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Informe del Consejo de Economistas

Catalunya sigue como la cuarta región más competitiva pero acusa la tensión política

El indicador permanece estancado en la comunidad catalana mientras crece en Madrid

La incertidumbre lastra la inversión extranjera y el crecimiento de la autonomía, según el Consejo de Economistas

Rosa María Sánchez

Contenedores de mercancías en el puerto de Barcelona.

Contenedores de mercancías en el puerto de Barcelona. / Joan S. Puig Pasqual

Catalunya se mantiene en el cuarto puesto dentro del listado de Competitividad Regional que elabora el Consejo General de Economistas de España, por detrás de Madrid, Navarra y País Vasco, que ha pasado del primero al tercer puesto con datos del 2018. 

Según el Índice de Competitividad Regional (Icreg) que elabora, por tercer año consecutivo, el Consejo de Economistas con la colaboración de la Universidad de Murcia a partir de 53 variables, el indicador de Catalunya se mantuvo estancado en 10,4 puntos en el 2018, acusando las consecuencias de la tensión política. Sin embargo, el Icreg creció con fuerza en otras comunidades como Madrid, que no solo conserva su primer puesto de años anteriores sino que, además, amplía su distancia respecto de Catalunya.

El Índice de Competitividad Regional correspondiente al 2018 crece un promedio del 5,2% para el conjunto de las autonomías respecto al 2017. Por encima de este crecimiento avanzaron las comunidades de Madrid, Navarra y Aragón. Ni Catalunya ni País Vasco lograron mejoras adicionales en sus respectivos índices

"En el caso de Catalunya, el clima de crisis institucional y la creciente incertidumbre (política) empiezan a hacer mella en la competitividad de esta comunidad”, sostiene el informe.  “Tanto el crecimiento económico, como la inversión extranjera o el clima empresarial empiezan a resentirse, si bien los indicadores empleados (año 2018) no reflejan los recientes sucesos ocurridos en Catalunya a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo”, se añade.

Triángulo de la competitividad

Los resultados del informe para las 17 comunidades autónomas siguen dibujando un mapa que bascula sobre lo que el propio estudio denomina como “triángulo competitivo”, con sus tres vértices ubicados en Catalunya, Madrid y País Vasco. No obstante, se apunta que “el centro de gravedad tiende a desplazarse hacia el vértice de Madrid como consecuencia de la atonía de Catalunya y del País Vasco, afectado, este último por el agotamiento de su modelo de crecimiento industrial. “En el País Vasco no existe ningún hecho político o económico reseñable que justifique el estancamiento de su Icreg”, según la nota informativa que acompaña al informe. 

Las 53 variables observadas para la confección del índice de competitividad se agrupan en siete ejes diferentes relativos a entorno económico, mercado de trabajo, capital humano, entorno institucional, infraestructuras básicas, eficiencia empresarial e innovación. 

En el mapa autonómico de competitividad,  Madrid (14,4 puntos), Navarra (12,2) y País Vasco (12) se sitúan en la zona alta. En la zona medio-alta, se ubican Catalunya (10,4 puntos) y Aragón (9,8). Por debajo de la media, en la zona medio-baja, el informe sitúa a La Rioja (8,7), Castilla y León (7,8), Galicia (7,7), Cantabria (7,7), Asturias (7,6) y Valencia (7,2 puntos). Por último, en la zona baja se cita a Murcia (6,4), Baleares (6,1), Castilla La Mancha (5,8), Canarias (5,6), Andalucía (4,8) y Extremadura (4,5 puntos)

“La brecha entre autonomías es muy grandes. Se podría decir que hay cuatro o cinco autonomías que tiran de la competitividad del resto de España. El índice de Madrid triplica al de Extremadura”, resume Patricio Rosas, coordinador del Icreg.