En marzo

La siniestralidad laboral se hunde el 62% con el confinamiento

El número de accidentes de trabajo mortales se mantiene al alza pese a las restricciones a la actividad económica y se cobra 21 vidas

Trabajadores de la construcción se reincorporan a sus puestos tras seis semanas de vacaciones retribuidas, este martes en Moscú.

Trabajadores de la construcción se reincorporan a sus puestos tras seis semanas de vacaciones retribuidas, este martes en Moscú. / YUI KOCHETKOV (EFE)

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Gabriel Ubieto
Gabriel Ubieto

Redactor

Especialista en Mercado laboral, empresas, pensiones y las diferentes derivadas del mundo del trabajo

Escribe desde Barcelona

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La siniestralidad laboral se ha desplomado en España tras la irrupción de la covid-19 y el confinamiento de la economía decretado por el Gobierno. Una de los múltiples síntomas de la crisis sanitaria ha sido un notable descenso del número de accidentes de trabajo; con una caída registrada del 62% en la segunda quincena del mes de marzo. Así lo constatan los datos publicados este miércoles por el Ministerio de Trabajo. Las restricciones a gran parte de la actividad económica presencial y la extensión del teletrabajo en aquellas empresas que pudieran implementarlo explica gran parte de esa caída. No obstante, el trabajo a distancia también entraña nuevos riesgos para la salud laboral, según remarcan los expertos consultados. 

En España se registraron entre el 14 de marzo (fecha de declaración del estado de alarma) y el 31 del mismo mes un total de 9.317 accidentes laborales que fueron motivo de baja. Una cifra el 62,3% inferior a los 24.704 siniestros registrados en la misma quincena del año anterior, con la economía funcionando sin las injerencias de ninguna pandemia. El desplome de los accidentes laborales ha sido particularmente intenso entre los producidos en los desplazamientos de un trabajador de casa al trabajo o del trabajo a casa. Lo que en jerga se conoce como ‘in itinere’. Estos se desplomaron desde la declaración del estado de alarma y hasta final de mes el 73,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Y, por sectores, las industrias extractivas, la agricultura y las administraciones públicas han sido donde más se han reducido las bajas por accidente.

Un desplome de la estadística marcado por el confinamiento de la economía y la parada prácticamente generalizada de sectores como el de la hostelería, el turismo o la industria de la automoción en los primeros compases. No obstante, el Ministerio de Trabajo también reconoce que en ello puede influir un sesgo de registro, pues "se han podido producir retrasos en la tramitación administrativa de los partes de accidentes de trabajo respecto a los plazos habituales", según reconoce el departamento dirigido por Yolanda Díaz en las notas explicativas de los datos.

La mortalidad sigue subiendo

Pese a que el número total de accidentes laborales se ha desplomado tras la declaración del estado de alarma, los siniestros con consecuencias mortales siguen subiendo. En todo marzo sumaron un total de 48 difuntos y en lo que va del 2020 el total de muertos alcanza los 181, el 29,3% más que en los tres primeros meses del año anterior. Y el volumen de accidentes mortales, pese a disminuir tras el confinamiento, no ha experimentado un retroceso del mismo calibre que el del número total de accidentes. Pues de esos 48 accidentes mortales, 27 fueron antes de declararse el estado de alarma y los 21 restantes después. 

El teletrabajo, un nuevo riesgo

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El descenso del número de accidentes de trabajo se explica, en parte, por el confinamiento de muchos trabajadores, que han pasado a desempeñar sus funciones desde casa. Una realidad que antes de la irrupción de la pandemia únicamente era la rutina diaria del 9,7% de los trabajadores españoles, según los datos de una reciente encuesta de Eurofund. Y que los efectos colaterales de la pandemia han disparado, pues el 30,2% de los encuestados en el informe de Eurofund afirmó haber empezado a trabajar desde casa debido a la covid-19. 

Una nueva modalidad que no está exenta de riesgos, tanto físicos como psicosociales, según recuerda la profesora de economía y empresa de la UOC Mar Sabadell. Fatiga, estrés, sobrecarga de información o sensación de que el trabajo nos desborda son algunos de los posibles peligros para la salud del trabajador que desate esta nueva fórmula de jornada laboral. "Si el medio tecnológico permite trabajar, también tiene que permitir a las empresas instrumentalizar a las empresas para dar apoyo a los trabajadores", considera Sabadell.