24 feb 2020

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quiebra de un gigante

¿Quién ha matado a Thomas Cook?

La compañía creció muy apalancada en deuda pero sin resultados favorables

La ola de calor y el 'brexit' dieron la estocada a una empresa que no se supo adaptar

Sara Ledo

Un avión de Thomas Cook.

Un avión de Thomas Cook. / OLI SCARFF / AFP

Thomas Cook era el nombre de un empresario inglés, del condado de Derbyshire, que en 1841 inventó, sin quererlo, el paquete de viajes combinados. Una revolución para la época que surgió al organizar un viaje para más de 500 personas entre Leicester y Loughborough para asistir a un congreso antialcohol. Así comenzó, hace 178 años, la historia de la agencia de viajes más longeva del mundo que se derrumbó el lunes debido a una mala gestión en una época de grandes cambios –internet, el cambio climático o las inestabilidades en el Mediterráneo-.
 

El turoperador, que vio como entre los 90 y los 2000 el auge de internet y de las aerolíneas 'low cost' empezaban a comer terreno, no supo renovarse. Creció a base de fusiones y adquisiciones que hicieron que si bien su apocalipsis haya sido repentino – unos días antes había alcanzado un acuerdo con la china Fosun y los bancos para su rescate-, no pueda calificarse de inesperado.

El origen se remonta al año 2007, cuando se fusiona con My Travel –una compañía de viajes combinados tradicional, en un momento en el que ya las reservas 'on line' de vuelos y hoteles eran habituales en todo el mundo-. Una operación con la que Cook iniciaba una política de crecimiento muy apalancada en deuda que no se vio correspondida con resultados. Entre otros motivos porque a pesar de su compleja estructura --abarcaba 16 países--, no supo diversificar.

En la misma época –solo unos meses más tarde-, también el turoperador alemán Tui se fusionaba con otro operador tradicional, 1st Choice Holidays. Sin embargo, Tui se mantiene en auge. "Thomas Cook no ha sabido adaptarse con la rapidez de Tui que lleva dos años –desde que en 2018 empezaron a caer las reservas- dando un giro estratégico a su negocio y potenciando los cruceros y la propiedad hotelera, que son la parte del paquete que más rentabilidad deja", explica el vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda.

El principio del fin

La primera advertencia sobre su debilidad se remonta al año 2011, en plena crisis económica mundial. Ese verano, tras una serie de recortes en sus previsiones (profit warning), el por entonces consejero delegado de la compañía, Manny Fontela-Novoa, dimitía. Un contrapié al que había que sumar la inestabilidad en el Mediterráneo –revueltas en Túnez y Egipto- y la debilidad de la economía de Reino Unido --los británicos eran su principal base de viajeros—, lo que hizo mella en sus cuentas. Al cierre de 2011, Thomas Cook acumulaba una deuda de 891 millones de libras (1.006,38 millones de euros al cambio actual) y su cuenta de resultados afloraba unas pérdidas de 518 millones de libras (585,34 millones de euros). 

Entonces, los bancos sí salieron a su rescate -200 millones de libras (230 millones de euros)-, pero Thomas Cook no aprovechó la oportunidad. El dinero que pidió prestado hizo a la compañía más dependiente de las deudas: cuando el viento le era favorable, la empresa navegaba con cierta soltura, pero al mínimo vaivén se tambaleaba. La retirada de Harriet Green como ejecutiva (2014) y la entrada del conglomerado chino Fosun en el grupo (2015), le dieron una de cal y otra de arena. Pero, un tiroteo en Túnez (uno de sus principales destinos) en el año 2015 hace que la compañía advierta "un nivel de interrupción sin precedentes" en el mercado.

La estocada final

En 2017, Jet2 Holidays le supera y se convierte en el segundo turoperador del mercado británico –que pasa de dos jugadores a tres- y hace que los beneficios de Thomas Cook se resientan de nuevo. A partir de aquí (2018) se le acumulan los problemas: la prolongada ola de calor en Reino Unido, la cancelación de viajes por el 'brexit', la caída de la libra y la inestabilidad política en zonas como Turquía le dan la estocada final. Y Thomas Cook no tiene músculo para hacerles frente.

La compañía cierra el primer semestre de 2019 con unas pérdidas antes de impuestos de 1.456 millones de libras (1.646 millones de euros) y una deuda de 1.247 millones (en euros, 1.410 millones). Y ya no se levanta. En agosto llega a un acuerdo de financiación de 900 millones de libras (1.000 millones de euros) con su mayor accionista (Fosun). En el último momento, los bancos le exigen ampliar el rescate en otros 200 millones de libras (unos 227 millones de euros) que no logra reunir. El lunes 23 de septiembre de 2019 muere sin que nadie le asista. 

Muere Thomas Cook pero no los paquetes turísticos

De los 82,8 millones de turistas que llegaron el año pasado a España, el 30% lo hizo con un paquete turístico, lejos del 50% que lo hacía en el 2001. Pero, en términos absolutos son cerca de 24,3 millones de personas, lo que hacen presagiar que el paquete turístico no será el segmento de mayor crecimiento, pero tampoco está muerto. "Los paquetes seguirán siendo importantes, sobre todo para ir a África, Ásia o a sitios donde no hay tanta confianza en la infraestructura", explica Marco Rosso, director de Siteminder, una empresa de gestión hotelera.

De hecho, de la caída de Thomas Cook podrán salir reforzados sus principales competidores: Tui y Jet2. Este último ya ha anunciado que ampliará su capacidad con 50 nuevos vuelos hacia Canarias para responder al recorte de conectividad tras la quiebra. En total, más de 161.000 plazas adicionales para su programa hasta marzo de 2020.

Según Credit Suisse, que Cook UK salga del mercado cuando Easy Jet lanza su paquete vacacional "puede estimular un mayor interés de los hoteles en los destinos de Easy Jet". Además, Thomas Cook tenía el 4% de los derechos de vuelo (slots) del aeropuerto londinense de Gatwick y la 'low cost', la compañía principal del aeródromo (44% de los slots), podría beneficiarse. También otras como IAG (24%), Virgin Atlantic (1%), Ryanair (2%) o WizzAir (1%).

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