Medidas económicas

El gobierno italiano prevé desviar aún más su déficit hasta el 11,9 % del PIB en 2020

La intención del Ejecutivo es aprobar un nuevo paquete de estímulos para ayudar a empresas y familias afectadas por el COVID-19

Italia, tercera economía de la zona euro, es uno de los países europeos más afectados por la pandemia del coronavirus. 

Italia, tercera economía de la zona euro, es uno de los países europeos más afectados por la pandemia del coronavirus.  / Europa Press

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El Periódico

El Consejo de Ministros italiano aprobó hoy una nueva desviación del déficit del país que se situará en el 11,9 % del producto interior bruto (PIB), frente al 10,4 % calculado en abril y al 2,2 % pronosticado en septiembre pasado.

El Gobierno italiano informó en un comunicado de que ya ha transmitido su voluntad de dilatar aún más del déficit a la Comisión Europea y de que someterá la decisión a una votación en el Parlamento.

"El nuevo nivel de déficit se establecerá en el 11,9 % del PIB en 2020. El nuevo nivel de deuda pública será del 157,6 % del PIB en 2020", se lee en la nota oficial.

La intención del Ejecutivo que dirige Giuseppe Conte es aprobar un nuevo paquete de estímulos para ayudar a empresas y familias afectadas por la crisis del coronavirus que será de 25.000 millones de euros y que se sumará a los dos ya impulsados en los últimos meses por valor de 80.000 millones de euros.

Roma pedirá al Parlamento permiso para desviar el gasto público este año y también en los próximos años: 6.100 millones de euros para 2021; 1.000 millones para 2022; 6.200 millones en 2023; 5.000 millones en 2024; 3.300 millones en 2025 y 1.700 millones a partir de 2026.

Italia, tercera economía de la zona euro, es uno de los países europeos más afectados por la pandemia del coronavirus y registra ya 245.032 casos de contagios totales desde que comenzó la emergencia en el país el 21 de febrero y 35.082 fallecidos.

Para paliar los efectos de la crisis económica derivada de la pandemia, el Gobierno italiano está dando luz verde a una serie de ayudas económicas entre las que se encuentra también un esquema de garantías públicas de hasta 400.000 millones de euros en créditos para empresas.

"En esta etapa, es esencial continuar asegurando el apoyo al sistema de producción, los ingresos de los ciudadanos, la recuperación e intervenir cuando sea necesario para preservar el empleo", explica la nota, que subraya que el Ejecutivo ve esencial extender aún más el llamado sistema de "caja de integración", que es similar al expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) español, si bien no especifica por cuánto tiempo.

Se asistirá también a las empresas y a los sectores más golpeados por la crisis de la COVID-19 y se facilitará el acceso a la liquidez, "incluso mediante una reprogramación de los vencimientos fiscales de los próximos meses".

Roma garantiza también asistencia a las autoridades locales, cuyos recursos se han reducido por la falta de ingresos fiscales en los últimos meses, y al sector de la educación para permitir la vuelta a las aulas de los alumnos a partir de septiembre en condiciones de seguridad.

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A pesar de ampliar aún más sus márgenes de déficit y de deuda pública, Italia se compromete a reducirlos progresivamente en la próxima década, "a través de una estrategia que, además de perseguir un superávit primario adecuado, se basará en el relanzamiento de las inversiones públicas y privadas".

Italia tiene previsto solicitar a la Unión Europea el acceso a ayudas del fondo contra el paro SURE, del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y del Fondo de Recuperación, este último aprobado el pasado martes por los líderes de los países europeos.