09 jul 2020

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COMERCIO

Los chinos suponen el 38% del 'shopping' del centro de Barcelona

Los disturbios de octubre recortaron el crecimiento de las ventas en cinco puntos, pero estas aumentaron el 18% en el conjunto del año

Los expertos ven en el mercado de alto poder adquisitivo vías de crecimiento comercial para la capital catalana

Eduardo López Alonso

Tienda de Gucci en el paseo de Gràcia.

Tienda de Gucci en el paseo de Gràcia.

Los turistas chinos concentraron el 38% de las compras en el centro de Barcelona el pasado año. El auge internacional de los viajeros asiáticos en todo el mundo ha llegado también con fuerza a la capital catalana y son con diferencia los procedentes de China los que más compran en el paseo de Gràcia y sus alrededores, según un estudio presentado este martes por Global Blue, empresa especializada en el retorno de devoluciones de IVA a turistas extracomunitarios. Los ingresos por turismo de compras 'tax free' en Barcelona crecieron el 18% en el 2019, el 19% en el paseo de Gràcia. Esta vía concentra una de cada tres ventas con devolución y el 63% del total en Catalunya.

El director general de Global Blue España, Luís Llorca, aseguró que los disturbios registrados durante un mes y medio en Barcelona en octubre y noviembre no han afectado a la imagen internacional de la ciudad. "El impacto de los disturbios se notó, pero no se convirtió en estructural", aseguró Llorca. En una coyuntura global de estabilidad en el mercado de divisas, Global Blue, prevé que un crecimiento de doble dígito también para el 2020 en las ventas a turistas extracomunitarios pero destacó que se requieren esfuerzos por parte de la administración y el sector comercial para promocionar la ciudad para atraer los turistas de élite o de más alto poder adquisitivo. Para este tipo de clientes, con gasto per cápita superior a los 20.000 euros anuales, Barcelona ocupa un lugar muy por debajo de otros destinos de compras como Londres, París, Milán o Múnich. 

Luis Llorca.

"Barcelona necesita hacer un esfuerzo extra para atraer turistas del golfo Pérsico, que son los que gastan más en Londres, por ejemplo, y que en Barcelona solo suponen el 3% del total". El turista de élite internacional suele realizar más de tres viajes al año de más de 15 días y afronta un gasto medio de 40.000 euros en los últimos dos años. Pero ese turista de élite supone solo el 13% del total en España mientras que en Francia supone el 36%, donde gasta unos 35.000 euros al año. 

El ticket medio del turista chino en el paseo de Gràcia de Barcelona fue de 1.563 euros el pasado año, el 20% más que el año anterior. Le siguen los turistas procedentes de EEUU y Canadá, con 1.038 euros y un crecimiento del 41%, y los del golfo Pérsico, cuyo ticket medio es de 972 euros (20%). Si se percibe la difícil situación de Rusia, con un ticket medio de 614 euros y solo un 2% más que el año anterior. 

Global Blue presentó a la prensa un espacio de devolución anticipada del IVA en el paseo de Gràcia, que pretende ofrecer ese servicio a clientes de alto poder adquisitivo. El reembolso del IVA en la misma zona de compras eleva la posibilidad de que el turista eleve el gasto en la ciudad. 

Para el concejal de Turismo e Industrias Culturales de Barcelona, Xavier Marcé, la promoción del turismo de élite en Barcelona es adecuada pero sin olvidar el turismo aspiracional, que encarna a aquellos visitantes deseosos de encontrar a la ciudad amigable en la que se ha convertido Barcelona. Marcé reconoció que el reto del Ayuntamiento de Barcelona es calmar los "brotes turismofóbicos" y hacer compatible la estructura de la ciudad en la que convive el turismo y los ciudadanos y la mejora de la oferta turística. Marcé se mostró favorable a la promoción de las compras de alto nivel, "pero también hay que ser cuidadosos con el comercio de proximidad" e instó a Global Blue a promocionar comercios fuera del paseo de Gràcia y colaborar en la "transformación del comercio tradicional de alto nivel". 

Sobre la resiliencia de Barcelona y su capacidad para eludir efectos adversos tras los disturbios del año pasado, Marcé resalto que la ciudad fue capaz a las 9 de la mañana de cada día de "poner en estado de revista las calles", lo que contribuyó a recuperar la normalidad y minimizar los efectos de las protestas vandálicas en la calle. 

"Barcelona crecía cinco puntos menos, no hemos querido publicar el dato porque no ha hecho falta: hubo desaceleración y luego recuperación", aseguró Llorca. La prueba del escaso efecto de los disturbios en la imagen internacional de la ciudad es que de cara al nuevo año chino, que se celebra a finales de enero, las perspectivas de afluencia de turistas chinos a la ciudad son buenas.

Ha insistido en el hecho de que los disturbios no se convirtieron en estructurales, al contrario de lo ocurrido en Francia con las protestas de los 'chalecos amarillos': "París ha estado en decrecimiento durante un año completo".