05 ago 2020

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PREMI BBVA ALA INNOVACIÓ EN SOSTENIBILITAT MEDIAMBIENTAL

Aeinnova: de 'spin-off' a cotizada

La compañía nació vinculada al departamento de Microelectrònica de la UAB y confía en empezar a cotizar en el Euronext de París a partir de 2021

Guillem Tapia

Raúl Aragonés y David Comellas, presidente y director general de Aeinnova

Raúl Aragonés y David Comellas, presidente y director general de Aeinnova / cristobal castro

Aprovechar el calor residual que se genera durante los procesos industriales para producir energía eléctrica. Con este objetivo nació en octubre de 2014 Aeinnova, firma fundada y presidida por Raúl Aragonés y cuyo director general es David Comellas. Tras casi 6 años de trayectoria, la empresa, ganadora del Premi a la Innovació en Sostenibilitat Mediambiental, ha evolucionado de 'spin-off' del departamento de Microelectrònica de la UAB a compañía cuya ambición es cotizar en el Euronext de París en 2021.

“Una cosa es innovar en un laboratorio y otra muy distinta crear un producto industrial que se pueda comercializar. En el segundo caso la exigencia es mucho mayor”, relata Raúl Aragonés. El directivo afirma que los grandes desafíos de la firma durante estos años han sido los relacionados con obtener las certificaciones necesarias para homologar su producto. Conseguir el marcado de Conformidad Europea (CE) o acreditar a Aeinnova como una empresa que cumple con las Normas ISO 9000 han sido dos de los grandes desafíos corporativos en los últimos años. Unos retos que, por otra parte, habrían sido imposibles de lograr sin financiación.

En 6 años la compañía ha conseguido levantar 3,9 millones de euros de capital. Según relatan los propios directivos de Aeinnova, 2 millones se corresponden a inversores privados, mientras que el resto han sido fondos públicos. Especialmente relevantes han sido las aportaciones europeas, con 650.000 euros a fondo perdido por parte de la Comisión Europea a través del programa Life en 2018. Organismos estatales, como el CDTI, o autonómicos, como Acció, también han apoyado el proyecto durante distintas fases de su desarrollo.

En cuanto a los inversores privados, la firma ha dado entrada a diversos accionistas en las sucesivas rondas de financiación que ha llevado a cabo a lo largo de los años. Bstartup de Banco Sabadell, el grupo inversor CxC Renovables, Kic Innoenergy, Repsol o particulares vinculados a las redes de inversión de las escuelas de negocios Esade e IESE están presentes en el capital de la sociedad. En cualquier caso, Raúl Aragonés se mantiene como accionista principal de la firma -y presidente del consejo de administración- con el 20% de los títulos.

Salida al mercado

Los planes de la empresa pasan por empezar a comercializar su dispositivo a mediados de 2021. Para conseguirlo, Aragonés afirma que contarán con una inyección de dos millones por parte del Consejo Europeo de la Innovación antes de finalizar el año y también confía en comenzar a cotizar en el Euronext de París a partir del próximo ejercicio para conseguir más capital.

“Los fondos del Consejo Europeo de la Innovación nos ayudarán a seguir adelante en unos momentos complicados tras la pandemia del covid-19”, reconoce el fundador de Aeinnova. Debido a la crisis económica derivada del coronavirus, la firma ha tenido que revisar a la baja sus previsiones para el actual ejercicio. Aragonés afirma que, en el actual contexto de enorme incertidumbre y con muchas industrias con gran parte de sus plantillas en Erte, los potenciales clientes están posponiendo inversiones, y esto les ha afectado negativamente.

En cualquier caso, Aeinnova ya ha comenzado a realizar sus primeras ventas. Aunque la compañía todavía no puede sacar al mercado su dispositivo que convierte el calor industrial residual en energía eléctrica, sí está en disposición de comercializar un software propio que ha desarrollado paralelamente. Se trata de Daevis, un programa que permite integrar toda la información recogida por los sensores de una industria en una misma interfaz.