29 sep 2020

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sostenibilidad

Las compañías energéticas se 'pintan' de verde

Las empresas se sirven de la Cumbre del Clima para proclamar sus planes ecológicos

Petroleras y eléctricas han flirteado con el cambio, pero ahora se lo toman más enserio

Sara Ledo

Pedro Sánchez en las instalaciones que acoge la cumbre del clima COP25. 

Pedro Sánchez en las instalaciones que acoge la cumbre del clima COP25.  / PHILIPPE MARCOU / AFP

El Parlamento Europeo declaraba hace unos días «la situación de emergencia climática y medioambiental» en Europa y pedía medidas para afrontar esta urgencia. Los países tratan de facilitar y encauzar la acción a través de la Cumbre del Clima en Madrid (COP25), mientras las empresas energéticas aprovechan la ola para proclamar su bautismo verde.

La concentración media mundial de dióxido de carbono (CO2) alcanzó el año pasado un nuevo máximo histórico de 407,8 partes por millón, 2,3 más que en el 2017, según los datos de Naciones Unidas. En 2019, según un informe del Global Carbon Project las emisiones de CO2 se incrementarán un 0,6%. El sector que más emisiones genera es el energético por razones obvias: el uso de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural).

Según el Observatorio de la Sostenibilidad, empresas como Endesa, Repsol, Naturgy y EDP fueron las más contaminantes de España en 2018, un ránking que completan Arcelor Mittal, Cepsa, Viesgo, Iberdrola, Cemex y Lafarge-Holcim. Entre todas produjeron el 25% de las emisiones totales de CO2 (un 16% menos que un año antes).

La mayoría de las empresas energéticas han ido flirteando con el cambio a través de la diversificación de sus negocios – las petroleras introduciéndose en el sector eléctrico y apostando por electrolineras y las eléctricas con su inversión en renovables—, pero es ahora cuando empiezan a tomárselo un poco más enserio. O eso proclaman con la COP25 en casa, algunas como patrocinadoras de eventos y otras gritando sus buenas intenciones a los cuatro vientos.

Es el caso de Repsol que decidió avanzar esta semana que el plan estratégico 2021-2025, que verá la luz en el primer semestre de 2020, se fija como objetivo las cero emisiones netas en el 2050. La compañía promete más inversión en renovables, una mayor apuesta por los biocombustibles y más puntos de recarga (esta semana también anunció la compra de una red de 1.300 puntos a Ibil).

Y parece que va en serio, pues ha realizado una corrección del valor contable de sus activos de exploración y producción de hidrocarburos en EEUU y Canadá con un impacto en sus cuentas de unos 4.800 millones de euros. Eso sí, sin incidencia en el dividendo ni en caja.

Las petroleras son quienes más difícil lo tienen en la transición porque el corazón de su negocio es el petróleo, aunque empiezan a bajar los humos. La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP), que integra a Repsol, BP, Cepsa, Galp y Saras, propuso hace un mes transformar las refinerías para sustituir buena parte del crudo por materias primas bajas en carbono como el hidrógeno verde, residuos o CO2, para crear 'combustibles ecológicos’.

Endesa e Iberdrola son patrocinadores oficiales de la Cumbre del Clima y casi omnipresentes esta semana en todo lo que sucede alrededor de Ifema. Iberdrola aprovechó el día antes de la cumbre para recordar –ya lo había anunciado en el 2017- que cerrará las dos centrales de carbón que le quedan, situadas en Lada (Asturias) y Velilla (Castilla y León), y avanzar que serán sustituidas por plantas renovables. La compañía – avanzadilla de las grandes en renovables— también se ha puesto como objetivo ser neutra en carbono en el 2050 e instalar 10.000 nuevos megavatios renovables antes del 2030.

Un poco más le ha costado el cambio a Endesa, que hasta hace unos meses pretendía seguir con sus planes de carbón. En septiembre la compañía dio carpetazo a dos de las plantas más contaminantes de la península: As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería) con un impacto en sus cuentas de 1.300 millones. La eléctrica incluyó en la actualización de su plan estratégico una inversión de 3.800 millones hasta el 2022 para incrementar su capacidad renovable en un 38%. Sin embargo, la producción final ese año seguirá siendo térmica (46,1 gigavatios la hora, frente a los 17,8 GWh de renovables).

Más discreta ha estado esta semana Naturgy, la primera eléctrica en depreciar activos de generación convencional, tras la llegada de Francisco Reynés como presidente ejecutivo a la compañía. La antigua Gas Natural hizo entonces un ajuste de 4.900 millones en activos nucleares, centrales de carbón y ciclos combinados. Y en los nueve primeros meses de 2019 ha invertido cerca de 400 millones de euros en energías renovables.

Empresas como Acciona o la Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid), en la que está integrada ArcelorMittal, también salieron al paso de la cumbre con promesas de bajadas en sus emisiones esta semana. Por otra parte, Cementos Molins anunció recientemente una financiación sindicada de 180 millones de euros vinculada a objetivos sostenibles. Y Amazon, la instalación de una planta fotovoltaica en España.

El sector aéreo tambien quiere sumar

La aviación es otro de los sectores en el punto de mira. Sobre todo tras el simbólico viaje en catamarán de Greta Thunberg de Nueva York a Lisboa. Pero, a día de hoy, como señaló el presidente de Iberia, Luis Gallego, "no hay alternativa por encima de los 1.500 kilómetros". La solución de las aerolíneas pasa por ser más eficientes y compensar emisiones.

Ryanair es la empresa de la UE que más CO2 emitió en 2018, sin contar a las térmicas. La compañía publica cada mes sus emisiones y se ha comprometido a reducirlas con nuevos aviones y un programa de compensación a través de donaciones de clientes. Iberia (IAG) prevé llegar a 2050 con cero emisiones netas con aviones más eficientes y biocombustibles. Easyjet ya presume de ser la primera gran aerolínea en realizar vuelos neutros en CO2. ¿Cómo? Compensa todas las emisiones.