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CONSIDERA EL MOMENTO "EXCEPCIONAL"

Bon Preu decide el cierre patronal y se suma a la huelga general

La cadena de supermercados asume el permiso retribuido de las 8.000 personas de la plantilla

Las asociaciones de comerciantes temen el efecto de los actos vandálicos de los últimos días en las ventas

Eduardo López Alonso

Un establecimiento de Bon Preu en Barcelona, antes de abrir. 

Un establecimiento de Bon Preu en Barcelona, antes de abrir. 

La dirección del grupo de distribución Bon Preu ha anunciado este jueves que se suma a la huelga general convocada en Catalunya por los sindicatos Intersindical-CSC y la IAC para este viernes 18 de octubre, cuatro días después de la publicación de la sentencia del juicio del 'procés'.

La decisión supondrá en la práctica un cierre patronal que afectará a toda la plantilla, unos 8.000 trabajadores de un total de 131 supermercados Bon Preu y 54 hipermercados Esclat. También a 14 puntos de entrega de compras. No afectará a las gasolineras automatizadas. 

El grupo Bon Preu especifica en un comunicado que el cierre patronal "se traducirá en que no habrá actividad comercial ni laboral, y los colaboradores tendrán un permiso retribuido durante todo el 18 de octubre". Añade que "el cierre de todos los establecimientos y de los centros de trabajo del grupo supone un esfuerzo considerable para la compañía, pero consideramos que el momento es excepcional, y así lo merece".

El cierre o paro patronal, también conocido por su nombre inglés de 'lockout' es una medida de acción directa que mediante la paralización total o parcial de las actividades un patrón o empresario desea sumarse a un reivindicación.  El cierre patronal puede estar dirigido contra los trabajadores, especialmente los sindicatos, para evadir sus peticiones laborales, o contra el Estado, con el fin de forzarlas a cambiar determinada política pública, o como expresión de descontento contra determinado gobierno.

Las asociaciones de comerciantes ven con profunda preocupación los actos vandálicos que se han producido en Catalunya desde la publicación de la sentencia del 'procés'. Mientras Pimec Comerç se ha mostrado crítica pero prudente ante la situación desatada desde entonces, las asociaciones de comerciantes barcelonesas temen que la ola de violencia desatada en las calles pueda desembocar, además de en la caída de ingresos inmediata, en una retracción drástica de la afluencia de turistas. Actualmente, el 80% de los ingresos de buena parte de los comerciantes del paseo de Gràcia, por ejemplo, procede de las compras de turistas. 

La asociación Retailcat, formada per Barcelona Oberta, Cecot Comerç, Comertia y la Fundació Comerç, ha asegurado en un comunicado que "pese a respetar la huelga del 18 de octubre, la convocatoria perjudica la economía catalana y no es la solución al conflicto político".

Mientras Bon Preu tomaba la decisión de cierre patronal, en otras cadenas reconocían este jueves estar valorando la situación y evaluando el impacto que puede tener la convocatoria de huelga general en las cuentas de resultados. En las firmas con fuerte peso de las franquicias, la idea que imperaba era dejar a los responsables de tienda la decisión de cerrar o no, en función de la situación del punto de venta.