06 jun 2020

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COMISIÓN DE INVESTIGACIÓN

El Boeing 737 Max es "defectuoso y peligroso", según el Congreso de EEUU

La cámara insta a cambiar las normativas que validan los aviones comerciales para que no se repitan tragedias

Decenas de Boeing 737 MAX en la sede de Boeing en Seattle.

Decenas de Boeing 737 MAX en la sede de Boeing en Seattle. / REUTERS / LINDSAY WASSON

La Comisión de Transportes del Congreso estadounidense ha concluido que el Boeing 737 MAX, que tiene prohibido volar desde hace casi un año, es un avión "fundamentalmente defectuoso y peligroso", que demuestra la necesidad de reformar las reglamentaciones sobre la certificación de aviones de línea. 

Pocos días antes del aniversario de la tragedia de Ethiopian Airlines, en la que murieron 157 personas el 10 de marzo del 2019, la comisión ha hecho públicos los resultados de su investigación, sin apelación.

La tragedia de Ethiopian Airlines se produjo unos cinco meses después del accidente de Lion Air, en el que también murieron 189 personas y que tuvo circunstancias similares.

El motivo era el mal funcionamiento del sistema anti-pérdida MCAS, especialmente diseñado para compensar motores más pesados, pero durante la investigación de los siniestros afloraron otros problemas de los aparatos, como la falta de redundacia de algunos sistemas, que suponen una medida de seguridad en caso de fallo de alguno.

La comisión critica en sus conclusiones que estas carencias se dieran por buenas con la normativa en mano, y señala que "hay una necesidad de reformas legislativas y reglamentarias". "Desarrollar un avión comercial conforme a los reglamentos de la FAA pero fundamentalmente defectuoso y peligroso pone en evidencia un sistema de vigilancia de la aviación que necesita cambios desesperadamente", asegura el informe.

Presiones y conflictos de intereses

El 737 Max no puede volar desde el 13 de marzo del 2019, una decisión sin precedentes que provocó que la empresa suspendiera las entregas, parara la producción y destituyera a su director general.

Boeing trabajaba en un corrector del sistema MCAS para intentar el levantamiento de la prohibición de volar, pero fueron saliendo otros problemas en el software que lo controlaba. Además la investigación del caso ha revelado presiones a los empleados para aumentar la velocidad de producción del Max en detrimento de la seguridad, presupuestos, suposiciones erróneas sobre tecnologías críticas que incluyen el MCAS; el ocultamiento de información crucial de la FAA, empresas clientes y pilotos; conflictos de intereses y la influencia de Boeing en la FAA.

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