25 oct 2020

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efectos del confinamiento

El gasto con tarjeta cayó el 50% entre marzo y abril

El Banco de España considera que la caída del consumo pudo alcanzar el 25% en el segundo trimetre

Max Jiménez Botías

Un cliente realizando un pago con un tarjeta en un comercio.

Un cliente realizando un pago con un tarjeta en un comercio. / Ferrán Nadeu

En las fechas previas al confinamiento, por el estado de alarma en España, el gasto a través de tarjeta registró un notable repunte, hasta el 20% interanual, como resultado del dinamismo de las compras de productos de primera necesidad, "probablemente porque los hogares hicieron acopio de ellos en previsión de que fuera más difícil adquirirlos con posterioridad", señala un informe del Banco de España sobre evolución del consumo en España durante la crisis sanitaria. Este comportamiento se vio plasmado en la evolución de marzo del índice de comercio al por menor (ICM), indicador mensual, entre cuyos componentes solamente el gasto en alimentos mostró una tasa positiva en el conjunto del mes.

Pero después de la declaración del estado de alarma, el consumo privado aproximado según el indicador de gasto con tarjetas, experimentó una caída drástica, igual o superior al 50% interanual, durante un período que comprende los 10 últimos días de marzo y los veinte primeros de abril, y que, por tanto, incluye la etapa de suspensión de las actividades no esenciales.

De acuerdo con la información del índice de consumo minorista ( ICM) del período comprendido entre marzo y mayo, las contribuciones al descenso del consumo de bienes fueron muy acusadas en todas las categorías distintas de los alimentos, lo que en parte pudo reflejar el empeoramiento de las perspectivas macroeconómicas y el aumento de la incertidumbre, pero también obedeció a las menores posibilidades de adquisición de esos bienes —equipo personal, equipamiento para el hogar y ocio y otros bienes— y a que las propias restricciones a la movilidad impedían su consumo, aunque no su adquisición —gasto en estaciones de servicio—.  

Moderación de la caída

A partir de los últimos días de abril, los descensos de las operaciones con tarjetas comenzaron a moderarse, tendencia que se intensificó a lo largo de mayo y junio, con el desarrollo del proceso de desescalada, que facilitó una ampliación paulatina de las posibilidades de gasto de los hogares, al permitirse la reapertura del comercio minorista que habían permanecido cerrados durante el confinamiento. Ello se trasladó al gasto con tarjetas, que desde mediados de junio se está aproximando al nivel mostrado un año antes. 

Las restricciones a la movilidad de los hogares no solo determinaron que el gasto de estos agentes pagado con tarjeta registrara caídas intensas, sino que también habrían afectado al canal de distribución.  El descenso del gasto total durante los meses de abril y mayo fue significativamente menos pronunciado que en los diferentes canales (presencial y 'on line'). Los consumidores, que entendieron pronto el papel sustitutivo de las compras en plataformas digitales respecto a las compras presenciales. Por su parte, la serie de gasto doméstico tardó algo más en mostrar un comportamiento menos desfavorable, lo que podría explicarse por un segundo proceso de aprendizaje por parte de los establecimientos residentes, consistente en explotar la posibilidad de suplir el canal presencial de venta por el canal 'on line'

El Banco de España recurre al gasto con tarjeta para analizar la caída del consumo durante el primer semestre, porque los indicadores habituales no acaban de explicar lo ocurrido durante la pandemia y que, en síntesis, viene a reflejar un descenso del consumo de casi el 25% en el segundo trimestre del 2020, o por encima del 15%, según los diferentes modelos de cálculo utilizado por el Banco de España.  La evolución del consumo privado desde mediados de marzo se vio enormemente condicionada por el devenir del grado de intensidad de las restricciones a la movilidad, destaca el supervisor financiero.

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