Escándalo en McDonald's

Sexo y cintas de vídeo en el imperio de las hamburguesas

McDonald's demanda a su exconsejero delegado por encubrir las relaciones sexuales que mantuvo con sus empleadas

La compañía le reclama que devuelva los más de 40 millones de dólares que recibió como compensación tras ser despedido

Steve Easterbrook, en una entrevista en el 2017.

Steve Easterbrook, en una entrevista en el 2017. / AP / RICHARD DREW

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Stephen Easterbrook se vio obligado a abandonar el año pasado su cargo de consejero delegado en McDonald’s por intercambiar mensajes sexuales con una de sus empleadas. Fue una despedida abrupta, pero muy ventajosa para sus intereses, como atestiguan los 42 millones de dólares que se habría llevado como compensación, según el análisis de la consultora Equilar. Ocho meses después, sin embargo, su suerte ha cambiado radicalmente. El imperio de las hamburguesas ha demandado a Easterbrook por mentir sobre las interacciones con sus trabajadoras y tratar de encubrir las pruebas. La compañía ha concluido que mantuvo relaciones sexuales con un mínimo de tres empleadas y quiere que les devuelva el dinero. 

Las acciones legales de McDonald’s han servido además para que se vuelva a hablar de la cultura que ha imperado en la compañía en los últimos años. Desde las fiestas regadas con alcohol que organizaban sus ejecutivos en el cuartel general de la compañía en Chicago o en sus convenciones anuales para confraternizar y ligar con sus trabajadores o la escasa seriedad con la que habría afrontado las decenas de denuncias por acoso sexual sufrido por sus empleadas de colegas varones en los restaurantes de la cadena. Una conducta que pretende cambiar el nuevo CEO de la compañía, Chris Kempczinski

"McDonald’s no tolera comportamientos de sus empleados que no reflejen nuestros valores", escribió Kempczinski en un memorando interno enviado, según el New York Times, a su plantilla. "En pleno proceso para reconectar con nuestros valores, es más importante que nunca que nos posicionemos y actuemos como un agente positivo para el cambio", ha añadido. 

Reincidente

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Easterbrook no habría dicho la verdad. En noviembre, cuando afloraron sus problemas, el británico sostuvo que no llegó a tener relaciones físicas con su empleada y pidió perdón por su comportamiento. Una respuesta que le sirvió a McDonald’s para reemplazarlo sin hacer mucho ruido ni atraer el escrutinio sobre la cultura corporativa de la empresa. Pero todo cambió el mes pasado, cuando la compañía recibió un chivatazo anónimo que alegaba relaciones sexuales con otra empleada.

La investigación posterior determinó que mantuvo relaciones con tres trabajadoras, a una de las cuales Easterbrook le habría dado también un paquete de acciones de la compañía, según consta en la denuncia, que le acusa de fraude, ocultación de pruebas y perjurio. "Las pruebas consistían en decenas de fotografías y videos de varias mujeres desnudas, parcialmente desnudas o con contenido sexualmente explícito, algunas de ellas empleadas de la compañía", sostiene la demanda. Esas pruebas aparecieron en el correo corporativo de Easterbrook, mensajes que trató de ocultar enviándoselos a su correo personal.   

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