08 jul 2020

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Discriminación por edad

La doble crisis (laboral) de los 50 años

Fundaciones, empresarios y sindicatos alertan de que los trabajadores sénior pueden ser los grandes damnificados, como ya lo fueron en el 2008, de la cascada de eres que pronostican para finales de año

Gabriel Ubieto

Fabio, ’senior’ en busca de un empleo.

Fabio, ’senior’ en busca de un empleo. / Ricard Cugat (El Periódico)

Llueve sobre mojado en las colas del paro tras la tormenta del coronavirus. Mientras más de uno todavía no se había librado de la losa de la crisis financiera del 2008, el virus ha echado otro capazo de tierra sobre sus espaldas. Las personas mayores de 50 años, al igual que los jóvenes, todavía concentran tasas de desempleo muy por encima de las que existían antes de la burbuja. Si muchos de ellos no habían conocido hasta hace una década otra cosa que no fuera el trabajo, desde la Gran Recesión una gran parte no ha sufrido otra cosa que el paro. Una realidad que fundaciones, empresarios y sindicatos auguran a peor, pues alertan de que los sénior pueden ser los grandes damnificados, como ya lo fueron en el 2008, de la cascada de eres que pronostican para finales de año.

Joan Francesc (52 años) ya sabe lo que es ser víctima de un despido colectivo. En el 2017 la empresa para la que trabajaba desde hace más de dos décadas (una de las principales teleoperadoras del mercado) le incluyó en un ere. Él decidió sumarse a la lista de voluntarios, ya que vio en esa salida indemnizada una manera de pasar más tiempos con sus hijos. Con el dinero de la indemnización abrió una cafetería, que como todo negocio vive sus más y sus menos. Se ve obligado a cerrarla dos meses antes de la inesperada llegada del coronavirus.

"En mi vida había tenido nunca la necesidad de buscar trabajo", cuenta. Y ahora, tras cuatro meses buscando con el acompañamiento de la Fundación Pimec, bucea por más de 10 plataformas de empleo intentando reengancharse al mercado. Primero postulaba a aquellas ofertas que encajaban con su experiencia, aunque ahora ha extendido el abanico a lo que saliera. También se plantea reciclar sus más de dos décadas de experiencia en el como electricista autónomo. El paro, especialmente entre los colectivos más senior, tiene un suelo especialmente pegadizo. "Una persona de más de 50 años que sale del mercado laboral y tarda más de un año en encontrar trabajo es ya muy difícil de recuperar", explica el secretario de Trabajo de CCOO de Catalunya, Ricard Bellera.

Joan Francesc. / Ricard cugat (el periódico)

En este sentido, el confinamiento ha supuesto una desventaja añadida, según explica Joan Francesc; pues la fecha de nacimiento que figura en el currículo pesa más a través de una pantalla. "Aunque tengas 50 años, si tienes una buena presencia el empresario puede pensar "esta persona es válida". A través de una plataforma es mucho más difícil. Y yo todavía tengo mucha cuerda", cuenta. Cuatro de cada diez parados de más de 50 años en España son desempleados de larga duración; una realidad que se ha duplicado desde la anterior crisis. Y una condena que se intensifica con la edad, tal como constatan los datos de un informe de Adecco publicado esta pasada semana. El 75% de los parados de más de 55 años afirma que no cree que volverá a encontrar trabajo nunca más.

"Contrasentido" laboral

En la asociación T’acompanyem, fundada al calor de la anterior crisis, trabajan para evitar esa desconexión prematura. El número de personas que se acercan a su local en la calle Biscaia de Barcelona no ha dejado de aumentar en las últimas semanas. "Estamos colapsados y en unos meses, cuando se acaben los ertes, va a ser mucho peor", cuenta su fundador, Isidro Gutiérrez. La situación que explican los usuarios de T’acompanyem es bastante más complicada que en la anterior crisis, pues a esta llegan la mayoría con las prestaciones de paro agotadas desde hace tiempo. Algunos para estas fechas conseguían encontrar un empleo de temporada en la hostelería, con el que este año no podrán contar. Otros, los menos, han conseguido trabajo en residencias o geriátricos, ante el incremento de la demanda durante la pandemia.

"La discriminación por edad es un contrasentido, ¿cómo vamos a mantener una economía sostenible si cada vez hay menos jóvenes y la gente vive más años?", se pregunta el presidente ejecutivo de Grup Numintec, José María Torres. Este empresario, veterano activista por el derecho a la segunda oportunidad y a la reinserción laboral, está impulsando la campaña #NoALaDiscriminacionPorEdad. Pues considera que son los estereotipos, y no la supuesta falta de habilidades o capacidad de adaptación, el principal freno de los sénior. Para combatirlos, aboga también por instalar sistemas de reclutamiento basados en los currículos ciegos. Así como reclama al Gobierno incentivos especiales para la contratación de los parados de más edad y una mayor inversión en la formación continua de los ya en activo.

Fabio (51 años), psicólogo y administrador de finanzas, se le acabó hace un par de meses el contrato que tenía en una lavandería. "El riesgo de contagio era alto, pero necesitaba pagar el alquiler, deudas… Afortunadamente no me contagié", cuenta. Desde entonces, para este sénior su trabajo es buscar trabajo. Ocho horas al día escudriña la pantalla de su portátil en busca del siguiente balón de oxígeno que le permita una cierta estabilidad. "Yo lo que quiero es trabajar, no que me miren como un número", afirma.