14 jul 2020

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sector financiero

El Santander aflora una pérdida de 1.500 millones en el Reino Unido

El banco mantiene su política de dividendo pese al impacto en el beneficio

P. Allendesalazar

Ana Botín en el ’Investor Day’ celebrado en Londres hace unos días.

Ana Botín en el ’Investor Day’ celebrado en Londres hace unos días.

Mala noticia del Santander. El banco anunció a última hora del martes que sus resultados del tercer trimestre sufrirán un impacto negativo de unos 1.500 millones de euros a causa de su filial en el Reino Unido. Las pérdidas se deben a un deterioro de su fondo de comercio (que mide el valor de activos intangibles como la marca o la clientela por su capacidad de generar una rentabilidad mayor que obtenible por la simple suma de los activos tangibles). El recorte es notable, de en torno a un 18%, ya que hasta ahora estaba valorado en 8.307 millones (el mayor del grupo, casi duplicando al de Brasil: 4.459 millones). Pero el mercado lo esperaba, como lo demuestra que la acción haya subido el miércoles el 0,39%.

Para compensarlo, el consejo del Santander ha aprobado el primer dividendo a cuenta del resultado de este año (0,1 euros por acción, similar al del pasado ejercicio) y ha confirmado su "intención" de mantener su política de retribución al accionista (dedicar entre el 40% y el 50% del beneficio ordinario a remunerarle y que la proporción del dividendo en efectivo sea al menos de la misma cuantía que el año pasado). Eso sí, es probable que parte lo pague en acciones en lugar de en metálico.

La entidad ha explicado que las pérdidas se reflejarán en el beneficio atribuido del tercer trimestre. El impacto de los 1.500 millones va a ser previsiblemente severo: el banco ganó 3.231 millones de euros durante el primer semestre, con una caída del 14% causada principalmente por los 814 millones que tuvo que reservar para pagar el ERE que ha aprobado en España tras la absorción del Popular. Además, llevará previsiblemente a pérdidas a la filial británica, ya que el año pasado ganó 1.362 millones en todo el ejercicio y entre enero y junio del presente curso obtuvo 582 millones, un 12,5% menos que doce meses antes. 

La entidad ha querido subrayar, con todo, que el ajuste no afectará a su resultado ordinario, al valor contable tangible por acción ni a sus "compromisos con los clientes". Tampoco afectará al ratio de capital, puesto que los fondos de comercio están excluidos de su cálculo, a la generación de los flujos de caja, ni a los objetivos a medio plazo del grupo anunciados el pasado 3 de abril en Londres.

Tres causas

La filial británica del Santander ha pasado en pocos años de ser la joya de la corona del banco a convertirse en una generadora de malas noticias. La unidad es la que concentra más créditos en el grupo (el 26% del total) y la segunda con más recusos de clientes (22%, solo por detrás de España). Sin embargo, su peso en el beneficio ha pasado de suponer el 23% del total en el 2015, año en que fue la división que aportó más ganancias, al 11% en el primer semestre del presente ejercicio, por detrás de Brasil, España y la unidad global de crédito al consumo.

Los inversores eran conscientes desde hace tiempo de que el banco iba a tener que aceptar antes o después que su negocio británico -con sus 25,5 millones de clientes, 10% de cuota de mercado, 25.761 empleados y 659 oficinas- ya no vale tanto como en el pasado. Como la propia entidad lleva reconociendo desde hace meses, la incertidumbre generada por el 'brexit' está teniendo un impacto en el crecimiento económico del país, que podría ser aún mayor si se produce una salida sin acuerdo del Reino Unido de la Unión Europea.

Además, los ingresos de la filial, en la que el 79% de los créditos están destinados a la compra de vivienda, se están viendo penalizados por la guerra hipotecaria desatada en el mercado británico desde hace tiempo. A ello se suma que las autoridades del país han obligado a las entidades a separar su actividad de banca minorista (particulares y empresas) de la banca mayorista (operaciones en los mercados) para reducir los riesgos de contagio en caso de problemas, lo que ha aumentado sus costes y disminuído su capacidad de generar beneficios.

En una nota, el banco presidido por Ana Botín ha enmarcado el ajuste "dentro de su planificación anual de trabajo y conforme a la normativa contable" aplicable. "Se debe principalmente al cambio en las expectativas para Santander UK como consecuencia de un entorno regulatorio complejo, entre otras razones por los distintos efectos negativos de la regulación que obliga a los bancos a separar el negocio de banca minorista del de banca de inversión ('ring-fence'). El cambio normativo ha supuesto un aumento de activos en la sucursal de Londres de Banco Santander, S.A. de aproximadamente 40.000 millones de euros (de los que 25.000 millones son de un traspaso inicial de activos desde Santander UK), así como un incremento de los costes al duplicarse algunas funciones, lo que a su vez ha dado lugar a una disminución en la capacidad de generación de beneficios de Santander UK. El ajuste también es resultado del incremento en la presión competitiva en Reino Unido y del impacto de la incertidumbre generada por el Brexit en el crecimiento económico del país", ha asegurado.

Nombramientos

La presidenta ha querido defender la solidez de la entidad pese al ajuste. "El dividendo anunciado hoy es una muestra de la fortaleza y la resiliencia del modelo de negocio de Santander. Pese a algunos factores adversos de mercado, especialmente en Reino Unido, nuestra diversificación única en Europa y América nos ha permitido lograr resultados predecibles, dar un dividendo por acción en efectivo sostenible, que ha crecido un 174% en los últimos cinco años, y obtener un aumento de los ingresos de clientes de más del 20% y del beneficio atribuido del 87%. En los últimos cinco años, hemos incrementado el capital en un total de 25.000 millones de euros. Aunque las reformas que obligan a separar el negocio de banca minorista y el Brexit han afectado a la rentabilidad en Reino Unido, este mercado sigue siendo clave y estamos invirtiendo significativamente para mejorar nuestra posición competitiva y atender aún mejor a nuestros clientes", ha asegurado en la nota.

El banco también ha aprobado la incorporación de la británica Pamela Walkden, exdirectiva del Standard Chartered Bank, al consejo en sustitución de Carlos Fernández, que ha sido consejero independiente desde el 2015. Tras su nombramiento, de los 15 miembros del órgano de administración, el 60% son independientes y un 40% mujeres, con lo que el banco cumple su objetivo de tener entre el 40% y el 60% del consejo representado por cualquier de los dos géneros. Además, la holandesa Marjolein van Hellemondt-Gerdingh ha sido nombrada como responsable de cumplimiento normativo del grupo.