05 ago 2020

Ir a contenido

Impacto del covid-19

El tráfico en el Port de Barcelona cae un 19% en el primer semestre

El puerto catalán sufre una caída del 84% de los cruceros y del 77% de los pasajeros aunque las exportaciones aguantan el golpe

Carles Planas Bou

Vista aérea del Puerto de Barcelona, el pasado 20 de marzo.

Vista aérea del Puerto de Barcelona, el pasado 20 de marzo. / Europa Press / David Zorrakino

La parálisis económica causada por a la crisis sanitaria de la Covid-19 también ha golpeado con severidad al Port de Barcelona, que ha visto como durante los primeros seis meses del año el tráfico en sus infraestructuras se ha desplomado un 18,8%, pasando de los 35,5 millones de toneladas registradas en ese mismo período del 2019 a los 28 millones de este año.

Así lo han explicado esta mañana las autoridades del Port de Barcelona en una rueda de prensa telemática. El confinamiento y otras de las medidas decretadas con el Estado de alarma perjudicaron la actividad económica portuaria, afectando el tráfico y su marco de ingresos, con una caída del 15% en lo que va de 2020 hasta los 12,5 millones de euros. Así, se espera que el cierre del año sea en negativo en relación al año pasado.

Más allá de la actividad comercial, ese golpe económico se notó especialmente en el uso de transporte turístico. La cifra de pasajeros cayó un 77,1%, de los 1,86 millones del primer semestre de 2019 a 426.788 pasajeros actuales; la de ferris lo hizo un 61,3% (de 589.560 a 227.946); y de hasta el 84,4% en los cruceros (del 1,27 millones a 198.842).

LAS EXPORTACIONES AGUANTAN

Aún así, las exportaciones han resistido mejor a ese embate pandémico, con una caída del 2,9% hasta las 336.720 toneladas exportadas. José Alberto Carbonell, director general del Port de Barcelona, ha remarcado este “comportamiento excelente” en medio de un contexto tan complicado.

En los primeros tres meses del año se realizaron incrementos de las exportaciones del 2,4%, del 3,9% y del 8,8%, mientras que a partir de abril cayeron un 6,9%, un 16,6% y un 6,30% en junio. Eso se debió al gran volumen de exportaciones de hasta 16.000 contenedores de carne de cerdo en Asia y especialmente en China, pero también en India e Indonesia.

Las importaciones sí sufrieron más. Así, en marzo se desplomaron un 19% a causa del impacto del covid-19 en Asia, en abril se recuperaron con una caída del 2,9% y en mayo y junio sufirieron otra recaída del del 34,2% y del 29,9% con la afectación del virus en Europa. El tráfico de automóviles cayó un 47,6% en el primer semestre, pasando de 417.016 a 218.543 unidades.

Por otro lado, la evolución del tráfico ferroviario ha sido muy parecida a la del año pasado. La quota ferroviaria de contenedores fue del 13,1%, un récord, y la quota ferroviaria de vehículos fue del 33,9%. Eso supone una reducción en emisiones de hasta 50.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2).

PLAN DE RECUPERACIÓN

Ante la irrupción de la crisis sanitaria, Port de Barcelona anticipó un plan de contingencia, definiendo qué servicios eran esenciales, así como la centralización y repartición de equipos de protección (EPIs) para los trabajadores. Para ello, hubo una liberación de liquidez de 56 millones de euros: 19 en anticipos de pago a clientes para que tuviesen liquidez y 26,3 en la prorrogación del pago de tasas portuarias.

Como ha explicado la presidenta del Port de Barcelona, Mercè Conesa, el plan de recuperación para el futuro pasa por la reactivación de la actividad económica y por mantener los 71 millones de euros de inversión previstos para este año en distintas infraestructuras del puerto. Así, esperan que 2021 sea el año del inicio de la recuperación y que 2022 y 2023 sirvan para consolidarla.

Carbonell ha señalado que se está preparando una reactivación del tráfico de cruceros en agosto, con nuevos protocolos de seguridad y en el entorno de Italia y Grecia. Se prevé que la recuperación gradual de los cruceros sea a partir del año que viene, mientras que la del tráfico de hinterland se prevé para 2023. El Port de Barcelona genera más de 9.000 puestos de trabajo, siendo así clave no solo para la actividad económica de la capital catalana sino también por su impacto laboral.