30 oct 2020

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LA REGULACIÓN DE SILICON VALLEY

El tamaño y el poder de las 'Big Tech', a juicio en el Congreso de EEUU

Los máximos responsables de Alphabet, Amazon, Apple y Facebook se defienden en una vista antimonopolio

Idoya Noain

El tamaño y el poder de las 'Big Tech', a juicio en el Congreso de EEUU

Durante casi dos décadas, prácticamente alérgico a la regulación del mundo digital, el Congreso de Estados Unidos se ha mantenido en los márgenes mientras AmazonAppleGoogle (Alphabet) y Facebook ampliaban su tamaño y su poder. Finalmente, conforme otras ramas del gobierno intensifican una presión también creciente a nivel mundial sobre cuatro de los cinco gigantes de Silicon Valley, el Congreso ha pisado el acelerador en su escrutinio del 'Big Tech' y de su potencial monopolístico, algo que Washington antes solo hizo con el quinto titán, Microsoft. Y este miércoles el subcomité antimonopolio de la Cámara Baja ha logrado sentar durante cinco horas y media en su particular banquillo, por conexiones virtuales por la pandemia de coronavirus, a Sundar Pichai, Tim Cook, Mark Zuckerberg y, por primera vez, Jeff Bezos.

La idea dominante, o al menos la de los demócratas que controlan la Cámara y con ello sus comités, es que las cuatro empresas “simplemente tienen demasiado poder”. Así lo ha verbalizado David Cicilline, que preside el subcomité. “Nuestros fundadores no se arrodillaron ante un rey ni nosotros debemos arrodillarnos ante los emperadores de la economía digital", ha dicho el demócrata, que ha alertado de los riesgos de un “gobierno privado” para la economía y la democracia y que ha asegurado que, pese a las particularidades de cada empresa, comparten un patrón de “dominio”, “control” y “abuso” de la infraestructura digital que está no solo “dañando la competición, la creatividad y la innovación” sino “matando a los pequeños negocios”.

El "espíritu americano"

Antes de que Cicilline lanzara la primera pregunta brutal a Pichai, (“¿por qué Google roba contenido de negocios honestos?”) los cuatro consejeros delegados han tenido oportunidad de ofrecer sus declaraciones iniciales. Y en ellas se ha podido oír un mensaje común: que sus compañías (con una valoración de mercado que ronda los cinco billones de dólares) representan el espíritu estadounidense de innovación y no la supresión de emprendedores e innovadores más pequeños que se les atribuye, que su dominio no es absoluto y que siguen enfrentando competición que les obliga a seguir mejorando.

Tanto Bezos como Zuckerberg han defendido concretamente su tamaño. “Igual que el mundo necesita empresas pequeñas necesita las grandes”, ha dicho Bezos, el hombre más rico del planeta. “Las compañías no son malas solo porque son grandes”, ha afirmado por su parte el fundador de Facebook.

Para Washington, no obstante, no todo está tan claro. Los 15 miembros del panel especializado en monopolio dentro del Comité Judicial llevan 13 meses investigando. Han realizado ya cinco vistas previas, han recopilado 1.3 millones de documentos y cientos de horas de entrevistas. Y sus pesquisas acabarán plasmadas en un informe que podría abrir la puerta a una nueva era de regulación, un momento que se desarrolla en paralelo a investigaciones ya emprendidas, y en algunos casos muy avanzadas, del Departamento de Justicia, de la Comisión Federal de Comunicaciones y de fiscalías estatales.

Los casos individuales

Cada una de las empresas está en el punto de mira por cuestiones particulares. En el caso de Amazon, por ejemplo, es fundamental la supuesta explotación de los datos de quienes comercian en su mercado digital para desarrollar sus propios productos. Ese es un asunto que negó bajo juramento ante el mismo subcomité uno de los abogados de la compañía el año pasado pero que una investigación de ‘The Wall Street Journal’ publicada en abril mostró cierta. Y este miércoles ese artículo ha aparecido para perseguir a Bezos, que a preguntas de la congresista Pramila Jayapal no ha podido negar la práctica. "Puedo decir que tenemos una política en contra de usar datos específicos de los vendedores para ayudar a nuestro propia marca de negocio, pero no puedo garantizar que esa política no se haya violado nunca", ha dicho.

