España en el segundo país de la Unión Europea productor de tierras raras, por detrás de Finlandia, asegura Vicente Gutiérrez Peinador, presidente de la Confederación Nacional de Empresarios de la Minería y la Metalurgia (Confedem).

Recuperar cada mina requiere de una inversión mínima de 200 millones de euros y su actividad se prolonga durante una media de 20 años. “Explotar este tipo de yacimientos es rentable y lo será más por el encarecimiento de este tipo de minerales, imprescindibles para la tecnología móvil, la generación de energía renovable y la fabricación de baterías y motores eléctricos”, añade Gutiérrez Peinador. 

Volver  a explotar las minas supondría  una inversión de hasta 8.000 millones de euros y crear alrededor del 25.000 nuevos puestos de trabajo que se sumarían a los 28.000 ya existentes en la minería metálica, según cálculos de Confedem. “Son empleos de calidad y estables porque cada explotación tendrá, como mínimo, 15 ó 20 años de vida”, subraya el representante empresarial.

Rechazo ecologista

El punto crítico frente a este resurgir de las explotaciones mineras se halla en los ecologistas. “La actividad minera se acaba y las empresas, una vez llenados sus bolsillos, se van a otras partes dejando en las comarcas toda la porquería y contaminación posible”, denuncia Elena Solís, coordinadora de minería de Ecologistas en Acción. Las empresas mineras “someten a una violencia extrema” a los pueblos en los que se asientan, añade, convencida de que el número de empleos que generan no compensan “los daños que provocan al medio ambiente, la agricultura y la salud” de los ciudadanos.

 “Todas las empresas mineras antes de iniciar una explotación están obligadas a suscribir un aval bancario para garantizar que se va a rehabilitar el terreno una vez cese la actividad”, responde Gutiérrez Peinador para defender la extracción de estos minerales claves también en  la transición energética que impulsa el Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos.

Oro negro y petróleo blanco

Ourense presume de contar con la mayor reserva europea de coltán, el oro negro  del momento, mientras Cáceres trata de sacar adelante un proyecto minero, paralizado durante años por una asociación vecinal a pesar del respaldo de la Comisión Europea, para la extracción y procesamiento del litio, el petróleo blanco, para la fabricación de las baterías de los sostenibles coches eléctricos.

La franja Pirítica, desde Sevilla hasta la costa portuguesa, acumula enormes concentraciones de sulfuros masivos polimetálicos con minerales muy apreciados para fabricar teléfonos móviles, tabletas, pantallas planas, imanes y otros dispositivos o componentes electrónicos.

La búsqueda de tierras raras  en España  es todavía muy superficial, según Manuel Gutiérrez Claverol, doctor en Geología por la Universidad de Oviedo, al explicar las iniciativas llevadas a cabo para obtener estos metales de uso corriente en la electrónica de última generación y en la tecnología LED.

Comarcas despobladas

En Ciudad Real, la sociedad Quantum Minería considera que existen recursos geológicos de 40.000 toneladas de óxidos de tierras raras en un yacimiento de monacita gris, en el paraje conocido como Matamulas, en la comarca de Campo de Montiel (Ciudad Real). Tras un movimiento de contestación social entre los habitantes de la zona, su explotación fue denegada por el anterior Gobierno de Castilla-La Mancha (PSOE y Unidas Podemos) en 2017 alegando motivos medioambientales vinculados a la protección del lince

“En Galicia hay arenas monacíticas en las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa, y en aluviones de Orense y Pontevedra”, explica Gutiérrez Claverol, mientras que Canarias atesora en sus abisales montañas submarinas el mayor yacimiento del mundo de telurio, vital para la implantación de la energía solar,  así como cobalto,  vanadio, níquel o itrio. En las cuencas mineras de Asturias predominan los yacimientos de cobalto.

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“La explotación razonable de estos minerales estratégicos puede ser una oportunidad para los pueblos y comarcas de la España vaciada”, concluye el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Félix Antonio López, artífice de separar en el laboratorio el estaño y los óxidos de niobio y tántalo del preciado coltán que anima ya  la paupérrima economía de la comarca ourensana  de Viana do Bolo.