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En España

578 personas murieron hasta octubre en un accidente de trabajo

La siniestralidad laboral con consecuencias mortales sigue a la baja este 2019, teniendo en cuenta el aumento de trabajadores en activo

Gabriel Ubieto

Obras de rehabilitación en un edificio del Raval de Barcelona.

Obras de rehabilitación en un edificio del Raval de Barcelona. / FERRAN SENDRA

Tras un verano de datos alarmantes, octubre ratifica que la siniestralidad laboral regresa a la tendencia a la baja por la que se ha caracterizado en el conjunto de este 2019. Un total de 578 personas murieron durante los diez primeros meses del año en un accidente de trabajo en España, según constatan los datos del Ministerio de Trabajo publicados este viernes. Dicha cifra que relfeja un aumento del 1% en cuanto a víctimas mortales, en relación a los 572 fallecidos del mismo periodo del 2018.

Pese a que los accidentes mortales repuntaron el 10,6% durante los tres meses de verano (junio, julio y agosto), la siniestralidad laboral con consecuencias mortales volvió a registros más moderados este otoño. El incremento en términos absolutos de este año se explica por el repunte de los siniestros entre trabajadores autónomos. Estos se han disparado el 313,3%, pasando de los 15 muertos de los diez primeros meses del 2018 a los 65 que suman este año. No sucede lo mismo con el número total de accidentes laborales que, influidos a su vez por el aumento de la ocupación, siguen al alza. Entre enero y octubre de este año se han producido un total de 536.450 siniestros en el trabajo o camino de; el 5,2% más que en el mismo periodo del año anterior.

Catalunya es la segunda comunidad autónoma, después de Andalucía, que registró hasta octubre mayor número de accidentes laborales mortales. Concretamente 54 siniestros en el centro de trabajo. No obstante, el elevado número de accidentes mortales en Catalunya se explica por su elevada contribución en número de trabajadores al conjunto del mercado laboral español. Pues su índice de indidencia de siniestros mortales, que pondera el número de accidentes por cada 100.000 ocupados, está claramente por debajo de la media. La española es de 0,255 y la catalana de 0,188.