24 oct 2020

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JUBILADOS PRECARIOS

Alemania acuerda una pensión mínima para combatir la creciente pobreza en la tercera edad

La Gran Coalición quiere blindar así a 1,3 millones jubilados con menos ingresos, muchos de los cuales deben seguir trabajando para subsistir

Andreu Jerez

El ministro alemán de Asuntos Sociales, Hubertus Heil.

El ministro alemán de Asuntos Sociales, Hubertus Heil. / Tobias Schwarz / AFP

“Es un gran hito social y político”. Así ha descrito el ministro federal de Trabajo y Asuntos Sociales alemán, el socialdemócrata Humbertus Heil, la jubilación mínima acordada por la Gran Coalición. Los conservadores de la CDU-CSU y el SPD consiguen sacar por fin adelante una de los grandes medidas sociales que se habían marcado en 2018, cuando firmaron su pacto de gobierno.

La jubilación mínima, que comenzará a funcionar a partir del 2021, es una medida importante en un país en el que la imagen de jubilados buscando botellas retornables ha dejado de ser inusual. La pobreza en la tercera edad es una realidad creciente y ello se refleja en las encuestas de opinión: la mitad de la población teme por sus ingresos en la vejez.

Como reconoció en 2018 el Ministerio de Trabajo ante una pregunta parlamentaria del partido opositor La Izquierda, el 48% de las pensiones públicas alemanas está por debajo de los 800 euros mensuales y el 62%, por debajo de los 1.000. Si bien una parte de los jubilados la complementa con pensiones privadas u otro tipo de ingresos, las cifras que abren este párrafo demuestran que el sistema público de pensiones alemán ha dejado de ser una seguridad contra la pobreza en la tercera edad.

33 AÑOS COTIZADOS

Según el gobierno alemán, más de un millón de personas se beneficiará automáticamente de la ley a partir del próximo año, sobre todo mujeres y jubilados de Alemania oriental. La medida se financiará a través de los ingresos fiscales.

Las principales condiciones para acceder a la pensión mínima será haber cotizado un mínimo de 33 años a través de trabajo asalariado, o poder demostrar que durante ese tiempo el pensionista se hizo cargo del cuidado de sus hijos o de personas mayores o dependientes. Además, se tendrá que haber ganado más del 30% del salario medio y menos del 80%. 

El complemento de la pensión mínima supondrá un máximo de 404 euros mensuales si se pueden demostrar al menos 35 años cotizados y si los ingresos mensuales de los beneficiarios no superan los 1.250 – en hogares unifamiliares – o los 1950 euros  euros mensuales – en hogares formados por parejas –. Ese complemento irá reduciéndose progresivamente conforme mayores sean los ingresos mensuales de los beneficiarios.

CAPITAL ELECTORAL

La Fundación Hans-Böckler, cercana a los grandes sindicatos alemanes, advierte que la medida sigue sin solucionar la pobreza en la tercera edad de parados de larga duración o de personas empleadas en sectores precarios y de bajos ingresos.

El gobierno, por su parte, recalca que la nueva jubilación mínima no es una ayuda social, sino un reconocimiento económico a miles de personas que sufren dificultades financieras a pesar de haber trabajado más de la mitad de sus vidas. 

El SPD espera ahora que la medida, aprobada por la presión a sus socios conservadores, le beneficie electoralmente. Actualmente, el partido se mueve en el 13% en intención de voto – en algunas encuestas, incluso por detrás de la ultraderecha de AfD –. 

Preguntado por El Periódico sobre las perspectivas electorales de su partido, el ministro recalcó este jueves, sin embargo, otro aspecto que le permite ser optimista sobre el futuro de la socialdemocracia alemana: “Tenemos la ventaja de que ya no tendremos que enfrentar más a Angela Merkel en las urnas”.