28 nov 2020

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CONSUMO

El utilizar gana peso frente al poseer

El 36% de los españoles tiene alguna suscripción 'on line', con un gasto medio de al menos 40 euros mensuales

Eduardo López Alonso

Aparcamiento para vehículos de ’carsharing’ en el paseo de Gràcia de Barcelona.

Aparcamiento para vehículos de ’carsharing’ en el paseo de Gràcia de Barcelona. / DANNY CAMINAL

El derecho de uso gana protagonismo frente a la propiedad. Los bajos tipos de interés, el abaratamiento de los servicios y el crecimiento de las fórmulas colaborativas apuntan a un cambio de paradigma en la economía del próximo decenio. Según datos del observatorio Cetelem de consumo, el 36% de los españoles tiene algún tipo de suscripción on line, siendo el gasto medio de 40 euros mensuales. 

La televisión bajo demanda lidera el ránking de los pagos por suscripción, el 86% del total y un gasto medio de 23 euros. A la televisión le siguen la música, con un 33% y un gasto medio de 25 euros; y los videojuegos, con un porcentaje de compra de un 18% y 51 euros de gasto medio.

Otra tendencia de actualidad es la relativa a las aplicaciones de movilidad, ya que el 17% de los encuestados tiene alguna app de movilidad, siendo su gasto medio de 33 euros mensuales. Los servicios VTC (Uber o Cabify), encabezan este ránking de interés del consumidor con un 66%, y un gasto medio de 40 euros, seguidos del vehículo privado compartido, con un 31% de alusiones y un gasto de 60 euros.

«En los próximos años la propiedad no desaparecerá, pero sí surgirán cada vez más modelos de comercialización de productos y servicios de consumo flexible para que sea el cliente el que decida, en cada momento, qué quiere utilizar o qué prefiere comprar», explica la consultora KPMG. El virus que extiende la preferencia del uso frente a la propiedad abarca múltiples áreas de consumo o industriales, y también en productos de mayor precio. El coche es uno de los ejemplos, pero también hay servicios. Spotify con la música, Netflix con las películas, las suscripciones de programas antivirus; la compra de libros por suscripción en Amazon; el Bicing; el alquiler de electrodomésticos; el alquiler de herramientas; o el pago por uso de servidores en internet, el pago mensual del servicio de recetas del robot de cocina (Thermomix) o la suscripción a juegos en línea (PS4), por ejemplo. Y el escaparatismo se hace ya como un servicio con cuota mensual. Y hasta proliferan firmas de alquiler de ropa para fiestas de alto copete. 

Para Westfield Rodamco, propietaria de centros comerciales, «el alquiler se va a convertir en una forma de vida en lugar de una elección puntual. Los consumidores del mañana alquilarán artículos habitualmente y no solo de manera esporádica». Un estudio de la esta compañía concluye que «España es el mercado más progresista de Europa». Más de dos tercios de los consumidores españoles están dispuestos a alquilar a largo plazo vehículos o productos para el hogar. Casi un tercio estarían dispuestos a alquilar moda y productos de belleza.

Pero los expertos dudan de que esa tendencia creciente suponga el fin de la propiedad. Enrique Porta, socio responsable de Consumo y Retail, y de Soluciones Digitales de KPMG no lo cree, aunque sí anticipa que tendremos muchas más alternativas para escoger qué queremos poseer y qué queremos utilizar: «Cualquier servicio o producto susceptible de ser compartido o usado de forma parcial va a participar antes o después de este modelo de consumo», expone.

El impacto de la tecnología en nuestro día a día influye en este cambio de paradigma. Grandes multinacionales del 'software' han incorporado el pago por uso con normalidad ya desde hace años. El mismo alquiler de la vivienda gana adeptos. El denominado coste de oportunidad es clave. La cuestión es valorar aquello a lo que se ha de renunciar para poder acceder a la compra de determinados bienes. Los fabricantes se están convirtiendo cada vez más en proveedores de servicios. Los de coches en proveedores de soluciones de movilidad. La rentabilidad de esos servicios dependerá cada vez más de conocer al cliente. ‘Big data’ e ‘inteligencia artificial’ son claves.

El caso del 'carsharing'

Un caso en el que se observa con nitidez el auge del uso frente a la posesión es el de la automoción. ¿Vale la pena gastar 30.000 euros en un automóvil se se hacen 10.000 kilómetros al año y los coches de alquiler cuestan 40 euros diarios? Disponer de un coche en propiedad implica alquilar o comprar una plaza de parking. Gastos y devaluación de las propiedades. 

Según cifras de Movmi y de la Carsharing Association, en el mundo funcionan 236 operadores de 'carsharing' en 3.128 ciudades y en 59 países. De acuerdo con estos datos, España ocupa la séptima posición a nivel global en número de operadores. De los 11 que funcionan en el país, dos son 'peer to peer', es decir, modelos de préstamo  entre particulares, cuatro están basados en puntos específicos de estacionamiento y otros cinco son de pago por minutos ('freefloating'). Estados Unidos lidera el mercado del 'carsharing' con 33 operadores. En cualquier caso, es un fenómeno creciente pero muy ligado al volumen de población y a las complejidades de movilidad y contaminación de las grandes ciudades.

Dieter Becker, responsable global de Automoción de KPMG asegura en los próximos 20 años compartir un coche será una opción mucho más frecuente que comprarlo. Al final, el reto reside en redefinir el rol que la industria de automoción va a tener dentro del ecosistema de movilidad, lo cual requiere transformar completamente el modelo de negocio. "La industria automovilística tendrá que acostumbrarse a salir de su zona de confort durante este periodo de cambio".