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sector financiero

La banca se plantea un recorte de gastos de hasta 14.000 millones

Las entidades gastan 54 euros por cada 100 que ingresan y quieren reducirlo a entre 40 y 50 euros

El recorte mínimo del coste de oficinas y plantilla para lograr el objetivo sería de 4.000 millones

Pablo Allendesalazar

El símbolo del euro, proyectado en la sede del BCE.

El símbolo del euro, proyectado en la sede del BCE. / AP / MICHAEL PROBST

Los bancos atraviesan desde el 2016 una "travesía del desierto", como acertó entonces a calificar José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. Para un lector casual puede resultar chocante, habida cuenta de los beneficios multimillonarios que vienen reportando. Pero lo cierto es que los bajos tipos de interés que desde entonces impulsa el Banco Central Europeo (BCE) para reactivar la economía del euro han provocado al sector financiero un problema de rentabilidad. Para compensarlo, las entidades se están planteando un fuerte recorte adicional de gastos a corto y medio plazo, que en el caso más extremo superaría los 14.000 millones de euros.

Uno de los ratios más importantes de la banca es el de eficiencia, que mide la relación entre los ingresos que les aporta su negocio ordinario y los gastos corrientes que soportan para prestar sus servicios. El pasado junio se situó en el 54,29%, es decir, que a las entidades les costó de media 54,29 euros ingresar cada 100 euros durante el primer semestre. El dato sigue estando entre los mejores de la Unión Europea, pero en el 2007, justo antes del estallido de la Gran Depresión, estaba en un mucho más positivo 44,7%.

Detrás de este fuerte deterioro está el derrumbe de sus ingresos. Por una parte, el estallido de la burbuja ha hecho que el volumen de crédito haya descendido con mucha fuerza (un 35,9% en empresas y familias desde el 2008). Además, los préstamos vivos son menos rentables debido a la caída de los tipos y las entidades no se han atrevido a compensarlo cobrando a sus pequeños clientes por los depósitos por miedo a perderlos. Paralelamente, los costes se han reducido, pero mucho menos (un 9,9% en el mismo periodo).

Diferencias de alcance

El último paquete de medidas extraordinarias aprobadas por el BCE en septiembre para combatir la desaceleración ha llevado a los banqueros a la convicción de que ha llegado la hora de plantearse un ajuste más amplio en los gastos del que vienen realizando en los últimos ejercicios. La discrepancia está en su alcance.

El consejero delegado de un banco mediano opina que el ratio de eficiencia debe bajar a entre el 40% y el 42%. Un consultor especializado en asesorar a entidades financieras estima que debería reducirse hasta el 45%. Y dos consejeros delegados de uno de los mayores bancos españoles y de una entidad regional argumetan que es demasiado ambicioso y que el objetivo debe ser estar en torno al 50%.

En lo que coinciden todos es en que por el lado de los ingresos hay poco que hacer debido a los tipos oficiales. Suponiendo que esa partida siguiera estable, los ajustes que estiman necesarios estos ejecutivos ascenderían a entre 14.600 y 4.300 millones de euros, lo que supondría un recorte de su base de gastos de entre el 26% y el 8% (teniendo en cuenta los datos del primer semestre y anualizándolos).

Margen pese al recorte

Desde los máximos del 2008, el número de empleados de la banca en España se ha reducido el 32,7%, hasta los 187.182 con que se cerró el año pasado, mientras que el de oficinas se ha recortado el 44,2%, hasta las 25.759 del pasado junio. Sin embargo, el país sigue presentando uno de los mayores ratios del mundo de sucursales en relación a su población: 58,56 por cada 100.000 adultos, con lo que todavía hay margen para reducirlo.

Los recortes de gastos, en cualquier caso, no son fáciles de llevar a cabo. Por una parte, enrarecen las relaciones laborales en las empresas al suponer medidas traumáticas como el cierre de oficinas y la salida de empleados de la red comercial y los servicios centrales. Pero además cuestan dinero por conceptos como las indemnizaciones, con lo que a corto plazo tienen un efecto negativo en la eficiencia.

Las autoridades bancarias, en cualquier caso, les aprietan en esa dirección. Tanto Andrea Enria, presidente del Mecanismo Único de Supervisión del Banco Central Europeo (BCE), como Margarita Delgado, subgobernadora del Banco de España, han instado esta semana en Madrid a "enfocarse en la eficiencia" de gastos, además de a subir los precios para recoger todos los costes de los productos y servicios, y plantearse fusiones.

Estrategia de ingresos inadecuada

Aparte del recorte de gastos, la otra vía que tienen los bancos para mejorar su eficiencia -y con ello su rentabilidad, atractivo para los inversores y cotización bursátil- es la de los ingresos. Sin embargo, tienen poco margen para lograrlo, en parte por los tipos bajos, y en parte por sus propias políticas comerciales.

"El sector está poniendo el énfasis en el crecimiento de los volúmenes de crédito, pero es un volumen no rentable. Deberían replantearse los clientes no rentables, que seguramente sean en torno al 70% del total, y subir el precio del crédito y las comisiones", apunta un consultor que asesora precisamente a entidades financieras.

Sin embargo, lo ve poco probable. "Creo que seguirán dando patadas hacia adelante y reduciendo costes, no veo a ningún banco valiente subiendo el precio del crédito a empresas, que es donde se pierde dinero", sostiene, además de señalar que se prestan servicios de forma gratuita pese a su "alto coste", como la actualización de las libretas. En cambio, apunta, el precio del crédito al consumo es "adecuado, incluso superior al que debería ser", mientras que el de las hipotecas está ajustado.