08 jul 2020

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PROTESTA EN MANRESA

Huelga en una mina de ICL en el Bages tras la muerte de dos trabajadores

La protesta concentra a 500 empleados, que piden más seguridad y revisar la política de subcontrataciones

Los accidentes pueden acelerar el cierre definitivo de la instalación

Eduardo López Alonso

Trabajos en una mina de sal del Bages explotada por la firma ICL. 

Trabajos en una mina de sal del Bages explotada por la firma ICL.  / ARCHIVO / MARC VILA

La plantilla de la mina de Vilafruns (Sallent-Balsareny) propiedad de ICL protestaron este martes por las calles de Manresa en demanda de inversiones en medidas de seguridad tras la muerte de dos operarios en el último mes. La huelga fue secundada por todos los empleados en una infraestructura que la propia ICL ha decidido cerrar indefinidamente hasta reevaluar las medidas de seguridad. La muerte de dos trabajadores este mes de junio, ambos de la subcontrata Montajes Rus, amenaza con acelerar la aplicación del plan Phoenix, que contempla el desarrollo industrial de la cuenca minera del Bages con el cierre de Vilafruns y el traspaso de la mano de obra a la mina de Súria.  

Bajo el lema 'Por la seguridad en la mina', unos 500 empleados protagonizaron una marcha lenta, casi fúnebre por las calles de Manresa, hasta el ayuntamiento, donde se leyó un manifiesto. Protestan para pedir más medidas de seguridad y revertir las subcontrataciones que se han realizado en la mina de potasa. Este producto se emplea en la fabricación de abonos y comporta residuos salinos que tras su procesado se convierten en sal de mesa (en una fábrica de Balsareny, se empaqueta). La gran cantidad de producción de sal de ICL ha desestabilizado incluso el mercado salinero español. 

El secretario general de CCOO de Catalunya Industria en el Vallès Occidental y la Catalunya Central, Josep Rueda, reconoció al final del acto que la única salida para Vilafruns es el aumento de las inversiones y la mejora de las medidas de seguridad. Una reunión entre los representantes de los trabajadores, la empresa y el Govern debería desbloquear la situación en las próximas semanas. "La mina no es segura", remarcó Rueda. 

Los dos accidentes no fueron fruto solo de la casualidad. Uno de ellos se produjo tras las caída de un ventilador del techo y la caída de rocas, todo ello en una galería lateral. El fallecido un joven ingeniero de minas. Los trabajos se desarrollan en un entorno hostil y peligroso, a entre 600 y 800 metros de profundidad. El otro accidente se produjo en una galería principal, tan ancha que caben camiones. Se rompió una cinta transportadora de rocas del techo y cayó sobre un trabajador causándole la muerte. Cualquiera de los operarios de la zona podría haber muerto. Sin embargo, Rueda considera que la subcontratación excesiva de trabajadores incrementa los riesgos, ya que los empleados tienden a asumir más riesgos de los debidos. Los salarios pueden ser hasta un 40% más bajos en la subcontratada. Paralelamente no hay suficientes máquinas para revisar todas las galerías de mina y asegurar su estabilidad estructural.

Las dos muertes en solo un mes han despertado todas las alarmas. Y en ese periodo de tiempo ha habido más accidentes, aunque la empresa mantiene que las medidas de seguridad son adecuadas. La dirección de la empresa ha asegurado siempre "su sólido compromiso por la seguridad de sus operarios y colaboradores, eje fundamental de su política empresarial", pero el cierre preventivo contradice esa aparente seguridad. El caso es que Vilafruns está condenada al cierre. 

La muerte de los dos trabajadores ha sido "un mazazo" para sus compañeros y ha supuesto la apertura de una investigación para analizar las causas y evitar que puedan repetirse accidentes similares. Pero mientras en Vilafruns estaban en huelga, en la mina de Súria seguía la normalidad. En Vilafruns la mayoría sindical es de CCOO y en Súria de USOC. 

La dirección de Iberpotash ha sostenido en un comunicado que respetan "totalmente" la decisión de los comités de empresa de convocar huelga en la mina de Sallent, pero ha recalcado que han parado su producción después del segundo accidente, para evaluar las medidas de seguridad y analizar si hay que implementar de nuevas. "ICL Iberia está totalmente abierta al diálogo", ha defendido la empresa y ha recordado el acuerdo al que habían llegado con los sindicatos que sirvió para desconvocar la huelga hace una semana, que se volvió a convocar con la segunda muerte. La compañía ha agregado que la huelga afecta "únicamente" a la mina de Sallent y que el resto de sus instalaciones funcionarán con normalidad.

Los sindicatos abogan por corregir "la política de subcontratación absurda" de la compañía, al entender que únicamente comporta precariedad. Rueda advirtió de que Montajes Rus "hace de todo" en Sallent y hasta tiene más trabajadores en esta mina que la propia Iberpotash, con unos 450 empleados frente a 230. "No es buena idea subcontratar nada", ha defendido el representante de los trabajadores de la mina, dedicada principalmente a la producción de potasa para abono y la venta de sal excedente del proceso de producción.

Teniendo en cuenta el cierre previsto de la mina de Sallent, Rueda ha pedido que la dirección de la empresa "aproveche este tiempo" para adaptar la de Súria y colocar a los trabajadores de la que cerrará. Rueda ha defendido la necesidad de impulsar planes de prejubilación en la de Súria y reconvertir a trabajadores de subcontratas en Sallent en empleados del grupo ICL, para evitar que muchos trabajadores se vayan a la calle cuando cierre. Pero será difícil que todos los trabajadores de Montajes Rus tengan futuro en la mina de Súria.