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estabilidad financiera

El Banco de España vuelve a considerar a Catalunya un riesgo para la economía

El organismo afirma que es pronto para calcular el posible impacto pero que sería inferior al del 2017

El supervisor señala también que la repetición de elecciones prologa el lastre de la incertidumbre política

P. Allendesalazar

Detalle de la fachada del Banco de España en la Plaza de Cibeles, en Madrid. 

Detalle de la fachada del Banco de España en la Plaza de Cibeles, en Madrid.  / AGUSTIN CATALAN

El Banco de España dejó de considerar el conflicto catalán como un riesgo para la economía española el pasado marzo, después de un año y medio advirtiendo de que suponía una amenaza para el crecimiento. La reacción a la sentencia del 'procés' del Tribunal Supremo, sin embargo, le han llevado a cambiar de opinión. "No se ha podido formar un nuevo Gobierno tras las últimas elecciones por lo que se han convocado unas nuevas para el 10 de noviembre, prolongando la incertidumbre sobre la evolución de la política económica, a lo que se añade el impacto de los últimos desarrollos en Catalunya", ha advertido la institución este jueves.

En su informe semestral sobre la estabilidad financiera del país, el organismo presidido por Pablo Hernández de Cos sostiene asépticamente que estos dos factores -la incertidumbre política que viene señalando desde hace tiempo y el renacido riesgo catalán por los "acontecimientos recientes"- pueden "afectar" a la evolución del PIB. "Nos parecía que teníamos que mencionar la situación en Catalunya. Es muy pronto, no tenemos una estimación del impacto que podría tener. Es significativamente distinto del 2017, pero depende de la persistencia", han señalado fuentes del organismo.

Tras el 1 de octubre del 2017, el Banco de España estimó que el conflicto independentista podría restar entre 0,3 y 2,5 puntos al PIB entre finales de aquel año y finales del 2019 por su posible impacto sobre las primas de riesgo, las cotizaciones bursátiles y las decisiones de gasto e inversión de hogares y empresas. El perjuicio final fue muy limitado, tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la pronta convocatoria de elecciones autonómicas y el cambio de sede de cientos de empresas.

Riesgos al alza

El incremento de los riesgos políticos en España se produce en un momento particularmente malo porque, según señala en el documento, el conjunto de riesgos para la estabilidad del sistema financiero español, y por tanto para la economía, han aumentado en los últimos seis meses. El documento destaca que la economía mundial está dando síntomas de una "sustancial debilidad" y las previsiones apuntan a que registrará este año el crecimiento más bajo desde la Gran Recesión.

Ello se ve agravado por el "elevado nivel de incertidumbre geopolítica global", con focos como la pugna entre Estados Unidos y China, el 'brexit' (que de producirse sin acuerdo restaría 0,7 puntos al crecimiento español en cinco años) y las tensiones en Oriente Medio. Estos riesgos, señala el Banco de España, no se han trasladado a los mercados financieros gracias a las medidas de los bancos centrales, pero ello podría cambiar si la situación se sigue deteriorando.

Efecto en la banca

El supervisor destaca que en los próximos meses podrían subir las primas de riesgo, reduciendo el valor de los activos y provocando pérdidas a los bancos. Además, podría producirse una reducción de los ingresos de los hogares (por la menor creación de empleo y la moderación en los salarios), así como una caída de los beneficios empresariales, lo que haría que la inversión y el consumo se resintieran y que pudiese aumentar la morosidad (los impagos brutos, de hecho, han empezado a crecer ya).

De producirse este escenario, la solvencia de los bancos podría verse perjudicada en un momento delicado. El Banco de España ha realizado un test de estrés al sector y, de forma conjunta, este tiene una "capacidad de resistencia adecuada". Sin embargo, advierte de que las "entidades no deben relajarse en sus esfuerzos para elevar su nivel de solvencia", ya que existe "cierta heterogeneidad entre las entidades" y, en general, presentan niveles de capital por debajo de la media europea.

Vigilancia

Las cuentas de la banca no atraviesan una situación boyante. El beneficio de las entidades españolas ha caído el 11% hasta junio y su rentabilidad bajó al 6,6%, un nivel superior a la media comunitaria pero inferior al coste que les supone que los inversores le presten el capital (entre el 8% y el 10%). "Los intermediarios financieros pueden tener incentivos a compensar la baja rentabilidad de su negocio habitual con una mayor asunción de riesgos, por lo que habrá que estrechar la vigilancia para evitar la acumulación de riesgos sistémicos", alerta el informe.

Además, persiste el riesgo de demandas judiciales que el Banco de España ya apuntó en su informe anterior, el pasado marzo, particularmente por la próxima sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre el índice de referencia de los préstamos hipotecarios (IRPH). "Las entidades deben seguir esforzándose en proporcionar a sus clientes los productos financieros adecuados a sus necesidades y capacidades, así como suministrar la información relevante sobre sus productos y servicios de manera clara y transparente. Los cambios regulatorios recientes en el mercado hipotecario podrían ayudar a este objetivo. Debe tenerse en cuenta que la reputación de las entidades y la confianza de los clientes es un elemento esencial para desarrollar el negocio bancario", sostiene el supervisor.