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CANARIAS

Temor empresarial a una subida de impuestos

El sector turístico canario ya nota la ralentización económica, descenso agravado por la quiera del turoperador británico Thomas Cook

Moisés Á. Montero

Los turistas toman el sol en una playa canaria.

Los turistas toman el sol en una playa canaria. / PIXABAY

Preocupación es la palabra que mejor define la opinión generalizada entre el empresariado canario ante un posible Gobierno del PSOE y Podemos. Un clima de preocupación en el que subyace, eso sí, el temor latente de que el futuro Ejecutivo ponga en práctica una política fiscal confiscatoria. La subida de impuestos se da por descontada, la duda reside en hasta qué punto forzará la máquina recaudatoria el próximo ministro de Hacienda.

En el momento de ralentización económica que atraviesan España y Europa, una situación que en las islas se ha agravado, además, con la quiebra del turoperador británico Thomas Cook (que solo en el 2018 trajo al archipiélago a más de dos millones de turistas), los empresarios de la región no creen que sean los socialistas, y aún menos los podemitas, la mejor opción para marcar el rumbo económico y financiero del país. Es más, flota entre la patronal canaria cierto malestar por la oportunidad que han perdido el PP y el PSOE para enterrar sus diferencias en pro de una gran coalición.

A favor de la gran coalición

Las grandes patronales provinciales de la comunidad autónoma ya habían dejado clara su preferencia por el entendimiento entre los dos grandes partidos del país. De hecho, en los círculos empresariales de las islas cruzaban los dedos antes de las elecciones del 10N para que si no se producía el apretón de manos entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, al menos el líder del PP diera la orden de abstenerse en una eventual votación de investidura del socialista. El acuerdo PSOE-Podemos libró a Casado de verse en esa tesitura y acabó con el deseo del empresariado isleño.

Es más, el abrazo entre Sánchez y Pablo Iglesias es el anuncio del peor escenario posible a ojo de los empresarios del archipiélago, máxime si el matrimonio entre socialistas y podemitas acaba invitando a la mesa de gobierno a fuerzas políticas independentistas. Hay miedo a que las concesiones a secesionistas y radicales vayan de nuevo en detrimento de las necesidades de Canarias y del estricto cumplimiento de su Régimen Económico y Fiscal (REF), el particular fuero de la comunidad autónoma y el instrumento que compensa los costes extras que implican la insularidad y la lejanía respecto de la Europa continental.

La influencia independentista

Fermín Sánchez, empresario del sector de los bares, cafeterías y restaurantes, reconoce que le preocupa "bastante" lo que pueda salir del acuerdo entre PSOE y Podemos. "En lo personal", por lo que ello podría suponer para la unidad del país si se cede a las presiones de los secesionistas, "y en lo profesional", por el riesgo de que se adopte una hoja de ruta equivocada. Sánchez recuerda que la ralentización económica puede desembocar, si se pisa en exceso el acelerador de la presión fiscal, en una fuga de inversores y capitales. "El PSOE y el PP debieron dejar los egos a un lado, y por el interés de los ciudadanos y con la altura de miras en que tanto suelen insistir, tendrían que haber formado una gran coalición, como en Alemania", argumenta el empresario.

Juan Carlos Arricivita, del sector hostelero (es también el director general de la Escuela Superior de Hostelería Tenerife Norte), ahonda en lo dicho por Fermín Sánchez y hace hincapié en que el pacto PP-PSOE "es lo que la mayoría de los españoles decidió en las urnas". En esta línea, Arricivita considera que la unión de los dos grandes partidos nacionales sería la mejor garantía de estabilidad y seguridad jurídica, en contraposición con el "brindis al sol" que supone, agrega, el preacuerdo entre Podemos y los socialistas. "Lo que más tememos es que se pierda el tiempo", continúa el empresario, cuando Europa está ya avisando de que hacen falta ajustes presupuestarios.