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prestaciones públicas

Las pensiones, un debate a largo plazo en Alemania

Los beneficiarios temen cada vez más que su prestación sea insuficiente

Andreu Jerez

Annegret Kramp-Karrenbauer y Angela Merkel, este jueves, a su llegada a Leipzig para acudir al congreso de la CDU.

Annegret Kramp-Karrenbauer y Angela Merkel, este jueves, a su llegada a Leipzig para acudir al congreso de la CDU. / HANNIBAL HANSCHKE (REUTERS)

El sistema de pensiones es uno de los debates de largo recorrido en la política alemana. Un debate que se ve alimentado por la preocupación que cunde en el electorado sobre su futuro como pensionistas: uno de cada dos alemanes teme que su pensión sea insuficiente, según un estudio del Deutsche Bank conocido esta misma semana.

Ese miedo se ve abonado por la carta anual que reciben todos los contribuyentes a la caja pública de las pensiones; en ella, el sistema público informa sobre la proyección financiera del fondo y de que hay muchas probabilidades de que, con la actual evolución, las pensiones públicas sean insuficientes dentro de 30 o 40 años.

Actualmente, el sistema de pensiones alemán prevé una jubilación entre los 65 y 67 años, según los años cotizados y la edad. El Bundestag – parlamento – introdujo, sin embargo, en el debate la posibilidad de aumentar (nuevamente) la edad de jubilación hasta los 70. 

Pese a esa propuesta, expertos en economía y demografía apuntan a que ese eventual aumento de la edad oficial para la jubilación pública será insuficiente, porque, a partir de mediados de la próxima década, los útimos 'babyboomers' – nacidos en las décadas posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial – dejarán de cotizar y no serán sustituidos por suficiente nuevos asalariados. Alemania lleva años arrastrando una grave crisis demográfica que pone en serio peligro tanto su estado del bienestar como su modelo económico.

Más allá de lo que pueda pasar en el futuro, Alemania ya sufre un fenómeno de pobreza en la tercera edad. La imagen de ancianos alemanes buscando botellas vacías retornables con la que obtener un ingreso extra que complemente las insuficientes pensiones se ha multiplicado en los últimos años en grandes ciudades como Berlín.

En el 2016, el ministerio federal de Trabajo y Asuntos Sociales, tras una pregunta parlamentaria del partido opositor Die Linke, ofreció las siguientes estadísticas: el 48% de todas las pensiones públicas alemanas están por debajo de los 800 euros mensuales y el 62%, por debajo de los 1.000. Un ingreso inferior a los 969 euros mensuales es considerado el umbral de la pobreza para hogares unipersonales en Alemania.