28 oct 2020

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Conflicto laboral

Ryanair despide a tres tripulantes tras un septiembre de huelgas

El sindicato USO ve los ceses como una represalia y presenta denuncia ante la Inspección de Trabajo

El Periódico

Un avión de Ryanair en la base de Girona.

Un avión de Ryanair en la base de Girona. / Josep Garcia (El Periódico)

Tres tripulantes de cabina de Ryanair han sido despedidos por la compañía tras participar en las diversas jornadas de huelga convocadas por varios sindicatos, contra el cierre de bases en Girona y las Islas Canarias. Así lo ha hecho público el sindicato USO en un comunicado este viernes, en el que también ha afirmado que ha presentado denuncias en la Inspección de Trabajo al respecto. Este nuevo episodio se suma a otras polémicas laborales entre Ryanair y los sindicatos durante el septiembre caliente que ha vivido la aerolínea y sus trabajadores; con multas por vulneración al derecho de huelga y una batería de demandas a la espera de resolución judicial.

La central ha publicitado que la aerolínea ha cesado a dos tripulantes de la base de Tenerife Sur y otra trabajadora de Málaga tras su participación en las diez jornadas de paros convocadas desde USO, Sitcpla y el sindicato de pilotos Sepla. "Ryanair no solo ha vulnerado el derecho a huelga de sus trabajadores, sino que ahora lo está pagando con ellos", ha declarado USO en su comunicado. La central ya ha denunciado los hechos en la Inspección de Trabajo y ha anunciado que la semana próxima interpondrá las respectivas demandas por despido improcedente.

USO ha explicado Rayanair le justificó el cese a los dos afectados en Tenerife Sur en base a su negativa a trabajar en un vuelo que ya tenía cubiertos los servicios mínimos. Una práctica que USO ha denunciado durante todo el mes de septiembre para explicar porque la aerolínea pudo mantener su operativo únicamente cancelando algo más de una decena de vuelos durante diez jornadas de huelga.

La tercera despedida fue cesada por la empresa al negarse a prestar el servicio de venta a bordo, al considerar que ello no formaba parte de los servicios mínimos. Una práctica que se promovió desde los sindicatos y que, en su momento, tasaron en 40.000 euros de pérdidas para la empresa durante cada jornada de paros.