En el de caso de Alphabet se cuestiona el dominio absoluto de Google en búsquedas, publicidad digital y prácticamente todo lo vinculado a la infraestructura de internet, asuntos que ya le han costado por ahora 9.000 millones de dólares en multas de la Unión Europea y de otros reguladores. Durante la sesión Cicilline ha acusado a la empresa de monitorizar el tráfico para "identificar amenazas competitivas" y ha declarado: "nuestros documentos muestran que Google ha pasado de ser un torniquete para el resto de la red a ser un jardín amurallado que cada vez mantiene más a sus usuarios bajo su mirada".

Tim Cook ha sido quien menos preguntas ha escuchado de los congresistas pero se ha demostrado también que Apple está en el ojo del huracán por las políticas de su tienda de aplicaciones como la comisión del 30% por ventas en aplicaciones y suscripciones o por supuesta supresión de competidores.

Para Zuckerberg, ya un habitual en el Congreso tras escándalos que han puesto en cuestión la privacidad de los datos de sus usuarios, uno de los ejes de interrogatorio ha sido el crecimiento de Facebook con adquisiciones de más de 80 compañías, incluyendo Instagram o WhatsApp, que alimentan suspicacias. Y durante la vista se han mencionado, por ejemplo correos electrónicos en los que Facebook discutía la adquisición de Instagram como forma de evitar que se convirtiera en una amenaza competitiva y documentos internos que apuntan a que usó presiones y amenazas de clonar el producto a la vez que intentaba adquirirlo.

Conclusiones

El formato de la comparecencia, donde cada congresista tiene solo cinco minutos para sus preguntas, ha hecho difícil que las discusiones fueran concentradas, pese a que se han realizado varias rondas de interrogatorio. La presencia de los cuatro consejeros delegados juntos en la misma sesión, algo para lo que presionaron ellos, también ha contribuido a difuminar algo las cosas, igual que un empeño republicano por desviarse hacía aspectos ideológicos y políticos. Pero la sesión ha demostrado un esfuerzo renovado por tratar de replantear la utilidad de viejas leyes antimonopolio redactadas hace más de un siglo para la era digital.

Y Cicilline ha concluido con un mensaje contundente. "Estas compañías, como existen hoy, tienen poder monopolístico. Se necesita dividir algunas, se necesita que todas sean reguladas adecuadamente y rindan cuentas", ha dicho el demócrata antes de cerrar la sesión con la cita de Louis Brandeis, que fue juez del Tribunal Supremo: "Podemos tener democracia o podemos tener riqueza concentrada en las manos de unos pocos. No podemos tener las dos".

Política, censura y China

Aunque la acción del subcomité está centrada en el monopolio ha quedado claro que se ampliaba el foco a elementos muy políticos. Los congresistas republicanos, que han intentado sin éxito que compareciera Jack Dorsey, consejero delegado de Twitter , han vuelto a denunciar la supuesta censura y discriminación en Silicon Valley y Jim Jordan ha asegurado que el 'Big Tech' “se la tiene jurada a los conservadores”.

Esa línea es la que también alimenta el presidente, Donald Trump, que antes de que arrancara la sesión colgaba (en Twitter) un mensaje advirtiendo que si el Congreso no hace que las grandes tecnológicas sean "justas" actuará por orden ejecutiva, una amenaza más vinculada con la lucha ideológica que con la antimonopolio.


Los republicanos también han puesto el foco, como está haciendo la Administración de Trump, en los riesgos que presenta China. Y Zuckerberg ha apoyado colateralmente esa alerta cuando, en su testimonio, ha lanzado una advertencia sobre los riesgos de que sus “valores americanos” sean sustituidos. “China está construyendo su propia versión de internet concentrada en ideas muy diferentes y están exportando su visión a otros países”, ha dicho.