02 abr 2020

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Entrevista

"Si quieren reducir el absentismo, que mejoren las condiciones"

Isaac Rodríguez era presidente del comité de empresa de Unisono en Barcelona hasta el 22 de octubre, cuando fue despedido por bajas intermitentes pero justificadas

Gabriel Ubieto

El hasta ahora presidente del comité de empresa de Unisono en Barcelona, Isaac Rodríguez; despedido por encadenar bajas justificadas de manera intermitente.

El hasta ahora presidente del comité de empresa de Unisono en Barcelona, Isaac Rodríguez; despedido por encadenar bajas justificadas de manera intermitente. / Martí Fradera (El Periódico)

El Tribunal Constitucional resucitó el pasado 29 de octubre a uno de los fantasmas más polémicos de la reforma laboral del PP. Aquel que prima por encima del derecho a la salud del trabajador la libertad de empresa, entendida como el aval para que las empresas puedan despedir de manera objetiva a un empleado que acumule bajas intermitentes, por mucho que estén justificadas. Y una semana antes del veredicto del alto tribunal, Isaac Rodríguez fue citado al despacho de sus superiores, donde estos le notificaron su despido por superar el 20% de días de baja en los últimos dos meses.

Rodríguez llevaba cinco años trabajando para Unisono, una multinacional que gestiona centros de atención telefónica y que mantiene miles de empleados en toda España. "Soy más antiguo que la plataforma con la que funcionamos", comenta; teniendo en cuenta la alta rotación del sector. Este militante de la CGT era hasta su despido presidente del comité de empresa de su centro en Barcelona. "Me despiden un mes después de que ganáramos las elecciones sindicales. Lo curioso es que hacía ya algún tiempo que superaba los límites legales para que lo hicieran, pero esperaron hasta entonces", cuenta. Este joven cuenta que tuvo que cogerse las bajas por los problemas de vértigo que padece, algo intermitente y que no puede controlar. A lo que se le añadió una gripe de su hija pequeña.

Isaac Rodríguez, en el centro de Unisono en Barcelona / Martí fradera (el periódico)

Rodríguez explica que al día siguiente de su despido cesan a otro compañero del sindicato, que también iba en las listas; este por bajo rendimiento. "Es una represalia", considera. En las vidrieras del 161 de la calle Tarragona todavía se veía en el momento de esta entrevista la marca de los huevos lanzados durante las protestas de los trabajadores.

"En cumplimiento de lo preceptuado en la Legislación vigente pongo en su conocimiento que con fecha 22 de octubre de 2019 se ha procedido a la extinción del contrato de trabajo por despido de D. Isaac Rodriguez Palma, de conformidad a lo previsto en el artículo 52-D del Estatuto de los Trabajadores", reza, escueta, la carta de despido que le remitieron a Rodríguez. Y, como esa, en Unisono Barcelona acumulan tres más en lo que va de año.

"Como sindicato nos hemos quedado cortos", reconoce, al ser preguntado si desde las centrales se ha atacado suficiente este aspecto de la reforma laboral del PP. Pues no ha sido hasta la sentencia del TC cuando mediáticamente ha tenido repercusión. Rodríguez afirma que el uso del artículo 52 no ha sido muy masivo hasta ahora entre las empresas. "No nos preocupa tanto que grandes corporaciones lo utilicen, eso ya ha ido pasando. Lo que nos preocupa es que el jefe del taller de la esquina se ponga a contar los días de baja para echar al empleado que le sobra o molesta", cuenta. "El problema que dicen tener con el absentismo no lo van a arreglar por esa vía; si quieren reducirlo, que mejoren las condiciones. Lo que pasa es que eso cuesta dinero…", reflexiona.